18/3/11

La tragedia de Japón puede provocar una segunda crisis económica global


Vlad Grinquévich

Las explosiones ocurridas en la central nuclear japonesa de Fukushima-1 después del devastador seísmo provocaron una fuerte caída de las bolsas de Japón. El índice Nikkei se desplomó el 10,55%, el TOPIХ bajó el 9,47%.

Y en consecuencia, el pesimismo se apoderó de las bolsas mundiales. Los principales índices de China experimentaron una caída entre 1,4 y 2,4 puntos. El pasado 15 de marzo al mediodía, el mercado de acciones ruso retrocedió un 2,5%.

Todo esto se puede atribuir a una reacción excesiva de los especuladores bursátiles si no fuera por dos detalles. La crisis económica global de 2008 comenzó en las bolsas, y en el actual período de poscrisis la economía global continúa oscilando entre la recuperación y caída en una nueva ola de recesión.

Mal año

El año 2011 tiene que ser difícil. Las catástrofes naturales ocurridas 2010, más exactamente las sequías prolongadas e inundaciones, afectaron la producción y reservas de alimentos y también incidieron en el aumento de la tasa de inflación a nivel global.

La tensión política que se acentúa en Oriente Próximo provocó la subida de los precios del petróleo y la emigración masiva de la población musulmana a Europa, lo que seguramente agudizará las relaciones interétnicas.

Cada uno de estos factores puede ser fatal porque la recesión económica global todavía no concluye,  la crisis continúa manifestándose en varias formas y en varias zonas del planeta, por ejemplo, como la crisis de deuda soberana en algunos países europeos.

“La economía está al borde del colapso”, dijo el jefe del Departamento de análisis estratégico de la FBK. Igor Nikoláiev. “Los problemas que causaron la crisis no se resolvieron sino se agravaron aún más. A las "burbujas" en el mercado de valores y de materias primas se agregó la burbuja del mercado alimenticio”, añadió.

Según el experto, un pequeño desastre puede provocar una nueva oleada de crisis, por no hablar ya de que la tercera economía mundial se tambalea a causa de un fuerte terremoto y un tsunami.

¿Será una exageración?  Las compañías automotrices japonesas suspendieron producción, el país sufre escasez de alimentos y electricidad y las consecuencias del terremoto siguen allí.

Según estimaciones preliminares, las pérdidas económicas ascienden a un 3% del Producto Interno Bruto (PIB) y es posible que sean aún más altas.

Ya es tiempo de pagar las deudas

Cada vez que las malas noticias llegan de Japón las bolsas asiáticas experimentan una caída que tiene repercusiones en todo el mundo. El pánico puede desempeñar un papel clave y la economía global puede volver a los días oscuros de la crisis de 2008.

La caída de los índices romperán las burbujas y una nueva crisis sacudirá la economía global. Los bancos cesarán de otorgar créditos, lo que reducirá la demanda y afectará la inversión. Y para los sectores reales de la economía supone un impacto muy serio.

Es decir, el mundo deberá comenzar a pagar las deudas. Durante la crisis financiera de 2008 y 2009, los políticos y financistas lograron identificar las causas de la recesión global pero no las eliminaron.

Varios países, como EEUU; aplicaron medidas para restablecer el equilibrio económico, mientras que otros, como Rusia, se movieron en dirección contraria.

No hay consenso respecto a una posible influencia de la catástrofe humanitaria y económica de Japón en la economía global.

El director científico de la Escuela Superior de Economía de Moscú, Evgueni Yasin, está seguro de que la economía de mercado está adaptada a las crisis. “En tiempos difíciles se movilizan recursos y el negocio tiene todas las posibilidades de trabajar y sacar provecho”. Según él, tarde o temprano Japón experimentará un fuerte crecimiento económico.

La tranquilidad en las bolsas occidentales sirve de apoyo a este punto de vista. El pasado 15 de marzo, el Dow Jones cayó un 0,43%, el NASDAQ, un 0,54%.

Yulia Tsepliáyeva, directora del Departamento de análisis de la oficina de BNP Paribas en Moscú, cree que la catástrofe actual en Japón puede dar un impulso al desarollo del sector de construcción y contribuirá a que los hidrocarburos mantengan precios elevados, lo que es ventajoso para Rusia.

Japón se verá obligado a comprar más combustible para levantar su economía, y esa creciente demanda en Japón tendrá un efecto positivo en varias ramas industriales de China.

Pero Igor Nikoláiev de la FBK considera que los beneficios anunciados, incluido el flujo de inversiones públicas y privadas son posibles dentro de un año, como mínimo, y alertó que las consecuencias negativas para todo el mundo pueden manifestarse en breve.