25/3/11

The Economist: EEUU se va a la guerra, hablemos acerca de ese déficit


Mark Thoma escribió atinadamente en un post recientemente publicado (y espero que me perdone la cita): “¿Tenemos suficiente dinero para costear una acción militar en Libia, pero no para la creación de puestos de trabajo?”

Es difícil no ser cínico respecto a la política gubernamental de EEUU, y este es el por qué. Olvídense de la estimulación fiscal por un momento. Hasta el presente, republicanos y demócratas coinciden en recortar el presupuesto gubernamental en el año fiscal en curso. Esos recortes son casi seguro que amenzan a los programas con resultados económicos positivos; programas de reconversión laboral están en la picota, por ejemplo.

Sin duda algunos pocos líderes partidistas están discutiendo seriamente nuevos gastos en programas con resultados económicos positivos. Estados Unidos tiene importantes necesidades infraestructurales – el gasto actual es insuficiente para mantener siquiera la infraestructura crítica en su estado actual- y aún las probabilidades de aprobar una ley de transporte para reemplazar la que estaba programada paraexpirar en 2009, pero que desde entonces ha sido prorrogada en varias ocasiones, bueno, están cerca de cero. ¿Por qué? Nadie puede ponerse de acuerdo sobre la manera de financiar el gasto de una nueva infraestructura

Libia no plantea ninguna amenaza para Estados Unidos. Está lejos de estar claro que la intervención norteamericana dará resultados positivos para los libios. Y sinembargo, aquí va América (EEUU), lanzandomasivamente costosas incursiones, dejando caer masivamente costosas municiones. Y obviamente no se trata sólo de Estados Unidos, Gran Bretaña logró unirse a la lucha a pesar de su política de austeridad.

El punto aquí no es que el gasto del gobierno no se pueda restringir. Debiera ser, y es casi seguro que así sea si Estados Unidos desea prevenir una grave crisis fiscal en el futuro. Pero por mucho tiempo hasta ahora, muchos de los líderes oficiales de Washington - demócratas y republicanos, a tono con la política delos intelectuales y las páginas de opinión- han actuado como si una crisis fiscal inmediata fuera una amenaza. Esto nunca fue cierto. Los niveles de deuda de EEUU pueden ser un problema a finales de la década, pero no ahora, y los déficits podrían descender de forma pronunciada para los próximos años. Los rendimientos de los bonos rara vez han sido más bajos. El problema fiscal es a largo plazo, no a corto plazo. Y, sin embargo terribles escenarios fiscales se han utilizado para vender dolorosos recortes a corto plazo, algunos de los cuales eran necesarios pero podrían haberse llevado a cabo más tarde, mientras que otros no eran necesarios en absoluto. Se les ha dicho a los estadounidenses, por parte del presidente de los Estados Unidos y sus antagonistas republicanos, que en tiempos difíciles el gobierno, como los hogares, debe apretarse el cinturón. Y luego viene lo de Libia a ponerle el cartel de mentira a todas estas afirmaciones.

Lo realmente preocupante de esto es que Washington casi seguramente ignora su inconsecuencia. Dudoque algún experto aproveche la oportunidad de observar que los líderes de Washington, al parecer, no creen que Estados Unidos se enfrenta de inmediato las restricciones fiscales. De hecho, yo no estaría sorprendido de escuchar el argumento de que la acción militar requiere una mayor probidad fiscal ahora.

Como ya he dicho antes, es difícil no ser cínico.