15/3/11

Datos sobre la vejez y consejos médicos interesantes


Iván González, Premio Nobel de Medicina

1. Definiciones

a. Tercera Edad: Oficialmente a partir de los 60 años, aunque por razones de marketing algunas empresas lo han adelantado a los 55 (Supermercados por ejemplo). Se supone que termina a los 80 años (no hay consenso). 
b. Cuarta edad o Vejez: Se inicia a los 80 años y termina a los 90. 
c. Longevidad: Se inicia a los 90 y termina cuando te mueres, si pasas de los 100 ya eres "carne de momia" 
d. Vejez Saludable: Nadie está sano después de los 50, sanos están los jóvenes, los viejos tenemos siempre uno o muchos achaques que son propios de la edad. De lo que se trata, entonces, es de envejecer saludablemente y con dignidad, esto es con los achaques controlados y sin complicaciones. 

2. Genética

Si quieres saber cuánto vivirás y cómo llegarás a esa edad mira o recuerda a tus padres. La carga genética es fundamental para establecer un pronóstico de vida. Quien tuvo cáncer o infarto antes de los 60 trasmitirá los genes a sus hijos por lo que la probabilidad de desarrollar las mismas enfermedades se incrementa.

Lógicamente el desarrollo de una enfermedad crónica requiere la presencia de varios factores, el genético es sólo uno de ellos. 

3. No hay comida gratis

"Somos lo que comemos" dicen los naturistas y no les falta razón. Si además de tener carga genética te empujas 3 o 4 cucharaditas de azúcar en cada café que tomas, saboreas todos los pellejitos del pollo a la brasa y te relames con los chicharrones del fin de semana estás convirtiendo las cañerías (arterias) de tu aparato circulatorio en el equivalente de un “pitillo” para tomar gaseosas. Por lo tanto, no hay buena circulación, no hay buena oxigenación; traducción = muerte celular. Otrosí digo = envejecimiento acelerado o prematuro. En consecuencia si quieres tener una vejez saludable, a partir de los 50 años cuida tu alimentación y deja de comer porquerías.

Un extraordinario desayuno, un buen almuerzo y una pésima cena son la clave para equilibrar tu medio interno. Así que ¡deja de zamparte morcillas, chinchurrias y demás “menudencias” en cada reunión!

4. ¡Vivan los tragos!

Aparejado con la dieta está la bebida. Abandona todas las gaseosas, que pueden tomarlas los jóvenes, nosotros no. Todas las gaseosas tienen carbonato de sodio, azúcar y cafeína. A nuestra edad estas sustancias hacen zapatear al páncreas y al hígado hasta desgastarlos. Toma chicha, limonada, jugos. Hasta la cerveza es preferible ya que se hace con agua hervida, tiene componentes naturales y no tiene sodio (¡Ojo, hipertensos!).

Por otro lado hay mucha evidencia clínica que demuestra que el consumo moderado de alcohol después de los 50 años mejora la calidad de vida pues tiene tres efectos definidos: vasodilatador coronario, disminuye el colesterol y es un sedante moderado. En consecuencia y en forma práctica, a la hora del almuerzo o en la noche que llegas a tu casa y ya no tienes que manejar, zámpate un "langañazo". Los licores más recomendados son el whisky, el vino rojo, el cocuy de pura penca o el pisco puro.

En lugar de tomar nitroglicerina para dilatar las arterias o estatinas para bajar el colesterol o un valium para estar tranquilo, consigues todo eso con un buen trago. Y si lo haces en compañía de las personas que quieres el efecto se duplica. Ahora bien sólo ten en cuenta una advertencia: consumo moderado es uno o dos vasos, porque si te embalas todos los días y te la pegas el efecto es exactamente el contrario y te matará más rápido de lo que te imaginas.

5. Los escritos son para personas y no las personas para los escritos

Esto quiere decir que todas las reglas son útiles, pero no exageres y sobre todo no dogmatices. Si haces una parrillada para tu familia o tus amigos, no vengas con: no como chorizo porque es muy grasoso o mi médico me ha dicho que solo tome dos tragos y punto. Nada reemplaza la alegría y el placer de departir con los que te quieren, no hay grasa ni trago que no se pueda metabolizar en un buen momento de esparcimiento, los mecanismo de compensación de nuestro cuerpo son aún poco conocidos pero así sucede, si disfrutas verdaderamente el pecado mortal se transforma en venial. 

6. Lo comido y lo vivido nadie me lo quita

Eso es absolutamente cierto porque todo se te quedará dentro y como el retrato de Dorian Gray, tu cuerpo lo va a expresar en la vejez. Las malas noches, las “escapaditas”, los excesos de todo tipo van a hacerte la vida de viejo muy infeliz y no solamente a ti sino a tu familia. 

7. Pérdidas

La principal pérdida que tiene un viejo es la soledad, lo habitual es que las parejas no lleguen a viejos juntas, siempre alguien se va primero con lo que se desequilibra todo el statu quo que te soportaba. Comienzas a ser una carga para tu familia. Mi recomendación personal es que trates de no perder (mientras tengas lucidez) el control de tu entorno, eso significa por ejemplo: yo decido dónde y con quién salgo, qué como, cómo me visto, a quién llamo, a qué hora me acuesto, qué leo, en qué me distraigo, qué compro, en dónde vivo, etc. Porque cuando ya no puedas hacer eso te habrás transformado en un plomo completo, un lastre para la vida de los demás.