14/2/11

Una historia iraní de amor

Iman Maleki (Irán) Ante el espejo
Karmele Aguayo

“En todo amor hay por lo menos dos seres, y cada uno de ellos es la gran incógnita de la ecuación del otro. Eso es lo que hace que el amor parezca un capricho del destino, ese inquietante y misterioso futuro, imposible de prever de prevenir, de conjurar, de apresurar o detener. Amar significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse. Abrirse a ese destino significa, en última instancia, dar libertad al ser: esa libertad que está encarnada en el Otro, el compañero en el amor.”: Zygmunt Bauman, “Amor líquido”

Una historia de amor es el hilo conductor de este viaje. A estas alturas ya habréis comprobado que éste no es un libro de amor. Los de mi gremio diríamos… Contiene [espacio] : [espacio] Historia de amor. No tiene la suficiente fuerza para sustentar el argumento, y mucho menos la suficiente pasión como para llegar a transformarse en fantasía en nuestra cabeza, que al fin y al cabo es el objetivo de los relatos de amor y/o eróticos.


Es más, en ningún caso quisiera yo ser Sara, y ¿encontraría a alguien que quisiera ser Dara?… no lo creo.

Podría decir ahora que esto ocurre porque es la historia de un amor prohibido, secuestrado,  y disertar un rato sobre lo difícil que es el amor en estas circunstancias. Pero, la verdad, es que, como historia de amor, decepciona. Incluso me pregunto si realmente Sara quiere a Dara.

-  Se me ocurrió…

Es la respuesta más sabia e irónica que puede salir de labios de una mujer iraní (pág. 375)

Sara llega a decir que cree que Dara está obsesionado. Aparece Simbad y con él la duda, la cual pretende discernir descubriendo cual de los dos le quiere más, Dara enloquece. Sara afirma quererle, pero también afirma que es como todos los demás, y de repente parece decidida a renunciar a todo y casarse con Simbad, sólo si éste ayuda a Dara a salir de manos de la policía. Me debato continuamente entre dosopciones, en unas páginas creo que hay mucho de escritor resentido y poco de amor, y en otras me parece una historia de amor real, mucho más real que las de Danielle Stelle…

La suerte o desgracia de los amantes es que rápidamente se olvidan de su suerte o de su desgracia (pág. 313)

Por último sólo decir que la cita que abre el post, de Zigmunt Bauman, me parece una preciosa descripción del placer y el miedo que el inevitable amor provoca en las personas, desatando una oleada de sentimientos, reacciones, vivencias y carencias… que si bien residen fundamentalmente en nuestro cerebro, pueden afectar al cuerpo de manera temible. Pero si la cita tuviera que ser de mi cosecha y relacionada con Irán y con nuestro libro, sería algo más parecido a esto:

- ¿Bailas?

- ¿Bailar? ¿Estás loco? Bailar está prohibido, incluso la palabra “bailar” está prohibida.

-  Ah! emmm… entonces de follar (tirar, singar, coger, echar) ni hablamos, ¿no?