1/2/11

Nepal fue el precedente de estas revoluciones árabes


 Otra vez los medios olvidan el precedente revolucionario de este siglo. No han sido ni egipcios ni tunecinos los primeros en alzarse contra un tirano. Ni siquiera fueron árabes. Estoy hablando de Nepal, ese pequeño país enclavado en medio del Himalaya. Lo que empezó siendo una guerra civil entre rebeldes maoístas y fuerzas gubernamentales acabó convirtiéndose en una revolución social semejante a las que hoy estamos viviendo en el Norte de África.

El rey Gyanendra, ávido de poder, obtuvo la ayuda de los Estados Unidos, India y la Unión Europea aunque en febrero de 2005 perdió (o eso se piensa) todos los apoyos al declararse monarca absoluto, una especie de dictador a la romana para “acabar con la crisis más rápidamente”. Craso error. Esta operación causó una reacción totalmente contraria por parte del pueblo y de los partidos políticos, que se alinearon con los maoístas.

En 2006, y después de un alto el fuego y dos huelgas generales, los maoístas consiguieron acabar con 200 años de monarquía y construir la primera República Federal de Nepal. El ejemplo de la alianza de los Siete Partidos es todo un ejemplo de cómo se dejan las diferencias a un lado para combatir a un enemigo común: un monarca absolutista en pleno siglo XXI. En lugar de discutir entre ellos, todos los partidos, sin excepción se pusieron manos a la obra para elaborar una nueva Constitución y un Parlamento con una representatividad proporcional. Tanto el Partido Maoísta como los demás grupos decidieron crear un estado donde la libertad de expresión, los derechos humanos y el multipartidismo fueran pilares fundamentales. Todo un ejemplo a seguir.

No hay ninguna pega existente en el sistema creado por Prachanda y la Alianza. Representación proporcional (con más de 20 partidos en el Parlamento) garantizando un multipartidismo total, sin exclusión de ningún tipo (los partidos conservadores o monárquicos también gozan de representación), etc. ¡Mucho mejor que nuestro anquilosado sistema electoral!

Así que tomen nota, amigos árabes, tomen nota de Prachanda y la Alianza de los Siete Partidos para crear en sus naciones una democracia real, no como la pervertida que tenemos aquí en España.

Eso sí, aunque les pese a muchos, quiero recordar que el PCMN no quiso tener el poder para sí solo (como en China o la URSS) sino que permitió unas elecciones totalmente democráticas. Pero claro esto no le interesa a la derecha ni al poder mediático y por eso ni salió en la televisión ni se utilizará como referente. Como diría Azagra, esto es de “lo que no sale por TV”.