12/2/11

La estafa bancaria del siglo en Venezuela


Gustavo Márquez Marín

La intervención de Casa Propia EAP cerró el ciclo de una gigantesca  estafa continuada, legitimada mediante la “Ley del Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo”,  promulgada en 1993 como parte de la “reforma financiera” adelantada por el segundo gobierno  de Carlos Andrés Pérez y del paquete neoliberal impuesto por el FMI y el BM. Con esa Ley, de un plumazo se consumó la confiscación de al menos 5000 millones de dólares del patrimonio público, procedentes del endeudamiento público e inyectado a través del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP) a las Entidades de Ahorro y Préstamo (EAP) para reflotarlas. También se expropió,  la propiedad común de millones de socios-ahorristas sobre el  patrimonio de más de 20 EAP constituidas nacionalmente.

Esta expropiación propiciada y facturada por los mismos banqueros que en 1994 provocaron la peor crisis financiera sufrida por el país, se hizo bajo el amparo de la desinformación mediática, del respaldo político de  la dupla AD-COPEI y  de la vergonzosa complicidad de algunos sectores de izquierda.   El fraude se materializó cuando se legalizó la   conversión de las EAP, de Sociedades Civiles sin fines de lucro  en Sociedades Mercantiles, sin la anuencia de sus legítimos dueños los socios-ahorristas, apoyándose en el desconocimiento que éstos tenían de la verdadera naturaleza de esas instituciones financieras, porque se les hizo creer que eran bancos cuando en realidad eran  sociedades mutuales o cooperativas de ahorro y préstamo. Para dar un paso como ese, la asamblea de todos los socios-ahorristas debió aprobar previamente la disolución de la sociedad, su liquidación y la posterior distribución de su patrimonio entre los mismos.

Quienes fungían falsamente como “dueños” de las EAP, miembros de sus Juntas Directivas, en realidad eran empleados de los socios-ahorristas, no obstante, mediante el artificio legal espurio de marras, se apropiaron del patrimonio nacional y del ahorro de millones de venezolanos, para luego venderles el botín a “banqueros exitosos”. Entre estos, quizás el caso más notorio fue el de la fusión de varias EAP -El Porvenir, Bancarios, La Industrial, Maracay y Caja Popular- reconvertidas y fusionadas para constituir “Caja Familia”, la cual luego pasó a ser  BANESCO.