3/2/11

En su insolente mirada veo escrita mi perdición


Slavoj Žižek

¿Qué está equivocado con El hombre equivocado?

Para cumplir con el axioma dialéctico según el cual la única manera de alcanzar la ley subyacente de un universo es a través de su excepción, empecemos con El Hombre Equivocado [The Wrong Man], una película que claramente sobresale de la totalidad de la oeuvre de Hitchcock.

Por un lado, El Hombre Equivocado es Hitchcock en su máxima pureza. Su especial conexión es atestiguada por el carácter excepcional de su breve aparición en el prólogo; Hitchcock se dirige directamente a los espectadores, informándoles que ellos verán una tragedia tomada de la vida.

 El hombre equivocado real. Este prólogo parece una implícita disculpa: perdón, pero ustedes no encontrarán aquí los usuales materiales de una historia de terror, sino cosas reales, pondré mis cartas sobre la mesa y daré mi mensaje directamente, sin estar envuelto en el traje del cómico usual...' [1]

Por  otro lado,  es claro que hay algo fundamentalmente equivocado con la película.  Hay,  por consiguiente, dos preguntas para ser respondidas: ¿cuál es el mensaje que Hitchcock se esforzó por articular “directamente” en El Hombre Equivocado?, y ¿por qué falló?