19/2/11

El secreto de El Capital de Karl Marx (Una guía para perplejos)


Jordi Soler Alomà

El primer capítulo de El Capital no es, contra lo que unánimemente se cree, un texto difícil por sí mismo. La dificultad principal para su comprensión radica, principalmente, en nuestros condicionamientos ideológicos, o, dicho de otra manera, el problema no está en el texto sino en nuestros cerebros. Exige de nosotros dos esfuerzos fundamentales: ser capaces de ir más allá de las apariencias (ideología) y pensar dialécticamente (lo que nos encontramos delante, aunque parezca estático, siempre es un proceso que, además, ya estaba en marcha cuando entramos a formar parte de él).

Contra la recomendación expresa del propio Marx, que consideraba indispensable la comprensión del primer capítulo (el más importante según él mismo) para poder acometer el resto de la obra, existen autores que, como Althusser, sugieren al lector saltarse esta parte fundamental.

El texto de que tratamos es lo más profundo que ha escrito Marx, y quizás sea lo más profundo que se ha escrito en toda la historia del pensamiento humano. Nos hace vomitar todos los a priori (conceptos ideológicos), todos los estereotipos y prejuicios, con los que funcionamos, y, por tanto, deja nuestra “alma” desnuda ante el juego  a  que “siempre ya estamos jugando”, cuyas reglas  rigen nuestra conducta y nuestra vida como si fuéramos zombies.