1/2/11

Datos sobre el mural “La Historia de México”, de Diego Rivera

Mural central

En La Historia de México, pintada en tres muros del Palacio Nacional de México, Diego Rivera representó una visión del pasado y el futuro de la nación. El espectador se sitúa físicamente en esa perspectiva, envuelto por un panorama que gira en torno a la historia y el mito.

En el muro de la derecha Rivera muestra el mundo precolombino como una era idílica gobernada por el legendario rey-dios Quetzalcóatl. En el de la izquierda, se muestra la actual revolución bajo la figura guía de Karl Marx, que apunta a un futuro utópico de armonía entre industria y naturaleza. Entres estos dos polos míticos, el muro central muestra en escenas entremezcladas los efectos de la conquista española del siglo XVI, desde la parte inferior, donde el príncipe azteca Cuauhtémoc lucha con Hernán Cortés, a la superior, con imágenes comparativas de guerra, trabajo, cristianización y educación.

Se desarrollan como luchas dialécticas entre represión y resistencia, crueldad e ilustración, destrucción y desarrollo. El proceso culmina en lo alto del arco central con los dirigentes de la revolución sosteniendo una pancarta con su lema “Tierra y Libertad”. En conjunto, el mural de Rivera valora el nacionalismo revolucionario de su patrón, el gobierno, ofreciéndole una alegoría sintética de sus orígenes.

Desde finales de la década de 1930 Diego Rivera se dedicó a la pintura paisajista y retratos. Desarrolló en sus últimas pinturas un estilo indigenista y social de gran atractivo popular. Su más ambicioso y gigantesco proyecto, fue ese mural épico sobre la Historia de México para el Palacio Nacional, que quedó inconcluso a su muerte, acaecida en la Ciudad de México el 25 de noviembre de 1957.
Mural izquierdo
Mural derecho

Diego Rivera, en formas simplificadas y con vivo colorido, rescató bellamente el pasado precolombino, al igual que los momentos más significativos de la historia mexicana: la tierra, el campesino y el obrero; las costumbres, y el carácter popular.

La aportación de la obra de Diego Rivera al arte mexicano moderno fue decisiva en murales y obras de caballete; fue un pintor revolucionario que buscaba llevar el arte al gran público, a la calle y a los edificios, manejando un lenguaje preciso y directo con un estilo realista, pleno de contenido social.