7/1/11

Slavoj Žižek: A veces no hacer nada es lo más violento que puede hacerse

Romeo Niram /  Ensayo sobre José Saramago

Slavoj Žižek, comentando la novela de Saramago "Ensayo sobre la lucidez", en la que se narra que durante unas elecciones la población de un país primero se niega a votar y luego vota masivamente en blanco generando pánico en el gobierno que inicia de inmediato una terrible represión acusando a la población de hacer parte de una conspiración terrorista para derribarlo, pero la población no se inmuta con ello, sigue su vida como si nada, presenta una especie de resistencia ghandiana no violenta y colectiva: 

“En términos psicoanalíticos, la abstención de los votantes es de algún modo como a Verwrfung (rechazo/repudio forclusión), que es mucho más radical que la represión (Verdrängung).


De acuerdo con Freud, el sujeto acepta intelectualmente lo reprimido, puesto que lo nombra pero al mismo tiempo lo niega porque rechaza reconocerlo y rechaza reconocerse en ello. En cambio, la forclusión rechaza lo simbólico tout court. Para circunscribir los márgenes de este rechazo radical, resulta tentador evocar la provocadora tesis de Badiou: ‘Es mejor no hacer nada que contribuir a la invención de nuevas formas de hacer visible lo que el imperio ya reconoce como existente’. 

Mejor no hacer nada que implicarse en actos localizados cuya función última es hacer funcionar más suavemente el sistema (actos como proporcionar espacio para la multitud de nuevas subjetividades). Hoy la amenaza no es la pasividad, sino la pseudo actividad, la necesidad de ‘ser activo’ de ‘participar’, de enmascarar la vacuidad de lo que ocurre. La gente interviene todo el tiempo, siempre se está ‘haciendo algo’, los académicos participan en debates sin sentido, etc. En realidad, lo más difícil es dar un paso atrás, sustraerse. Los gobernantes prefieren incluso una participación ‘crítica’, un diálogo, al silencio: simplemente pretenden implicarnos en el ‘diálogo’ para asegurarse de que se quiebre nuestra amenazadora pasividad. La abstención de los votantes es, por tanto un acto político auténtico, pues nos enfrenta a la vacuidad de las democracias actuales.

Si con el término ‘violencia’ queremos designar el trastorno radical de las relaciones sociales básicas, entonces por muy disparatado que parezca, el problema de los monstruos históricos que asesinaron a millones de personas es que no fueron suficientemente violentos. A veces no hacer nada es lo más violento que puede hacerse”.