8/1/11

Slavoj Žižek, un “rock star” académico

Foto: Slavoj Žižek

Luis Alfredo Medina  

¿En cuántos lugares podría sentirse del todo  cómodo un pensador cuyos pilares teóricos son un pscioanalista francés extremadamente difícil de comprender (Lacan) y un intelectual alemán de origen judío que inspiró un siglo de experimentos políticos y escribió el manifiesto del partido comunista (Marx)? No hay muchos, pero básicamente se puede mencionar uno: la universidad. Las supuestas “cunas del pensamiento”, en que se constituyen los centros educativos, son el hábitat   del esloveno Slavoj Žižek, un teórico que no deja ningún fenómeno, social o natural, sin analizar.

Precisamente por su vínculo con las universidades -y porque está bien lejana la posibilidad de que venga  al país- el Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE) está proyectando, en su programa Dossiers, un documental que retrata a Žižek durante su peregrinación por el mundo, tras haber filmado desde sus lecturas en Nueva York hasta sus visitas a Buenos Aires, pasando por su hogar en  Ljubljana,  capital de Eslovenia.

La cinta -una producción canadiense titulada Žižek!- se proyectará de manera gratuita hoy, a las 11:30, en el aula teórica del ITAE, (Teatro Centro Cívico Eloy Alfaro). Dirigido por Astra Taylor, el documental recurre en temas como las ideologías, las creencias, las revoluciones y el amor, vistos desde una perspectiva única que mezcla el psicoanálisis lacaniano, el marxismo y la crítica de la cultura pop.

El ITAE eligió exhibir las ideas de este pensador, a decir de Diana Andrade, encargada de comunicaciones del instituto, porque sus posturas sobre temas como el amor o la realidad son debatidas a nivel mundial y su popularidad en el campo académico lo ha llevado a convertirse en una suerte de “rock star de la filosofía”.

El inicio del audiovisual da fe de lo que asegura Andrade. Después de una breve introducción en la que Žižek dice que el amor es malvado, se muestran imágenes de un centro educativo en Buenos Aires abarrotado, como para un concierto de rock, de gente esperando por el esloveno. Tanto público había que los organizadores decidieron llevar la charla al aire libre, a fin de que nadie se quedara sin escucharlo. Después de ser aplaudido hasta el cansancio, Žižek teoriza incluso sobre los aplausos y menciona -medio en broma, medio en serio- que la forma de aplaudir puede ser “estalinista” o “leninista”. 

Su celebridad quizás se deba a que Žižek se ha ocupado  de la cultura popular, al punto de que podría estar hablando de Althusser (el filósofo marxista) y de Gladiador (la película con Russell Crowe) al mismo tiempo; podría elaborar una tesis basándose en una novela de Henry James o en Star Trek. O quizás solo sea por su hilaridad, que lo ha llevado a  señalar paradojas como alguna vez lo hizo con un tubo de dentífrico que ofertaba el 30% gratis y él, siguiendo literalmente el anuncio, trató de cortar ese treinta por ciento y llevárselo en el bolsillo. 

Sus libros abarcan temas tan variados como Hitchcock (es un ferviente crítico de cine), Lenin, la ópera o los ataques terroristas del 11 de septiembre. Han sido traducidos a más de veinte idiomas  y en muchos de ellos hay críticas a las democracias occidentales de hoy en día, pues su autor cree que hace unos treinta años desapareció la creencia de que la humanidad, como un sujeto colectivo, puede intervenir activamente y de alguna manera orientar el desarrollo social. 

“Estamos aceptando la noción de historia como destino”, dijo Žižek durante una conferencia en Chicago. “Ahora hablamos todo el tiempo sobre el fin del mundo, es mucho más fácil para nosotros imaginar eso que imaginar un pequeño cambio en el sistema político. La vida en la tierra quizás se termine, pero de alguna manera el capitalismo se mantendrá”, añadió.