29/1/11

Roberto Calasso llega con “El loco impuro”


Juan Manuel Vial

El italiano Roberto Calasso es uno de los escritores más cautivantes de la actualidad. Sus obras, que dan cuenta de la marcada vocación erudita y clasicista del autor, poseen, al mismo tiempo, una inusual facultad para encantar a cualquier tipo de lector. Así, Calasso es como un pórtico que permite el acceso a ciertos temas que, a la distancia, podrían parecernos intimidantes o ajenos. Las bodas de Cadmo y Harmonía, por ejemplo, es uno de los mejores acercamientos a la mitología griega, comparable en cuanto a profundidad, belleza y genio interpretativo a los diferentes volúmenes sobre el tema que escribió el gran Robert Graves. Lo mismo podría decirse de Ka, aquella fascinante incursión de Calasso en la intrincadísima, sangrienta e hipersexualizada cosmogonía hindú.

Publicado en Italia el año 1974, “El loco impuro” es el primer libro de Calasso. La historia está centrada en un personaje real, en Daniel Paul Schreber, presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde, quien enloqueció de una manera llamativa, pues sacudido incluso por las peores alucinaciones febriles, el atormentado jurista jamás dejó de poseer una lucidez perturbadora e incluso luminosa en ocasiones. Tanto fue así, que Schreber tuvo el temple y la claridad suficientes como para escribir unos magníficos recuerdos que relatan su experiencia de interno siquiátrico (Memorias de un enfermo de nervios), los cuales, además de estar ampliamente citados en el libro de Calasso, fueron, en su momento, comentados in extenso por el mismísimo Freud.


Consta, en la correspondencia de éste dirigida a Jung, la siguiente afirmación, expresada en cierto "tono de cínica connivencia sacerdotal", según apunta Calasso: "Deberían haberlo hecho [a Schreber] profesor de psiquiatría".

Daniel Paul Schreber, "descendiente de una familia de inexorables correctores de la humanidad", pasó  casi 10 años interno en diferentes manicomios, entre ellos el Instituto de los Nervios de Dios, situado en Sonnenstein y dirigido por el famoso profesor Fleschig, descendiente, a la vez, de una serie de eminentes personajes que conforman algo así como el opuesto histórico del propio Schreber. El antagonismo entre doctor y paciente, "en hermandad de odio", no es entonces algo nuevo, sino que viene fraguándose por siglos entre las castas que ambos representan.

En medio de sus delirios, los que con frecuencia están alentados por notables alucinaciones y por la presencia susurrante de "las Voces", Schreber ha concebido un plan maestro para atentar contra el Orden del Mundo: matar a Dios. El éxito en tamaña empresa está basado en conseguir primero aniquilar a su propia alma. Para ello, el magistrado ha articulado un plan escalofriante: "Qué es exactamente el asesinato del alma, y cómo se configura si se aplica a Dios o si se aplica a un hombre cuya alma sea asesinada directamente por Dios, no se puede entender si no es en referencia a una gran ley cósmica: la ley de la emasculación" o cercenamiento de los genitales.

Relato intenso, poético, erudito, filosófico, crudo y sorprendente, El loco impuro marcó el debut de un escritor original y comprometido con sus propias obsesiones. Los albores del psicoanálisis, las profundidades lúcidas de la demencia y la titánica lucha del hombre en contra de sus dioses son los temas ventriculares de este libro, que, a ratos y diferenciadamente, permite evocar la mejor literatura de Walser, Magris y Sebald.

Título original: Matar a Dios
Fuente: La Tercera - http://latercera.com/iphone/blogDetalle/4028162b2c3cb54e012dd1f2970d2817.html