24/1/11

Para recordar a Schafik Jorge Handal

Foto: Schafik Jorge Handal

Gino Straforini

Mi querido amigo y compañero:

Con una gran angustia terminé de leer las noticias del día, las cuales informaban que no te volvería a  ver, todo lo contrario a lo que habíamos planeado hace pocos meses en San Pablo, Brasil, volver a encontrarnos dentro de poco en tú tierra natal, aquella de Roque Dalton, la de los grandes volcanes, montañas y nubes bajo los pies de los hombres.

¿Pudo haber fallado un corazón tan grande como el tuyo? No!, tú corazón esta aquí, junto a miles y miles de hombres de esta América Latina.


Falló simplemente, la naturaleza, ella que no entiende que te necesitamos en el pasado, hoy, aquí, en cada lugar, con tu simpleza, con tú enorme conciencia, con tú consecuencia, con tú construcción de hombre nuevo que es capaz de darlo todo. Ella no entendió que los excluidos de hoy, te necesitaban, ella no entendió que tenias mucho camino por recorrer todavía mi querido amigo y comandante

Aquí, estamos consternados, rabiosos, aunque esta muerte sea uno de los absurdos previsibles, tú tumba Schafik, esta en nuestros corazones, dado que has sido amigo, compañero, hermano y comandante, de esos hombres que han dado esta América Latina, como Farabundo Martí, Miguel Enríquez, Sandino, Guevara, Fidel, Allende, hombres que dejan huellas que no se borran, que jamás habrán de borrarse..

¿Fuiste un hombre perseguido?, no, fuiste un hombre perseguidor de la injusticia, de los dictadores, de los modelos de sometimiento, sin ti no hubiera existido la autonomía universitaria de 1950, ni hubiera caído el dictador Maximiliano Hernández Martínez, en 1944, luego de la masacre de 30.000 campesinos en 1932. Supiste conducir la rebeldía de tú pueblo durante casi doce años,, llevando casi al colapso al régimen sostenido por Estados Unidos en 1989 y, tuviste la inteligencia de comandar la paz en 1992, abriendo espacios democráticos para tú pueblo y conducirlo luego hasta una batalla electoral construyendo la segunda fuerza parlamentaria de El Salvador.

Tus recuerdos de tú exilio en mi Chile, que también es tuyo entre 1952 y 1956 y, tus cafés en el Haití de Santiago, donde por aquel entonces te reunías con tus compañeros,

Tu visitar Buenos Aires, conocer el Río, la tumba de San Martín y el festejo de tú cumpleaños en un restaurant de la calle Viamonte junto a Narciso Isa Conde y Susana, el compartir experiencias y, tus enseñanzas morales de las cuales jamás me desprenderé.

Nuestras charlas en La Habana, Montevideo, Managua, San Salvador, Brasil, tus enormes aportes al Foro de San Pablo y tu apoyo a las fuerzas revolucionarias del continente, sin poder olvidar tus enormes preocupaciones sobre la realidad del continente y, en especial la de Brasil, tú apoyo incondicional a la Revolución Cubana, tu internacionalismo y tú necesidad de conocer cada peculiaridad de las luchas de nuestros pueblos y sus organizaciones.

No puedo olvidar tus ojos interminables, en un mundo que quizás no entiende que sigues bregando dulce y tenaz por la dicha del hombre.

Otro poeta en la historia de esta América has sido tú, que tumbaste mil noches de lluvias coloridas, que puedo hoy, decirte comandante que no sea llevarte junto a mi, si el que asomó al futuro su perfil y lo estreno con voces de fusil, fuiste tú, guerrero para siempre.

Su pensamiento, su acción, su consecuencia, su conciencia de titanes, donde se sabe de antemano y con lucidez que la libertad se inventa en la acción sublime de cada día, su increíble audacia histórica, nos muestra que no basta con interpretar las necesidades de nuestros pueblos, sino que es preciso cambiarlo, transformarlo, alterarlo revolucionariamente y, ese proceso es una gran aventura, un desafío a la realidad, un compromiso enorme con la imaginación y con los hombres.

El pudo enfrentar el reto que significaba el anhelo de Marx “Tomar el cielo por asalto“, vislumbrando el camino si en verdad se aspira a alcanzar la emancipación de la humanidad, en este sueño irrenunciable, profundizamos nuestro compromiso al modelo de hombre nuevo que es el arma más poderosa de nuestras organizaciones, de las causas justas de la humanidad y el camino para que nuestros pueblos se encaminen por caminos de victorias y, podamos convertir en realidad tus sueños, que son, nuestros sueños.

Tú ultimo camino, el de Bolivia junto a un pueblo que aspira a continuar lo inconcluso de ese otro poeta comandante, sin dejar de callar allí que millones de hombres, mujeres y niños de Bolivia y este Continente viven en condiciones que degradan la naturaleza humana y agravian la conciencia universal y, desde esa misma Bolivia a la cual fuiste a llevar tú apoyo solidario, ¿podemos olvidar y seguir callando el signo que representa el cerro de Potosí y los socavones de la codicia?

Pueblo más grande, no es aquel en que la riqueza desigual, desenfrenada produce hombres crudos, sórdidos y mujeres banales y egoístas, sino aquel, cualquiera sea su tamaño es aquel que da hombres generosos como tú.

Mañana hermano mío, mañana, compañero y comandante será distinto, se marchará la angustia por la puerta del fondo que han de cerrar para siempre las manos de hombres nuevos y abriremos por fin, las grandes alamedas que supiste recorrer.

Me quedo con tú recuerdo, con tus enseñanzas, tú experiencia, con las fotos que cuelgan en una pared de orgullo de mi casa, como así, se que en la entrada de la tuya cuelga un tapiz tan chileno que hace al intercambio de nuestros aprecios. Me quedo con la charla sobre el político ecléctico, que espero que el, parte de una gran nación de nuestro continente, sea capaz de seguir tus pasos.

Nosotros aquí, en este pedazo de América Latina, a la que tanto el quiso, nos sentimos orgullosos de recordar su nombre, de haber sido amigo y compañero, de ser tan Latinoamericanos como el y de tener el corazón al mismo lado.

Gino Straforini
Relaciones Internacionales del C.C. Movimiento de Izquierda Revolucionaria M.I.R. Chile