24/1/11

Ochenta consejos para un escritor (si los necesita)

Eduardo Zeind Palafox

Para hacer el manual más ligero, he omitido las citas o las referencias. Para escribirlo, me senté en un Vips toda la tarde y fui pensando, poco a poco, cuáles serían los mejores consejos que los grandes le han dado a sus discípulos. También pensé en mi experiencia como escritor y en las cosas que he aprendido bajo la guía y la supervisión de los maestros de las letras. Aquí podrán encontrar los consejos de personas como José Ortega y Gasset, Vicente Huidobro, William Shakespeare, Jorge Luis Borges, Antonio Gramsci, Michel Foucault, Giovanni Pascoli, Lope de Vega y Carpio, Ezra Pound, Karl Löwith, Ernest Fenollosa, T.S. Eliot, Boris Pasternak, Octavio Paz, Alfonso Reyes, Harold Bloom, Bertrand Russell, Ovidio, Francis Bacon, George Steiner, Guilles Deleuze, René Descartes, Simónides de Ceos, Charles Baudelaire, Edgar Allan Poe, Normal Mailer, Walt Whitman, Scott Fitzgerald, Miguel de Cervantes, Michel de Montaigne, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Immanuel Kant y otros más.

1- Usted sólo podrá escribir correctamente algo que ya ha pensado con profundidad. Si usted ha escrito algo, léalo en voz alta para darse cuenta si le falta alguna coma. La coma es la respiración de la escritura.

2- Cuando usted sea un escritor profesional, logrará escribir ideas concisas y claras usando el punto y seguido más constantemente que la coma. Siempre respete la estructura sujeto-verbo-predicado. Si quiere tener un estilo, coloque las cosas una detrás de la otra, sin complicaciones.

3- La puntuación sirve para que el texto escrito suene similar al habla diaria. Recuerde, la escritura es la extensión del lenguaje hablado. Su texto, al ser leído en voz alta, tiene que sonar natural, sin afectación y sin sentimentalismos.

4- Los títulos no llevan punto y aparte. Un título es un letrero, una instrucción que no es precedida o sucedida por otra idea.

5- Procure no usar constantemente los puntos suspensivos. Hacerlo delata al escritor novato. Quien los utiliza en demasía, nos está diciendo que no tiene ideas acabadas para expresar. Sólo cuando se es un maestro se puede discernir cuándo sí y cuándo no conviene echar mano de ellos.

6- Cuando queremos citar a alguien y en la cita queremos omitir algo, es menester usar paréntesis o corchetes con tres puntos suspensivos en el interior para señalar que una parte se está dejando de lado. Si usted es un artista no esgrimirá tal recurso. Para los grandes genios de la literatura, un texto es como una pintura, y en una pintura no se admiten parches.

7- Es necesario que un texto contenga el contexto necesario para que el lector no tenga que visitar constantemente el diccionario. Un texto literario se hace para que el público lo disfrute, no para atormentarle.

8- Siempre piense a quién le va a escribir. Uno tiene el derecho de redactar sus ideas sólo para un público selecto que comparta nuestras preferencias e ideologías. No existe un texto universal que sea del agrado de todo el mundo. Lo que más se acerca a tal ideal, es un clásico.

9- El signo de exclamación se usa preferentemente en oraciones cortas. Cuando nos sorprendemos, regularmente emitimos un ruido o una palabra, no una frase completa. Si omitimos lo anterior, haremos que el texto se lea y se vea falso, y provocaremos que no sea posible representarse la emoción que se quiere transmitir.

10- Para expresar una orden, es mejor hacerlo sin usar el signo de exclamación, pues más que una orden parecerá una reacción emotiva. El objetivo de un imperativo, es simular que es categórico. La categoría y la elegancia jamás han congeniado con la exaltación.

11- Las preguntas tienen que formularse siempre de manera clara. "Qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué" son las formas correctas para interrogar y para iniciar un cuestionamiento. Olvídese de los manierismos y de los rodeos. Usted no tiene que quedar bien ante el lector, pues no lo tiene frente a usted.

12- Cuando no sabemos a ciencia cierta cuándo o cómo sucedió algo, debemos de colocar después de la oración un paréntesis con un signo de interrogación de cierre adentro. Así: "Nació en 1230 y murió en 1289 ( ? )". Pero repito, un buen escritor no recurre a estos recursos. Un buen escritor improvisa y siempre deja en claro lo que quiere decir. Vale más una imposibilidad convincente que una posibilidad poco convincente.

13- Cuando algo tiene que ser aclarado, se usa en medio del párrafo uno o más paréntesis. Esto entorpece en sobremanera la lectura y evita que los ojos pasen con fluidez a través del texto. Si usted cree que necesita hacer demasiadas aclaraciones, significa que usted no ha pensado qué ni cómo quiere comunicarse. Borre el texto y hágalo de nuevo.

14- Si quiere que su prosa parezca poesía, mejor escriba poesía. La poesía no es un texto en prosa recortado en líneas cortas. La poesía no es el acto de rimar. Hay quienes saben hacer rimas sin hacer poesía. Y hasta hay poesía que no se escribe, como un atardecer o un acto heroico. Si quiere ser poeta o ensayista, primero aprenda la técnica y búsquese un tema relevante sobre el cual escribir. Nadie está interesado en leer sobre usted o sobre sus emociones.

15- Las palabras compuestas que aún no han sido aceptadas culturalmente, tienen que llevar un guión en medio. Por ejemplo, la palabra afroamericano es una palabra compuesta, aceptada y de uso común, pero la palabra filosófico-matemático, no.

16- La raya, que es más larga que el guión y que por lo mismo sirve para facilitarle al lector la distinción de personajes en un diálogo, se usa para iniciar el discurso de alguien. Si usted va a escribir un diálogo o un guión cinematográfico, recuerde que un diálogo es el intercambio de ideas entre dos personalidades diferentes, no un monólogo interno suyo. Caracterice bien a sus personajes.

17- Existen tres tipos de comillas: las simples, las españolas y las compuestas. Cuando usted vaya a citar, use comillas y aclare de quién es la cita. Es de pésimo gusto apropiarse de ideas brillantes en público. Si dentro de la cita hay alguna palabra especial que sea necesario señalar, use otro tipo de comillas al que ya usó para distinguir la cita.

18- Muchas personas no logran nunca adquirir un estilo maduro en su escritura porque creen que lo obtendrán cuando tengan muchos años encima. Esto es un error. La escritura, como el hombre, también tiene sus etapas vitales. Si usted empieza a escribir a los treinta años, escribirá como un mozuelo de diez. Si inicia a los cuarenta, pasará lo mismo. Decir que llevamos un año escribiendo, significa que hemos escrito trescientos sesenta y cinco días, sin fallar. Un profesional escribe a diario y no sólo cuando se siente inspirado. La inspiración proviene del trabajo duro.

19- Es de mal gusto, según los maestros de la literatura, usar palabras provenientes de otros idiomas en un texto, por ejemplo, castellano. También es de mal gusto usar groserías. La elegancia o la sencillez en un texto, nace de la buena elección lexicográfica.

20- Si usted va a escribir, tiene que ser capaz de creer en lo que escribe, aunque lo que escriba vaya en contra de sus dogmas o religión. Un texto, una vez que ha salido de sus manos, deja de pertenecerle. Procure que dentro del texto estén las explicaciones suficientes para que él mismo se defienda en público aunque su autor no esté presente.

21- Siempre use palabras conocidas en vez de palabras extrañas o complejas. El éxito de muchas teorías o ideas, ha consistido en su poder persuasivo y en la claridad expositiva con la que se han mostrado ante el público.

22- Cuando vaya a hablar de hombres o de mujeres, déle a cada género el tratamiento que merece. Diga "la arquitecta" en vez de "la arquitecto". Si no lo hacemos, sonaremos antiguos, anquilosados o sexistas.

23- Los números cardinales entre el uno y el treinta, se escriben en una sola palabra. Por ejemplo, "dieciocho" en vez de "diez y ocho".

24- A partir del "treinta y uno", los números cardinales se escriben en dos palabras.

25- Las edades se escriben con letras, no con números. Mientras menos números usemos en nuestro texto, más elegante lucirá. Recuerde, un texto es como un lienzo por el que los ojos se deslizan; y para que los ojos no sufran de interrupciones en la contemplación, hay que lograr la armonía, que no es otra cosa que la convivencia de entes esencialmente iguales en un mismo espacio. Las palabras con las palabras y los números con los números.

26- Las fechas, por el contrario, se escriben con números. Un texto de historia es aburrido justamente porque está lleno de fechas y de bibliografía. En literatura, en cambio, las fechas se deben de señalar por medio de la metonimia o de la sinécdoque. En vez de decir "en 1850", podemos decir "en el siglo del positivismo". Esto le da al texto un aire de erudición y de misterio.

27- Cuando vamos a mencionar alguna hora del día aproximada, hay que escribirla con letra. Por ejemplo, "son casi las cinco de la tarde" o "van a dar las diez de la noche".

28- Cuando vamos a mencionar alguna hora exacta, hay que escribirla con número. De preferencia hay que omitir el mencionar horas exactas en los textos literarios, pues no le aportan nada a la lectura y destruyen la integridad de la historia con detalles que a nadie le importan.

29- Cuando expresamos la duración de algo, lo escribimos con letras. Por ejemplo, "se tardó tres horas en finalizar el examen final".

30- Cuando hablamos de fracciones de dinero, lo escribimos con número, aunque para lograr efectos estilísticos es preferible decir "me he ganado lo suficiente para comprarme todo Miami", a decir "me he ganado $115, 500, 000,000 de pesos".

31- Si la cantidad de dinero es redonda, la escribiremos con letras.

32- El uso del verbo "haber" jamás tiene que sonar o leerse repetitivo o tautológico. Cuando decimos "ha habido", estamos desperdiciando espacio, cuando el ideal en toda escritura es decir el máximo con el mínimo de caracteres. En vez de decir "ha habido muchos problemas hasta el día de hoy", es mejor decir "son muchos problemas hasta el día de hoy".

33- Nunca hay que omitir los conectores, pues así las oraciones se leerán más fácilmente. Por ejemplo, es correcto escribir "vamos a hacer la comida", mientras que es incorrecto escribir "vamos hacer la comida". Es correcto escribir "él los ha buscado, los ha convencido y los ha llevado", en tanto que es incorrecto escribir "él los ha buscado, convencido y llevado".

34- El "queísmo" sucede cuando no colocamos la preposición "de" antes del "qué". Por ejemplo, es erróneo escribir "me avisó que llegaría tarde". Lo correcto es escribir "me avisó de que llegaría tarde". Estos vicios surgen porque en la vida cotidiana, ante tanto ruido, preferimos ahorrar palabras y evitar el cansancio.

35- Usted deberá de evitar al máximo los adjetivos si desea que su texto sea fácil de leer. El abuso de los adjetivos hace que el texto se haga pesado y lento. Además, muchos adjetivos connotan un enjuiciamiento o una moral. Evite decir que "la mariposa ligera, alada y sagrada, vuelta trémula por los lindos y verdes bosques". Es mejor decir que "la mariposa vuela ligera por el bosque". Escribir así es útil sobre todo en los textos científicos.

36- El secreto para lograr redactar un texto claro, distinto y evidentemente bien planificado, es la sencillez. Un escritor profesional siempre lleva en la memoria lo siguiente: un texto es un mundo lleno de emociones, imágenes y ritmos que se desarrolla en un lugar específico, tanto espacial como temporal; un texto inteligible usa sólo las palabras que ayudan al significado a ser mejor comprendido; un texto efectivo habla directamente sobre las cosas, sin ambages, y además, tiene cadencia.

37- La terminación en "mente" es chocante. Usted lo suprimirá si su objetivo es hacer sentir al lector parte del texto. Cuando decimos "ingenuamente", "obviamente" o "circunstancialmente", pareciera que estamos hablando de leyes fijas o inmutables. Las palabras largas son incómodas para la vista. Es decir, que usando dicha terminación estamos excluyendo al lector de la historia que estamos contando. Es mejor decir que "ingenuo, le presté el dinero que me pidió".

38- Cuando hablemos del pasado, haremos que lo narrado o lo descrito parezca un dato actual, pues así ganaremos credibilidad. En vez de decir que "los estudios antiguos decían, con voz de trueno, que todos los hombres proveníamos de Dios", digamos que "los estudios antiguos dicen, con voz de trueno, que todos los hombres provenimos de Dios". Todo texto tiene que ser una combinación de información, de actualidad y de ingenio.

39- La ilusión es la herramienta por excelencia del escritor, así como la imaginación es el instrumento más poderoso para la persuasión que tiene la filosofía. Siempre que escribamos una historia, intentemos trasladar al lector hasta un mundo de fantasía. Por ejemplo, no digamos que "en la Inglaterra de Isabel los caballeros eran fieles, caritativos y honestos"; mejor digamos que "en la vieja Inglaterra, llena de magos, silfos y batallas, los caballeros creían ciegamente en la ciudad de Dios".

40- Cuando escribamos, pensemos que muchas personas, sobre todo las más cultas, leen para impulsarse hacia el futuro. La clase baja o poco educada, jamás imagina a largo plazo, pues las condiciones materiales bajo las que vive le obligan a vivir al día. Es común que dicha clase use frases como "tengo que", "debo de" o "he de hacerlo", que connotan una carga moral e inseguridad. En lugar de lo anterior, las clases educadas dan por hecho que sí pueden hacer posibles sus sueños. Es común que las clases letradas usen frases como "se hará" o "puedo hacerlo".

41- Si usted quiere prohibir algo, evite usar el "no" al estructurar la oración. El "no" opera en la mente humana como opera un número negativo en las matemáticas, opera como un hueco o como un contra-valor, por lo que es difícil que la gente común, que tiene poca capacidad de abstracción, lo llegue a comprender. En vez de decir "no corras", diga "te prohíbo correr", o mejor aún, "te vas a estar quieto".

42- Siempre procure utilizar palabras con vocales fuertes, como la "a", la "e" o la "o", pues son más fáciles de pronunciar en casi todos los idiomas indoeuropeos. Además, son más bellas a la vista y permiten que quien las pronuncia las recite o las cante sin problema.

43- Al revés que en las matemáticas, en la literatura el orden sí altera el producto. No es lo mismo decir "dame un buen automóvil" a decir "dame un automóvil bueno". En la primera oración queremos que nos den un automóvil de buena marca, en tanto que en la segunda deseamos un coche que por lo menos funcione bien.

44- El cerebro de un buen escritor, en pocos segundos, le asigna un valor a cada palabra, las articula de formas distintas, analiza la proposición que se desprende de cada articulación y elige cuál de todas las combinaciones articuladas trasmite mejor la intención de su idea. Por ejemplo, si queremos darle importancia al presidente, decimos que "el señor presidente llegó al aeropuerto de Bagdad a la media noche". Si queremos darle énfasis al tiempo que tuvieron que esperar los periodistas para entrevistar al presidente, decimos que "hasta la media noche el señor presidente llegó al aeropuerto de Bagdad".

45- Siempre respete el orden que le da la naturaleza a los fenómenos. Siempre piense en que una causa provocó un efecto, en que un objeto empujó al otro. Cuando vaya a describir cómo el rey Athelstan murió deshidratado en el desierto del Sahara, diga que "el rey Athelstan, en el Sahara, por exponerse al sol por muchas horas se deshidrató, murió y fue olvidado". Evite cambiar el orden diciendo que "el olvido del rey Athelstan se debió a su muerte por deshidratación en el Sahara". Sólo los maestros juegan con el tiempo y con los objetos en el espacio literario.

46- Antes de escribir, es necesario tener, como lo hacen los físicos, los químicos, los biólogos o los programadores, un esquema en el que se hilvanen las ideas. Los gramáticos aconsejan ordenar las ideas por el peso sintáctico, semántico y pragmático que tengan, por el valor persuasivo y retórico de cada palabra que las represente y según la tensión cognoscitiva que se desee lograr en el lector. No haga planos de dos dimensiones para su texto, haga planes de cuatro dimensiones, planes en los que lo ancho, lo largo, lo profundo y el tiempo comuniquen una finalidad clara.

47- Siempre que escriba, piense cuáles serán los referentes que sus lectores tendrán a la mano para poder interpretar lo que usted ha redactado. Si usted le va a explicar la curvatura del tiempo y del espacio a su abuelita, hágalo utilizando metáforas acordes a la experiencia que han tenido las personas de la tercera edad. Una taza de café hecha de buena cerámica llamará más la atención de su abuela a la hora de estarle hablando sobre cómo la materia se curva debido a fuerzas gravitacionales, en tanto que a un muchacho de doce años le llamará más la atención un balón de fútbol ovalado a fuerza de tantas patadas.

48- Todo texto conlleva un contexto y un pretexto. La gente, actualmente, no lee textos sólo para pasar el tiempo. La gente lee para cumplir con algún objetivo. Si su texto sobre cómo crear macetas de barro explica también cómo las plantas ayudan a la salud, a la belleza y a la decoración de su hogar, tendrá más éxito que si se limita a hablar sólo sobre la técnica para hacer bonitas macetas.

49- De preferencia, antes de una "y" o de una "o" no hay que poner comas. Si escribimos que "María no sabe si comprarse un pantalón o una blusa", no debemos de poner una coma antes de "una blusa". Pero si decimos que "María no sabe si comprarse un pantalón o una blusa, o comprarse una chamarra de piel", sí debemos de poner una coma. Algunos escritores dirían que tampoco usarían la coma en este caso. Pero aquí ya es más cuestión de gusto y de estilo que de corrección lingüística.

50- La conjunción "o sea", además de denotar poca pericia artística y falta de recursos sintácticos, es equívoca, pues la "o" trasmite que hay posibilidades u opciones en lo que se explica, en tanto que el "sea" afirma que algo es. No es posible que en una oración convivan estas contradicciones.

51- Es incorrecto decir "más bueno" o "más malo". La bondad o la maldad no son categorías intelectuales de grado, sino de esencia. Pero si queremos decir que un hombre es mucho más elevado que los otros, podemos decir que es "virtuoso", "excelso", "magnánimo", "divino" o "precioso".

52- Lo que en el habla cotidiana es perdonado, como los estribillos, las muletillas o la carencia de léxico, no se perdona en el lenguaje escrito. Cuando uno habla, cuenta con recursos persuasivos como la entonación, los gestos o los ademanes, mientras que un párrafo sobre el papel sólo cuenta con su propia belleza y estilo para lograr un objetivo de comunicación.

53- Tenemos que evitar el uso constante de la palabra "cosa". Esta palabra sólo puede ser utilizada por los filósofos, pues cuando la usan, hablan de un concepto ontológico que implica las ideas de materia, de color, de potencia y demás argucias científicas. No podemos decir "que la cosa está así", ni que "así son las cosas", pues no estaremos diciendo algo relevante.

54- La palabra "algo" también tiene que ser utilizada lo menos posible. Todos los textos buscan precisión, y cuando decimos "algo", estamos haciendo ambigua la lectura. "Algo" puede ser cualquier cosa. Y como puede ser cualquier cosa, el campo semántico que se abre con esta palabra es enorme. En vez de decir "que algo anda mal", digamos que "ciertas circunstancias no siguen un patrón constante".

55- Cuando usted no encuentre la palabra adecuada para expresar una idea, no use los sinónimos arbitrariamente. Los escritores en ciernes creen que tener a la mano una gran cantidad de sinónimos, es señal de que poseen un vocabulario extenso. A pesar de dicha creencia, no es así. El buen escritor cambia toda la estructura de la oración con tal de que la palabra que le parece correcta se mantenga en el texto.

56- Cuando usted crea que está repitiendo demasiado una palabra, por ejemplo la palabra "física", piense si sería correcto cambiarla. Si usted cambia la palabra "física" por la palabra "naturalismo", que es uno de sus sinónimos, trastocará todo lo que la comunidad científica de físicos comprende que es su objeto de estudio. Si su público es un grupo de neófitos de la física, los confundirá. Repita las palabras cuando sea necesario.

57- Si le piden un resumen, lo que usted tendrá que hacer es sintetizar. Sintetizar es convertir, no recortar. Es decir, que un resumen es el acto de decir con sus palabras y de forma sucinta lo que otro ha dicho extensamente. Un resumen es una interpretación de bolsillo.

58- En un resumen, a pesar de que tiene que estar escrito con sus palabras, no deben de incluirse apreciaciones personales. El buen escritor deja de lado su personalidad, sus sentimientos y sus paradigmas, y todo para poder transformar en algo de fácil lectura aquello que le resulta difícil al público al que se quiere dirigir. Un escritor es un traductor de ideas.

59- A pesar de lo anterior, todo lo que escribamos se parecerá a nosotros, pues no existe eso a lo que llamamos objetividad. En nuestros textos siempre se verán reflejadas las creencias, los usos y las costumbres de nuestro pueblo. A lo más que podemos llegar, es a manifestarnos neutralmente y sin estar a favor de puntos de vista claramente identificables dentro del texto.


60- Un buen escritor se identifica más por lo que tira a la basura que por la cantidad de material publicado. El buen escritor es el que sabe qué quitar, no el que sabe qué poner. En fin, que el escritor de verdad siempre busca espacios en blanco para practicar su arte, aunque su arte siempre le parezca mera papilla.

61- Si usted quiere escribir de manera eficiente, tiene que educarse leyendo a los clásicos. Hay un dicho popular que se repite constantemente en el mundo del periodismo norteamericano, el cual dice que una mala información corresponde a una mala formación. O en pocas palabras, digamos con los antiguos que para hablar bien, primero hay que ser un hombre de bien.

62- El buen escritor es como una esponja que absorbe sentimientos, seres, libros, acontecimientos y batallas. El escritor profesional es un observador constante que jamás se deja enamorar por los sucesos que le rodean. Para ser frío y escribir con cara de palo, se necesita una educación filosófica occidental, la cual prepara a sus alumnos para ser fuertes, racionales, templados y analíticos.

63- Si usted quiere darle movimiento a su texto, utilice muchos verbos. Por ejemplo, cuando escribimos que "Wittgenstein estaba bajo el cielo gris antes de llegar a su casa", nuestra imaginación construye una imagen o una fotografía de la escena, algo estático; en cambio, si decimos que "Wittgenstein corrió hasta su casa para huir de la lluvia que caía a cántaros", en nuestro entendimiento tiene lugar una escena cinematográfica.

64- Según los filósofos, la "literatura permanente" está constituida por los clásicos. Los clásicos han resistido a la prueba del tiempo porque tratan de asuntos universales y que nunca pasarán de moda. El amor, la clase social, el odio, la fe, la existencia de la divinidad, el inicio y el fin del cosmos, la ciencia o el nacionalismo, siempre serán temas de interés. A pesar de todo, no hay algo más complejo que escribir sobre estos tópicos. Al inicio y mientras adquiere experiencia, procure escribir acerca de temáticas sencillas, pues los grandes ya han escrito cosas preciosas sobre las grandes preocupaciones del hombre.

65- Existen cuatro tipos de texto: expositivos, argumentativos, descriptivos y narrativos. Los expositivos plantean un problema, una solución o una teoría, y sirven para introducir al lector en un tema novedoso. Los argumentativos usan la lógica, el silogismo y la erística, y sirven para persuadir a los eruditos sobre alguna idea nueva. Los descriptivos son enumeraciones creativas de las características de los objetos, de las personas o de las situaciones, y sirven para dar a conocer qué y cómo son los entes que nos circundan. Y los narrativos son similares a los descriptivos, pero con la única diferencia de que en estos textos el tiempo es lo más importante. En toda narración, el tiempo pasado, presente o futuro determina lo que se está describiendo o comentando. A este género pertenecen las novelas o los cuentos.

66- Dicen los grandes poetas que una poesía puede comunicar algo incluso antes de ser comprendida, y que la poesía no significa algo, que es algo. Un texto tiene que ser igual, una estructura que además de incitar a la reflexión, produzca una impresión en el lector. Para lograrlo, el escritor tiene que hablar constantemente sobre formas, movimientos, siluetas, erotismo, texturas, sombras y luces. Para escribir así, hay que educar a nuestro aparato sensorial, exponiéndolo a las grandes obras de arte de la historia.

67- Todo texto, actualmente, tiene que contar una historia. No importa si va a hablar sobre sociología o sobre la poesía del Renacimiento, usted tiene que hacer que el lector se interese y desee seguir atento al texto. Una historia tiene un planteamiento, un desarrollo y unas conclusiones. El esquema clásico de la literatura, se divide en una prótasis, en una epítasis y en una catarsis. Cierto maestro europeo, decía que todo buen cuento puede entenderse así: presentación del protagonista; presentación del antagonista; explicación de lo que el antagonista le hace al protagonista; narración de cómo el protagonista le da su merecido al antagonista, y cierre.

68- Pocos escritores pueden escribir de un solo golpe un texto y hacerlo tan bien como para publicarlo tal cual le ha quedado. Regularmente, los escritores le hacen varias revisiones a sus textos. Imagine que un texto es como una pared negra y recién pintada. A una pared, y sobre todo cuando lo que se quiere hacer es pintarla de blanco, hay que darle "varias manos". Escribir es como pintar una pared negra de blanco, es clarificar lo que estaba en las penumbras. Nunca publique hasta que esté totalmente satisfecho con su trabajo.

69- En cierto periódico, un director de redacción le pedía a sus reporteros que le leyeran sus textos en voz alta. Si los textos no sonaban reales, es decir, parecidos al habla cotidiana, los echaba a la basura. Si usted está iniciándose en el mundo de la literatura, utilice frases cortas en vez de frases largas. Un diálogo, regularmente, es una interacción de oraciones que constan de cinco a diez palabras. Cuente las palabras en el siguiente ejemplo: -"Hola. ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo sin verte!". -"Estoy muy bien; y tú, ¿qué me cuentas?". -"Pues nada, ya sabes, paseando con la familia".

70- Nunca opine algo a partir de sus creencias. Para escribir, siempre hay que apoyarse en un texto. El arte de citar, el cual sólo puede ser manejado por los grandes maestros, es el arma retórica más poderosa que existe para persuadir a un público erudito o ignorante. Jamás diga "yo pienso", "yo creo", "desde mi punto de vista", "siento que", "me parece" y demás bagatelas lingüísticas. Cambie esta palabrería de obrero por un "según dijera", "de acuerdo a los", "como sostenía el gran", "apoyándome en esta preciosa obra". Para lograr lo anterior, usted tendrá que leer mucho. Toda lectura lleva a la escritura.

71- El ser humano siempre analiza la cantidad de objetos que observa, la cualidad de éstos, la forma en la que se relaciona con ellos, el modo en el cual puede utilizarlos, la hora del día y el espacio físico bajo el cual se encuentra. Si su texto cubre los anteriores puntos, su texto es claro. La claridad tiene que ser la cortesía más constante del escritor.

72- Una cita se usa para ilustrar, no para ejemplificar. Usted, al escribir sobre la Historia de Europa o sobre el tratamiento filológico de los textos, podrá remitirse a los grandes poetas para dejar en claro qué es lo que quiere decir. Esto conducirá al lector a imaginar metáforas. Mientras más inteligente y más culto sea su público, más metáforas y poesías podrá utilizar. La metáfora es la única forma en la que podemos conocer las cosas que no están frente a nosotros.

73- La imaginación, muy al contrario de lo que opinan los encarcelados mentales, no crea ideas, imágenes o representaciones a partir de la nada. Nada nace de la nada. Si usted es capaz de imaginar que un árbol es sabio, usted no ha creado algo maravilloso. Lo que ha hecho es combinar, de manera distinta, dos atributos pertenecientes a dos objetos esencialmente distintos. Hacer metáforas es el acto consistente en encontrar similitudes entre dos entes diferentes. Mientras más diferentes sean estos entes, más memorable será la metáfora.

74- Para ser un gran escritor, hay que desarrollar la "imaginación poética". Esta clase de imaginación se fortalece accediendo a mundos totalmente alejados a nuestra cultura. Este acceso o puerta sociológica, se encuentra en el arte, que es la expresión máxima que tiene un pueblo para manifestar su cosmovisión. La literatura es el camino más fiel para adentrarse en la historia. Si usted quiere conocer Francia, tendrá que leer a sus grandes novelistas con la misma intensidad con la que leerá a sus poetas simbolistas. Si usted quiere conocer Inglaterra, tendrá que leer a los isabelinos. Si desea ahondar en el espíritu de Italia, será necesario que se excite contemplando a sus pintores renacentistas.

75- El arte de escribir consiste en hacer de los siglos, horas, y de lo grande, algo a la mano para cualquiera que sienta la necesidad de ser mejor. Un español maravilloso decía que al vulgo hay que "hablarle en necio para darle gusto". Pero tenga cuidado en cómo entiende la anterior declaración. Hablar vulgarmente no significa escribir sobre los temas que el gran público desea leer. Hablarle al vulgo, y como decía otro genio castellano, es hablar mucho, excelente y claro sobre un solo tema. Cuando usted sea un gran maestro, podrá escribir sobre todos los temas que se le ocurran.

76- Muchos escritores piensan que escribir es como dibujar, tanto en la hoja como en el alma. Un dibujo perteneciente a la cultura china, es un dibujo claro y que comunica varias ideas simultáneamente. Los ideogramas son la forma más perfecta de la escritura, según algunos eruditos franceses, latinos y norteamericanos. Esto quiere decir que una imagen no vale más que mil palabras. Una imagen, bien entendida, es sólo una forma geométrica. En una pintura habitan, claramente, cientos o miles de formas geométricas. En cambio una palabra, como la palabra "amor", sí dispara mil imágenes en la cabeza del lector. Escribir poco y con consistencia, como lo hacen los poetas, hace posible que el lenguaje, que es lineal y por ende temporal, se haga espacial y simultáneo, provocando la generación de representaciones en el lector.

77- Para ser un poeta, primero hay que ser un literato, y para ser un literato, primero hay que ser un filósofo. Es decir, que lo primero y más importante a la hora de escribir, es tener una inteligencia ordenada y penetrante. Una vez que hemos adquirido un sistema de pensamiento para ordenar nuestras ideas, podemos crear mundos propios y hacer en ellos lo que nos dé la gana. Y ya que nos hayamos hartado de cumplir nuestros caprichos, querremos rescatar los mejores recuerdos e imágenes de esos microcosmos, y haremos poesía.

78- No utilice metáforas demasiado desgastadas. No diga lo que otros ya han dicho con más belleza y con más profundidad que usted. Invente una nueva técnica y tendrá un nuevo arte. Escriba de cinco a ocho horas diarias si realmente quiere ser un gran autor. Escribiendo se dará cuenta de que el acto de creación posee conocimientos imposibles de expresar. Haga que sus párrafos sean la llave que abra las puertas de mejores y más intensos textos.

79- Usted será un buen escritor cuando prefiera la lectura al alimento. Usted será un gran escritor cuando prefiera estar escribiendo a estar follando (o tirando, singando, echando). Usted será enorme cuando el olor de un libro le excite más que el olor de una bella mujer. Usted dominará la literatura el día en el que con dos o tres palabras, dibuje aplausos en el aire. Usted será un auténtico escritor cuando acepte un trabajo mediocre sólo porque le permite leer y escribir más. Usted será un maestro de "los signos de la mano" cuando pierda su trabajo, su familia, sus amistades, su esposa y su ropa sólo porque siempre anda distraído pensando en dónde colocar una maldita coma.

80- Merezca lo que escribe.