23/1/11

Los cien mil bellatines (por Mario Bellatin)


Roberto Calasso ha contado el caso del editor alemán Kurt Wolff, de principios del siglo XX, quien lanzó una colección de autores jóvenes titulada “El día del juicio”, y la publicó en unos pequeños libros negros, con una etiqueta como de cuaderno de escuela donde aparecía el título y el nombre del autor. Calasso afirma que quizá los lectores piensen: “Así debería presentarse un libro de Kafka” y “en efecto, algunos de los relatos de Kafka fueron publicados en esta colección. Entre ellos, La metamorfosis, en 1917, con una bonita etiqueta azul y un marco negro”. Esto es lo primero que me vino a la mente al ver los libros del proyecto “Los cien mil libros de Bellatin”. Un poco cansado por lo que percibe como un cuello de botella que le impone la realidad del mundo editorial a su obra, Mario Bellatin ha creado un proyecto donde demuestra (de nuevo) que los confines de la literatura son tan elásticos como la capacidad de imaginación de la mente que la concibe. 


Se ha dado a la tarea de publicar cien títulos suyos, en tirajes de mil ejemplares (cien mil libros), en unas ediciones a lo Kurt Wolff: muy sencillas y elegantes, con el título estampado con tinta sobre una portada ahuesada, hecha del mismo papel del resto del libro, y una etiqueta con un marco rojo donde viene el nombre del proyecto. A manera de contraportada, estampa su huella digital y numera cada uno de los ejemplares.

Uno de los primeros títulos es Shiki Nagaoka: una nariz de ficción. Es una genial biografía sobre uno de sus escritores favoritos, acompañada de documentos fotográficos sobre la vida de Nagaoka, como el cuenco donde metía la nariz en agua hirviendo cuando ésta crecía demasiado, o su exprimidor de nariz. Lo de menos es que Nagaoka jamás haya existido. Como ha dicho Umberto Eco, un personaje literario es más real que los de carne y hueso, porque no está sujeto a las vacilantes interpretaciones de la historia. Al terminar de leerlo es imposible no pensar: “Así debería presentarse un libro de Mario Bellatin”.

Fuente: Milenio, México - http://impreso.milenio.com/node/8899742