23/1/11

Las imborrables enseñanzas de Lenin

Foto de Lenin

En estos días se conmemora el aniversario del fallecimiento de Vladimir Ilich Ulianov, llamado por su destierro cerca del río Lena, Lenin. Ocurrió el 21 de Enero de 1924. Hasta el momento presente no ha habido, trabajador más incansable que escribiendo y actuando, luchara en la teoría y en la práctica por los derechos de la clase obrera. Continuando en la época del imperialismo los escritos de Marx y Lenin, desarrolló una lucha implacable por infundir en el proletariado ruso los conocimientos indispensables del materialismo científico. Primero contra los populistas que engañaban a los campesinos en los trabajos como “Nuevos movimientos económicos en la vida campesina” (1893), “En torno al llamado problema de los mercados” (1893), “¿Quiénes son los «amigos del pueblo» y cómo luchan contra los socialdemócratas?” (1894), “Contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve. (Reflejo del marxismo en la literatura burguesa)” (1895).

Además por aquellas mismas fechas, escribió un texto fundamental que determinaría su posición sobre el análisis del régimen económico de Rusia, sometiendo a una crítica exhaustiva las concepciones de los populistas y de los marxistas legales, esta obra es “El desarrollo del capitalismo en Rusia’’ (1899).

Posteriormente después de entender que el marxismo revolucionario, tenía que romper con el marxismo intelectualista alejado de los problemas de las masas obreras vertió sus conclusiones en el excepcional “¿Qué hacer?” (1903).

En años posteriores al entender que la relación del proletariado en un país eminentemente campesino, era crucial para el desarrollo revolucionario de Rusia, estudió y abordó esta relación en obras como: “El problema agrario y los «críticos de Marx»” (1907), “El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905 — 1907’’ (1907), “Nuevos datos acerca de las leyes del desarrollo del capitalismo en la agricultura” (1914-1915), y otras.

Pero era el revisionismo, ruso y occidental, el principal enemigo a batir en las mentes de los revolucionarios. Su obra en este campo es intensamente profunda para todos nosotros. Lenin, no solamente desarrolló con espíritu creador, la doctrina de Marx y Engels después de investigar los nuevos fenómenos que, en el desarrollo del capitalismo, aparecieron a últimos del siglo XIX y comienzos del XX, también creó la teoría del imperialismo y sentó las bases de la doctrina sobre la crisis general del capitalismo. Sus análisis científicos del imperialismo son abordados en las obras: principalmente en “El imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916) donde expuso metódicamente la situación de los carteles monopolísticos europeos, llegando a la conclusión de que el imperialismo es el capitalismo: 1) monopolista, 2) parasitario o en descomposición y 3) agonizante. De ahí que sea el imperialismo sea la antesala de la revolución socialista. Después escribió “La bancarrota de la II Internacional” (1915), “El socialismo y la guerra” (1915),“La consigna de los Estados Unidos de Europa” (1915) ‘‘En torno al folleto de Junius” (1916), “Sobre una caricatura del marxismo y sobre el «economismo imperialista»” (1916), “El programa militar de la revolución proletaria”(1916), ‘‘El imperialismo y la escisión del socialismo” (1916), y otras.

Lenin de una forma pedagógica demostró que en la época imperialista, se forma el sistema capitalista de economía mundial, y la explotación del trabajo por el capital, complementándolo con la explotación de los pueblos de los países coloniales y semicoloniales por el capital financiero de las metrópolis.

Lenin demostró que el capitalismo monopolista de Estado es la preparación material, más completa, del socialismo. Su profundo análisis de la ley de la desigualdad del desarrollo económico y político de los países capitalistas en el período del imperialismo, es hoy un ejemplo de cómo abordar las contradicciones entre el enemigo, llegando a la conclusión de que la revolución socialista podía triunfar inicialmente en varios países capitalistas o en uno solo de ellos. Lenin así extendió la idea, muy vigente actualmente, aunque estemos en un ciclo de retroceso, de la teoría de la revolución socialista.

Lenin, una vez triunfada la primera revolución socialista en el mundo, abarcó la solución de todos los problemas emergentes en unas condiciones de cerco y ataque del imperialismos en los importantísimos libros: “El Estado y la revolución” (1917), “Las tareas inmediatas del Poder Soviético” (1918), “Cómo organizar la emulación’’ (1918), “Una gran iniciativa” (1919), “Acerca de un plan económico único” (1921), “Economía y política en la época de la dictadura del proletariado” (1919), “Sobre el impuesto en especie” (1921). “De la cooperación” (1923).

Lenin sentó las bases de la economía política del socialismo y del comunismo.

Lenin señaló que la productividad del trabajo es lo más importante para la victoria del nuevo régimen social.

Lenin mostró que una vez el proletariado en el poder del Estado, el auge de las fuerzas productivas de la agricultura se halla vinculado a la transformación socialista da la agricultura mediante la cooperación.

Lenin insistía en la extraordinaria importancia que tiene, bajo el socialismo, el trabajo. A diferencia de una labor de explotación en el capitalismo, en el socialismo es una labor de creación, interesando a los trabajadores en su consecución al obtener ellos mismos los resultados de su trabajo.

Lenin reveló el valor de la emulación socialista como recurso cardinal para incorporar a las masas a la edificación de la nueva sociedad y elevar la productividad del trabajo. Estimó en alto grado los sábados comunistas como una gran iniciativa, consciente y voluntaria, de los trabajadores y vio en este movimiento el “principio del comunismo en la práctica”.

Lenin demostró que sólo la vanguardia de la clase obrera, el Partido Comunista, es la herramienta preciosa que los trabajadores se dotan, para que el movimiento hacia el comunismo no retroceda.