13/12/10

Carta de San Martín a Bolívar, después de la entrevista de Guayaquil

Pablo Ducrós Hicken (Argentina) San Martín y Bolívar

Lima, 29 de agosto de 1822
Excmo. Señor Libertador de Colombia, Simón Bolívar.
Querido General.

Dije a usted en mi última, de 23 del corriente, que habiendo reasumido el mando supremo de esta República con el fin de separar de él al débil e inepto Torre Tagle, las atenciones que me rodeaban en aquel momento no me permitían escribirle con la extensión que deseaba; ahora al verificarlo, no sólo lo haré con la franqueza de mi carácter, sino con la que exigen los grandes intereses de América.

El Gendarme Necesario


Laureano Vallenilla Lanz

Si en todos los países y en todos los tiempos —aún en estos modernísimos en que tanto nos ufanamos de haber conquistado para la razón humana una vasta porción del terreno en que antes imperaban en absoluto los instintos— se ha comprobado que por encima de cuantos mecanismos institucionales se hallan hoy establecidos, existe siempre, como una necesidad fatal «el gendarme electivo o hereditario de ojo avizor, de mano dura, que por las vías de hecho inspira el temor y que por el temor mantiene la paz» (1), es evidente que en casi todas estas naciones de Hispano América, condenadas por causas complejas a una vida turbulenta, el Caudillo ha constituido la única fuerza de conservación social, realizándose aún el fenómeno que los hombres de ciencia señalan en las primeras etapas de integración de las sociedades: los jefes no se eligen sino se imponen. La elección y la herencia, aún en la forma irregular en que comienzan, constituyen un proceso posterior (2).

Es el carácter típico del estado guerrero, en que la preservación de la vida social contra las agresiones incesantes exige la subordinación obligatoria a un Jefe (3).

Cualquiera que con espíritu desprevenido lea la historia de Venezuela, encuentra que, aún después de asegurada la Independencia, la preservación social no podía de ninguna manera encomendarse a las leyes sino a los caudillos prestigiosos y más temibles, del modo como había sucedido en los campamentos. «En el estado guerrero el ejército es la sociedad movilizada. Y la sociedad es el ejército en reposo».

Las circunstancias políticas que rodearon la muerte de Yasser Arafat


Hace 6 años, el presidente palestino moría envenenado

Thierry Meyssan

El 11 de noviembre de 2004 fallecía el presidente Yasser Arafat en un hospital militar francés. Su muerte dio lugar en aquel entonces a una polémica sobre el origen de su envenenamiento. Sólo mucho más tarde, cuando el movimiento Hamas descubre una serie de documentos en los archivos personales del ministro Mohamed Dahlan, logran reunirse las pruebas del complot. Yasser Arafat fue asesinado por orden de Israel y de Estados Unidos, pero el crimen fue cometido por palestinos. Thierry Meyssan describe las circunstancias políticas que dieron lugar a la eliminación del presidente palestino.

La capitulación de Obama con los impuestos

José Casado (España) La Capitulación de Bailén

Hoja de ruta para establecer un tipo único, recortes en la Seguridad Social y una política de austeridad

Michael Hudson

Casi me siento infantil por estar tan enfadado con la traición del Presidente Obama respecto a sus promesas electorales en materia de impuestos. Nunca tuve muchas esperanzas de que realmente pretendiese llevar a cabo las reformas que esperaban sus seguidores – y menos una vez designó para un cargo clave al más derechista de la chiquipanda de los Clinton, Larry Summers, y luego a Tim Geithner, Ben Bernanke y al resto de neoliberales de Bush.

La nueva oligarquía de EEUU

Andy Warhol (EE UU) Dollar

Un país de los ricos, por los ricos y para los ricos

Andy Kroll

Hay una guerra en proceso. No hablo de las sangrientas desventuras de Washington en Afganistán e Irak, sino de una guerra dentro de nuestras propias fronteras. Es una guerra peleada en televisión, en la radio y en la Internet. Una guerra de palabras e imágenes, de medias verdades, dobles sentidos y mentiras. Hablo de una guerra política entre conservadores y liberales, Demócratas y Republicanos. Hablo de una guerra de gastos, motivada por grupos sigilosos y por donantes anónimos con bolsillos profundos. Es una guerra que se encuentra en posición de derribar lo que queda de la democracia en EEUU.

La derecha ganó la batalla inicial. En las elecciones de mediados del 2010, sombrías organizaciones de fuera (quienes no tuvieron que revelar sus donantes hasta mucho después de la elección, si alguna vez lo hicieron) apoyando a candidatos republicanos dieron $190 millones, gastando más que sus adversarios por un margen de dos a uno, de acuerdo con el Center for Responsive Politics. El American Action Network, operado por el consultor republicano Fred Malek y el ex-Senador republicano Norm Coleman, gastó $26 millones; la U.S. Chamber of Commerce gastó $33 millones; y American Crossroads and Crossroads GPS de Karl Rove gastaron $38,6 millones, combinadas.