28/11/10

Enrique Dussel: El pensamiento crítico tiene importancia y responsabilidad en América Latina

Foto: Enrique Dussel
Mabel Machado 

Cuando los debates sobre la pervivencia de la especie humana en un mundo flagelado por conflictos de armas, desequilibrio económico y grave deterioro ambiental, vuelven a ser centro de mira de muchos intelectuales, el filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel, Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2009, llama la atención sobre la ética y la política, como responsables de garantizar la continuidad de la vida en el planeta.

Slavoj Žižek vs. David Lynch


Hace unos meses llegó a mis manos El acoso de las fantasías, un libro en el que se reúnen diferentes ensayos de Žižek, filósofo y psicoanalista esloveno de gran influencia en todo el orbe, que gusta de ilustrar sus descarnadas visiones con películas, pinturas, obras de música y otras manifestaciones artísticas (como los tipos de WC, sin ir más lejos).

En su pensamiento hay una profunda influencia de Jacques Lacan, otro psicoanalista que abogaba por volver al Freud primigenio y en cuya obra hay un aporte fundamental para comprender el análisis que Žižek  lleva a cabo sobre el cine de Lynch: se trata de la diferencia entre goce y placer.  "Aunque ambos parecen semejantes, son radicalmente distintos y tienen consecuencias muy diferentes: el término goce se refiere a las actitudes en las cuales el sujeto pierde su cuota de libertad; el término deseo asociado con el placer, en cambio, se refiere a las conductas que dejan de estar apegadas cerradamente a un objeto determinado, permitiendo al sujeto ejercer su libertad".
En su ensayo David Lynch o la depresión femenina, de obligada lectura para todo aficionado al cineasta, Žižek comienza citando a los prerrafaelitas, introduciendo el concepto de una sexualidad fría e insana, permeada por la putrefacción de la muerte, como uno de los ejes centrales de sus películas.

El caso de la revolución mexicana: ¿Deconstrucción de la revolución?

Foto: Emiliano Zapata 
Conceptos y Concepciones de revolución

Miguel Ángel Adame Cerón

A propósito de los festejos oficiales calderonistas del bicentenario y centenario, ha dicho recientemente con certeza Patricia Galeana que el pensamiento reaccionario y de derecha tiene aversiones a abordar las revoluciones1. Añadiríamos nosotros a abordarlas con seriedad, rigurosidad, criticidad y radicalidad, pues sí se las aborda pero con banalidad, superficialidad y con la intención de torcerlas. Ejemplo de ello es que el término revolución se utiliza ahora con frivolidad y vulgaridad; casi a cualquier cambio más o menos espectacular o impactante se le llama revolución. Así ya no sólo tenemos revoluciones nacionales (como la “ciudadana” del presidente ecuatoriano Rafael Correa) y científico-tecnológicas (como la “microelectrónica”), sino que ahora están: la “revolución musical”, la “revolución de la televisión”, la “revolución de la cuchara”, la “revolución naturalista”, la “revolución creativa”, la “revolución ciudadana”, la revolución “religiosa”, la “revolución digital”, la “revolución del Internet, la revolución de los blogs”, etcétera.

Karl Marx y Felix Mendelssohn: Paralelismo imposible

Felix Mendelssohn

Fernando Martínez Heredia

Karl Marx y Felix Mendelssohn pertenecían a familias judías cristianizadas, pero sus vidas transcurrieron en un paralelismo imposible. Felix nació en 1809 en la rica ciudad y puerto de Hamburgo, refugio de los primeros protestantes, y era nieto del famoso judío alemán Moses Mendelssohn. Este filósofo iluminista preconizaba la religión natural, que no debe ser gobernada por ningún poder eclesiástico ni poseer poder político alguno; naturalmente, postulaba también una total libertad de conciencia.

Feliz cumpleaños, Herr Friedrich!


“Tiemblen las clases gobernantes ante la perspectiva de una revolución comunista. El proletariado no tiene nada que perder; en cambio tiene un mundo entero que ganar.”: Federico Engels.

Hace 190 años, un 28 de noviembre de 1820 en Barmen, provincia renana del reino de Prusia, nació este genio visionario que dedicó toda una vida a desentrañar las lógicas económicas del capitalismo. Muy pronto reconoció que la subsistencia del sistema estaba, precisamente, en la explotación del capital humano y en la esencia de la propiedad privada.

Ya desde la década del 40 y ante la triste realidad de un esclavismo contemporáneo, se unió a Marx, para juntos trazar la ruta redentora del proletariado: la lucha de clases y la construcción del estado comunista. Por esta época publicó La situación de la clase obrera en Inglaterra, y ya de conjunto con Marx, escribió La Sagrada Familia, un acercamiento a la concepción dialéctico-materialista de la historia y al papel histórico-universal del proletariado. Este dueto intelectual también legó para la posteridad el Manifiesto del Partido Comunista y El Capital.

Federico Engels no vivió de utopías, su vida fue un libro abierto de doctrinas emancipadoras, en el llamado siglo de las luces. El socialismo definitivamente no era una  invención de soñadores. La ruta había sido trazada: transitarla dependía de la humanidad toda.