21/11/10

Datos sobre Marxismo y Evolucionismo



Por un lado Karl Marx consideró inicialmente la obra de Charles Darwin como una simple proyección y desplazamiento de la estructura y categorías de la sociedad burguesa a la totalidad del reino animal, pero, por otro lado, llegaría a considerar la teoría de la evolución como los fundamentos naturalistas de sus propias teorías sociales. En un primer tiempo, influido por la crítica de la religión efectuada por Ludwig Feuerbach en su obra «Sobre la esencia del cristianismo», Marx percibe un antropomorfismo en la obra de Darwin, pero, precisamente por el ateísmo implícito en el evolucionismo -al negar la teleología, plan de Dios o providencia- la consideración de la obra de Darwin por Marx fue siendo cada vez mayor.

Datos de Eric Hobsbawm sobre Marx y Darwin


 “La dificultad para la ciencia del siglo XIX residía no tanto en la admisión de una historización del universo –nada más fácil de concebir en una era de cambios históricos evidentes y masivos, como en combinarla con el uniforme, continuo y no revolucionario funcionamiento de las leyes naturales inmutables. De sus consideraciones no estuvo ausente cierto recelo por la revolución social, más que por la religión tradicional, cuyos textos sagrados la hacían derivar del cambio discontinuo (creación) y de la interferencia en la regularidad de la naturaleza (milagro). 
 
Sin embargo, en esta época parecía que la ciencia dependía de la uniformidad e invariabilidad. Sólo para pensadores revolucionarios como Marx no fue difícil concebir situaciones en las que 2 más 2 no fuese igual a 4, sino que podía ser distinto. El gran logro de los geólogos había sido explicar la siguiente operación: exactamente las mismas fuerzas visibles en la actualidad podían explicar la enorme variedad de lo que podía ser captado observando la tierra inanimada, del pasado y del presente, dado un periodo de tiempo suficiente. Y el gran logro de la selección natural fue explicar la variedad, incluso mayor, de especies vivientes, incluido el hombre. Este éxito indujo y aún induce a los pensadores a infravalorar los diversos y nuevos procesos que gobiernan el cambio histórico y a reducir los cambios en las sociedades humanas a leyes de evolución biológica –con importantes consecuencias, y a veces intenciones, políticas: el darwinismo social. (…). 

La violencia con la que se resistió a la evolución, fue fruto de la ideología. ¿Cómo el hombre, creado a imagen de Dios, podía ser más que un simio modificado? Ante el dilema de elegir entre monos y ángeles, los oponentes de Darwin escogieron el bando de los ángeles”

Fuente: Eric Hobsbawm, “La era del Capital” 1848-1875. Editorial Crítica. Barcelona, p.267-268

El concepto de revolución de Robespierre


Georges Labica

«Robespierre nos ofrece pues el primer pensamiento filosófico de la Revolución, el primer pensamiento real, no metafórico, la primera sistematización o teorización»: Georges Labica, De la dignidad filosófica de Robespierre

Para concretar mi objetivo, querría empezar subrayando la originalidad de Maximiliano Robespierre, el carácter innovador de su pensamiento que, aun sin serle enteramente personal (Sain-Just, Marat, Billaud, Couthon, Roux, Babeuf…) no por ello deja de tomar en él un valor emblemático; se trata de pensar la revolución en el momento mismo en que se produce.

Cuando Irlanda era un ejemplo para la derecha española


Hubo un día en que el tigre celta era un modelo a seguir para el Partido Popular (PP) y para buena parte de los dirigentes europeos. En la actualidad, el apodo pugilístico que le puso la entidad financiera Morgan Stanley, en analogía con el crecimiento de los países asiáticos, ha quedado noqueado. Y ahora que Irlanda está a punto de ser rescatada por la UE, los conservadores prefieren no citarla ya entre sus ejemplos.

La derecha, hace apenas unos años, hablaba maravillas del crecimiento de los irlandeses. El primero, Mariano Rajoy, que en 2007 ya señalaba en el diario Negocio que “bajar los impuestos” era “la mejor garantía para mantener el Estado del bienestar”. En esa misma entrevista recordaba también que los países que “más están creciendo” y lo estaban haciendo “de una manera más sana” eran “Irlanda, Dinamarca, Suecia o incluso países pequeños como Eslovenia”. La razón de su éxito, sostenía, se basaba en que estaban “aplicando recetas liberales”. Precisamente las que él quería exportar a España.