10/11/10

Análisis estratégico de la debacle demócrata en las elecciones de mitad de mandato

Obama defraudó a todos

Franklin "Chuck" Spinney

Al tratar de comprender por qué los demócratas acaban de estrellarse y chamuscarse, me parece que la primera capa a la hora de pelar la cebolla adopta la forma del reconocimiento de dos errores cruciales cometidos por Obama antes de asumir el poder. Realizó una campaña brillante siguiendo el vago tema del cambio. Con ello, desató un avispero de intensas expectativas que habrían sido difíciles de cumplir en las mejores circunstancias, pero que con las decisiones personales tomadas por Obama durante el periodo de transición garantizaron las peores.

Trotsky: El hombre en la historia


Libertario Fernández

A fines de 1904 León Trotsky escribió la primera versión de un ensayo político cuya originalidad residió en anticipar los lineamientos generales de la futura Revolución Rusa. Hasta entonces, la controversia en el campo del marxismo ruso entre mencheviques y bolcheviques, había girado en torno a la clase que le correspondería dirigir la futura revolución, destinada a poner fin al régimen semifeudal, semiasiático, que encarnaba el zarismo.

Elecciones en Brasil: Continuidades y rupturas


Daniel Fernando

El domingo 31 de octubre se realizó la segunda vuelta electoral en Brasil que dio como resultado el triunfo de la candidata “apadrinada” por Lula, Dilma Rousseff, con un poco más del 56 % de los votos válidos. La coalición que la llevó a la presidencia estaba formada por partidos identificados en la izquierda, pero también en la derecha. Durante los dos primeros mandatos de Lula, como la base aliada del PT no tenía mayoría propia tuvo que hacer concesiones y negociaciones con partidos opositores, llegando al punto más álgido con el escándalo de las mensualidades (“mensaläo”) donde se comprobaron coimas para que ciertos diputados y senadores que cambiaran sus votos, generando una crisis política con renuncias de miembros del gobierno.

Reflexiones sobre la ocupación israelí, la Autoridad Palestina y el futuro del movimiento nacional

Julien Salingue

El pasado 3 de octubre el presidente palestino de facto (1), Mahmud Abbas, declaró que rechazará cualquier diálogo con Israel si no se renueva la congelación de la colonización de Cisjordania. El mismo día el jefe del Estado Mayor israelí saliente, Gaby Ashkenazi, estaba «de visita» en Belén, donde se reunió con los responsables de las fuerzas de seguridad palestinas. La coincidencia de ambos acontecimientos aparentemente contradictorios es el reflejo del desajuste cada vez más flagrante, por un lado, entre las gesticulaciones diplomáticas dirigidas a reactivar un «proceso de paz» muerto y enterrado desde hace mucho tiempo, y por otra parte la realidad sobre el terreno, la continuación de la política expansionista israelí y la integración, cada vez más profunda, de la Autoridad Palestina en el aparato de la ocupación.

Dos pasos adelante, uno atrás

 
El nuevo libro de Isabel Rauber aborda las búsquedas de una nueva civilización 

István Mészáros 

"Trataron de negar, hasta el último minuto incluso, la más remota posibilidad de una crisis estructural fundamental del orden de reproducción establecido por el capital. Se esperaba que todos creyéramos que “el mercado siempre se encarga de todo”. Se suponía que los problemas cíclicos periódicos sólo iban a “mejorar la eficiencia del mercado” para beneficio de todos, y así asegurar la dominación del sistema capitalista para siempre.

Las elecciones en EE UU: atroces y equivocadas

Obama: ¿Era esto lo que querías?

Noam Chomsky

Las elecciones intermedias de Estados Unidos registran un nivel de cólera, temor y desilusión en el país como nada que pueda recordar en mi existencia. Dado que los demócratas están en el poder, ellos reciben el impacto del rechazo en torno a nuestra situación socioeconómica y política actual.

Más de la mitad de los estadunidenses de la corriente principal, según una encuesta Rasmussen del mes pasado, dijeron ver favorablemente al movimiento del Tea Party –una muestra clara del espíritu de desencanto. Las quejas son legítimas. Durante más de 30 años, los ingresos reales de la mayoría de la población se han estancado o declinado en tanto que las horas de trabajo y la inseguridad han aumentado, junto con la deuda. La riqueza se ha acumulado, pero en muy pocos bolsillos, llevando a una desigualdad sin precedentes.

Trotsky, La revolución traicionada y los problemas de la transición socialista


Osvaldo Calello

Cuando en 1936 Trotsky mandó a la imprenta el manuscrito de la Revolución Traicionada la situación del régimen stalinista en la Unión Soviética estaba definitivamente consolidada. Stalin, que hasta ese momento había sostenido que la Revolución de Octubre había echado los cimientos de la sociedad socialista, declaró que tal estadio había sido alcanzado. En esos días había sido promulgada la nueva Constitución, “la más democrática del mundo”, estableciendo el voto universal para todos los ciudadanos y archivando el antiguo régimen electoral soviético que aseguraba una mayoría a la clase obrera. Simultáneamente, el régimen de partido único fue consagrado jurídicamente por primera vez mediante la justificación de que en una comunidad socialista desaparecen los conflictos de clase, tal como se expresan a través de los regímenes políticos de la democracia burguesa. Mientras tanto, en una sociedad crecientemente desigual se había abierto una profunda brecha entre los grupos privilegiados de la burocracia y las grandes masas trabajadoras; brecha glorificada por la minoría dirigente como una “conquista del socialismo”. En medio de un asfixiante clima de restauración, bajo cuyo peso las reformas progresivas de los años 20 en materia de educación fueron condenadas como desviaciones ultraizquierdistas, un orden autoritario y jerárquico, impregnado de tradicionalismo y nacionalismo, había logrado imponer una férrea disciplina paternalista sobre el conjunto de la sociedad, particularmente en los dominios de la literatura, las artes y las ciencias.