6/11/10

Jürgen Habermas y su doctrina del interés

Armando Cuaulma (Venezuela) Bailarinas

Orlando Gómez-Gil

Entre los filósofos más distinguidos de las últimas corrientes filosóficas se destaca con luces propias el alemán Jurgen Habermas (1929). Nació en Düsseldorf, Gummersbach. Actualmente tiene 81 años y aparece retirado de su activa carrera intelectual. Hizo estudios muy amplios de filosofía con los mejores maestros, obteniendo un doctorado en su disciplina. Obtuvo su “habilitación” para la enseñanza en 1961 cuando tenía treinta y dos años. Ocupó el importante cargo de asistente del gran filósofo Adorno en el famoso Instituto de Estudios Sociales de Frankfurt (1956-1959). Su carrera sigue en ascenso: de 1961 a 1964 fue profesor de filosofía de la Universidad de Heidelberg, siendo compañero del profesor y filósofo Hans Georg Gadamer.

La gran rebelión de Túpac Amaru

Túpac Amaru

Marta Denis

La voz profunda del inca Túpac Amaru II estremeció a Suramérica, 30 años antes de sus luchas independentistas, al decir basta a la explotación colonial y levantar en armas a miles de pobladores originarios.

La gran rebelión estalló en noviembre de 1780, en Tinta, Virreinato del Perú, y tuvo repercusión largo tiempo al extenderse a otras regiones andinas aunque el líder rebelde resultó capturado y ejecutado salvajemente, junto a sus familiares y colaboradores más cercanos, en mayo de 1781.

Filosofía y Política en Martin Heidegger

Foto: Martin Heidegger

Adolfo Vásquez Rocca

1. Introducción

En estos discursos puede estar la clave “teórica” del compromiso de Martín Heidegger con el III Reich, compromiso político-académico que le hace prestarle su voz al Nacionalsocialismo como único proyecto cultural para el resurgimiento de Alemania.

El III Reich como “obra de arte” tendrá en la alocución de Heidegger del 23 de noviembre de 1933 su aclaración política. “El arte sólo llega al gran estilo cuando incluye totalmente la existencia del pueblo en la marca típica de su esencia”. De esta forma, la constitución del Estado aparecerá como una obra de arte.

El legado de Néstor Kirchner


Ernesto Laclau

A medida que los días vayan pasando, el país comprenderá crecientemente las verdaderas dimensiones de la tragedia que representa para los argentinos la súbita desaparición de Néstor Kirchner. Con él hemos perdido al estadista de mayor envergadura que nuestro país haya producido en los últimos cincuenta años. A él estará siempre ligada la transformación profunda del Estado que la Argentina experimentara a partir de 2003.

Hay que situarse mentalmente en el umbral de aquel año para advertir todo lo que ha cambiado. El 2003 no está tan lejano en el tiempo y, sin embargo, lo que lo precediera parece pertenecer claramente a otra época. El país venía de una serie de experiencias traumáticas: la dictadura militar, con la que, en razón de una serie de leyes y amnistías, la ruptura había sido tan sólo parcial; el neoliberalismo menemista que, a través de sus privatizaciones y desregulaciones, había puesto a la Argentina al borde de la bancarrota; el fracaso estrepitoso del gobierno de la Alianza, que condujo a los estallidos de 2001. Había un cinismo y un desencanto generalizados respecto de la política, que encontraría su expresión en el notorio lema “que se vayan todos”