31/10/10

Sobre "Más allá del capital", de István Mészáros

Ricardo Antunes

Una apuesta al futuro / Vadell Hermanos Editores, Venezuela, 2001.

Lukács dijo alguna vez, mientras trabajaba en su última obra , la Ontología del ser social, que le hubiese gustado retomar el proyecto de Marx y escribir El capital de nuestros días; investigar el mundo contemporáneo, la lógica que lo gobernaba, los nuevos elementos de su procesualidad, y así objetivar, en el último cuarto del siglo XX, una actualización de los nexos categoriales presentes en El capital. Lukács pudo imaginarla, pero ni siquiera pudo empezar tal empresa. Le cupo a István Mészáros, uno de los más destacados colaboradores de Lukács, entregar una significativa contribución para la realización, al menos parcial, de esta monumental (por cierto, colectiva) obra.

Oscar Varsavsky y el cientificismo

Julio Le Parc [Argentina] Luz
Silvia Rivera

Lo que entonces me ha “desconcertado” un poco, es el hecho de que esta cuestión que yo me planteaba no ha interesado en absoluto a quienes se la planteaba. Consideraron que era un problema políticamente sin importancia y epistemológicamente sin nobleza: Michel Foucault, Verdad y Poder

La pregunta es cuál es esta cuestión considerada políticamente sin importancia y epistemológicamente sin nobleza, cuestión que sin embargo no dejó de ocupar a Foucault y seguramente también a todos aquellos dispuestos a revisar los supuestos de la clásica teoría del conocimiento. La respuesta es presentada una y otra vez por el mismo Foucault, en este y tantos otros textos, ya sea de modo expreso o indicada a partir de sus pacientes y minuciosas reconstrucciones genealógicas [1] : el problema del estatuto político de la ciencia y de las funciones ideológicas que de un modo u otro este saber vehiculiza.

En 1969 Foucault publica en París La arqueología del saber. Ese mismo año, en Buenos Aires, Oscar Varsavsky publica Ciencia, política y cientificismo, encendiendo la mecha de una encendida polémica que detonaría un par de años más tarde y que roza en más de un punto la citada cuestión foucaultiana.

Oscar Varsavsky: Hacia una ciencia politizada

Fragmento del ensayo de Oscar Varsavsky “Ciencia, política y cientificismo”, Buenos Aires, CEAL, 1969.

En su discurso pronunciado al final de su visita al INTI, el Presidente Hugo Chávez mencionó en no menos de cinco oportunidades al Dr. Oscar Varsavsky, citando su pensamiento en forma extensa, reflexiva, colocándolo en un lugar de gran autoridad intelectual, como referente para el proceso bolivariano que él preside, en el ámbito de los valores y las políticas de Ciencia y Técnica en pos de un modelo y estilo de desarrollo independiente. No es la primera vez que ocurre que los argentinos necesitamos que una voz autorizada del ámbito externo señale elogiosamente a un compatriota, para volver sobre él nuestra mirada y recuperar su vigencia y actualidad, rescatándolo y rescatándonos de las tantas desmemorias instaladas por intereses dominantes. Hemos seleccionado el siguiente fragmento extraído de uno de sus trabajos más importantes y profundos.

“Hay científicos cuya sensibilidad política los lleva a rechazar el sistema social reinante en nuestro país y en toda Latinoamérica. Lo consideran irracional, suicida e injusto de forma y fondo; no creen que simples reformas o ‘desarrollo’ puedan curar sus males, sino sólo disimular sus síntomas más visibles. No aceptan sus normas y valores -copiados servilmente, para colmo, de modelos extranjeros- no aceptan el papel que el sistema les asigna, de ciegos proveedores de instrumentos para uso de cualquiera que pueda pagarlos, y hasta sospechan de la pureza y neutralidad de la ciencia pura y de la infalibilidad y apoliticismo de las élites científicas internacionales al imponer temas, métodos y criterios de evaluación."

La crisis general del Capital

Armando Reverón (Venezuela) Fiesta en Caraballeda

Sergio Bacchi

Este trabajo busca demostrar la validez de la teoría marxista para analizar el capitalismo actual justamente por ser una teoría abierta, que permite ajustarse a los cambios de la realidad sin negarse a sí misma.

Este documento está basado sobre todo en la ley del capitalismo descubierta por Marx “Tendencia a la Caída de la Tasa de Lucro” presente en el libro 3 de “El Capital” y otros conceptos descritos por Marx en “El Capital”, como composición orgánica del capital, pero al inicio examina diversos temas elementales para poder alcanzar el objetivo sin que parezcan conceptos salidos de la manga de un mago, sino conceptos deducidos dialécticamente, siguiendo el hilo teórico conductor desarrollado por Marx y Engels, nuestros fundadores.

Una respuesta de Miguel Hernández: la consistente columna vertebral de un poeta comunista

Vicente Martínez  (España) Ninot del poeta
Salvador López Arnal

Tomo la información, que desconocía, del último libro de Antoni Batista [1].

Miguel Núñez, el recientemente malogrado dirigente del PSUC y del PCE, conoció a Miguel Hernández en el penal de Ocaña. Tenía el que sería años después responsable político del PSUC en Barcelona apenas 18 años. Había sido condenado a muerte. Como en el caso del poeta oriolano, le fue conmutada; en su caso por una pena de 30 años. Fue aquélla su primera estancia en las cárceles fascistas. Estuvo en ellas diecisiete años, se dice pronto, una quinta parte de su vida.

Núñez, recuerda Batista, destacó siempre que quería oírsele la sensibilidad extrema del poeta alicantino y recordó con detalle sus clases de literatura e historia a los presos republicanos, al igual que los poemas que les recitaba.

El dirigente comunista siempre recordó algo con especial intensidad. Un día, Ernesto Giménez Caballero, un, digamos, brillante intelectual del fascismo español, se desplazó a Ocaña para ofrecer al autor de las “Nanas de la cebolla” salir en libertad. Mejor: abandonar aquel infierno carcelario. Según parece, incluso sugirió a Hernández la posibilidad de convertirse en el poeta de la Falange.

Carta desde Islamofobistán

Mustafa Ayaz (Turquía) Sueño y Real
Pepe Escobar

El pasado sábado [17 octubre], la cancillera alemana Angela Merkel sorprendió al mundo al declarar, frente a los miembros jóvenes de su partido, la Unión Demócrata-Cristiana, que el multiculturalismo –o multikulti, como se le conoce en Alemania- había muerto.

Un día antes, me encontraba en una sala de Lufthansa del aeropuerto de Frankfurt metido en un debate paralelo con un grupo de hombres de negocios alemanes, quienes prácticamente me habían dado la alerta de la noticia que Merkel iba pronto a hacer pública. No en vano el best-seller en todos los quioscos del aeropuerto era el panfleto publicado por un antiguo capitoste del Bundesbank, Thilo Sarrazin, que describe a los inmigrantes musulmanes, en el mejor de los casos, como perezosos, tramposos de la seguridad social y seres fornicadores de escasa inteligencia. Sarrazin considera a los musulmanes como una amenaza existencial para Alemania de la misma forma que los sionistas de núcleo duro ven a Irán como amenaza existencial de Israel.

Slavoj Žižek: La filosofía como instrumento crítico radical

Tomo Vran (Eslovenia) Ícaro

Luis Roca Jusmet

Slavoj Žižek nació el año 1949 en Liubliana, ciudad de la antigua Yugoslavia (hoy Eslovenia) y se movió, por lo tanto, en el asfixiante ambiente filosófico del marxismo oficial de los países del Este. Su inquietud filosófica lo llevó a interesarse por Heidegger, el cual, al margen de la ideología dominante, tenía una fuerte presencia en los círculos intelectuales disidentes de su país. Aunque posteriormente se desmarcará de su influencia, Žižek continuará pensando que Heidegger es una referencia básica de la filosofía actual, ya que la mayoría de los filósofos contemporáneos se definen en función de él, ya sea siguiéndolo de alguna manera o marcándote su distancia. Posteriormente se interesará por el postestructuralismo francés, en contra de todas las tendencias filosóficas dominantes a su país.