27/8/10

Un marxista revolucionario y realista que adoraba la música de Mozart


Salvador López Arnal
“El criterio de Kuhn (las reglas para la resolución de problemas definidos) y su juicio sobre el marxismo se compenetran muy bien con mi entendimiento de este último: el marxismo no es una ciencia, sino la mejor construcción existente del socialismo, el cual es una pretensión de innovación cultural.” Manuel Sacristán

Antonio Gramsci / Enseñanzas



Las conclusiones que pueden sacarse del desarrollo de esta manifestación del 1º de mayo son reconfortantes.
La manifestación ha sido un éxito como intervención de masas, como extensión de solidaridad. Ha demostrado cómo el proletariado italiano a pesar de la reacción es rojo. Y ha sido también lograda como prueba del espíritu de combatividad que se despierta en las filas de los trabajadores.
Los fascistas se han preocupado de demostrar con su comportamiento y con sus mismas declaraciones que se trataba de una manifestación antifascista. Y tal ha sido el significado de la abstención en el trabajo y de la intervención en las demostraciones de amplísimas masas, de una punta a otra de Italia, y sin excluir las zonas más influenciadas por el fascismo. Si no se han realizado los cortejos se debe a la imposición del gobierno; si se hubiera realizado, hoy tendríamos un mayor número de obreros muertos, pero también un mayor número de fascistas muertos.

El Partido y la masa


Antonio Gramsci
La crisis constitucional en que se debate el Partido Socialista Italiano interesa a los comunistas en cuanto es reflejo de la más profunda crisis constitucional en que se debaten las grandes masas del pueblo italiano. Desde este punto de vista, la crisis del Partido Socialista no puede ni debe considerarse aisladamente: forma parte de un cuadro más amplio, que abarca también al Partido Popular y al fascismo.
Políticamente, las grandes masas no existen sino encuadradas en los partidos políticos. Los cambios de opinión que se producen en las masas por el empuje de las fuerzas económicas determinantes son interpretadas por los partidos, que se escinden primero en tendenecias, para poder escindirse en una multiplicidad de nuevos partidos orgánicos; a través de este proceso de desarticulación, de neoasociación, de fusión entre los homogéneos se revela un más profundo e íntimo proceso de descomposición de la sociedad democrática por el definitivo ordenamiento de las clases en lucha para la conservación o la conquista del poder del Estado y del poder sobre el aparato de producción.

El Partido Comunista y la agitación obrera en curso


Antonio Gramsci
Un estremecimiento de lucha recorre las filas del proletariado italiano. La máxima depresión de la actividad del proletariado decisivamente se ha sobrepasado y la lucha de clase va readquiriendo el ritmo imponente que tenía antes de los acontecimientos de finales del año 1920. La ofensiva capitalista, cuyo inicio se puede reconocer en los episodios del 21 de noviembre -hace un año- en Bolonia[1], se ha movido al paso, en sus diversas formas, acelerando solamente después que sobre la moral de las masas había tenido su maléfico influjo la desastrosa política del Partido Socialista y de la Confederación del Trabajo y también aprovechando sobre todo los errores y culpas de los dirigentes proletarios, no perece que haya sido tan perniciosa como éstos, si a su mayor ensañamiento la clase obrera responde levantándose de nuevo al combate.

El materialismo dialéctico


Alejandro Obregón [Colombia]  Amanecer
Gustavo Bueno
Las relaciones entre Marx y el materialismo dialéctico sólo pueden ser establecidas por vía de interpretación, puesto que Marx no sólo no escribió tratado alguno sobre el particular, sino que ni siquiera utilizó la expresión materialismo dialéctico (una expresión que, insinuada por Engels, habría sido acuñada por Kautsky –según decía Lefèbvre– o por Plekhanov –como cree Kolalowski–). Pero esto no significa que las relaciones de Marx y el materialismo dialéctico sean externas y anacrónico el mero planteamiento de la cuestión.
Si las interpretaciones externalistas no son gratuitas, tampoco carece de fundamento todo un conjunto de interpretaciones que convienen en defender la existencia de un nexo interno y profundo entre el pensamiento de Marx y el materialismo dialéctico (y esto sin necesidad de identificar el materialismo dialéctico con la versión consagrada como doctrina oficial, por la Unión Soviética, con el Diamat).