23/8/10

Gramsci y el genocidio armenio


Osvaldo Bayer
Otro nuevo aniversario de uno de los mayores crímenes de la humanidad: el genocidio armenio cometido por Turquía. La muerte de miles y miles de niños, mujeres y hombres en manos de esbirros y de aquellos que se creían dueños de la vida y la muerte. Para recordar esto –como lo hacemos siempre para mantener la memoria de las injusticias y el terrorismo de Estado– reproduciremos hoy un hallazgo, un documento sobre ese genocidio, hasta hoy nunca publicado.

Gramsci: Diálogo teatral entre Marx y Engels


Éste es un fragmento de la obra de teatro inédita de Antonio Gramsci "Barbas - conversaciones entre Marx y Engels" que salió a la luz en el año 1999 cuando una joven rusa se presentó en la sede romana del Partido Comunista Italiano con un manuscrito en la mano. Por lo que relató Urszula Schucht, bisnieta del intelectual, esta obra de género fantástico habría sido escrita con el objetivo de ser representada frente a los escolares soviéticos para difundir desde temprana edad conceptos como Hegemonía, Bloque Histórico, Guerra de Posición, etc.  Por razones políticas, nunca llegó a los escenarios ni a las escuelas, y su existencia fue olvidada casi por completo, salvo por los integrantes de la rama soviética de la familia Gramsci que se la pasaron de mano en mano hasta que Urszula decidió darla a conocer... Aquí un pasaje de su introducción: 

Ernst Jünger: Yo soy la acción de un pasado marcado por la gloria y la inmundicia


José Luis Ontiveros
En torno a la obra del escritor alemán Ernst Jünger se ha producido una polémica semejante a la que preocupó a los teólogos españoles en relación con la existencia del alma de los indios. De alguna manera, el hecho de que se le haya discutido en medios intelectuales mundiales con asiduidad, y el que una nueva política literaria tienda a revalorizarlo, le otorga, como lo hizo a los naturales el Papa Paulo III, la posibilidad de una lectura conversa; ya no traumatizada por su historia maldita, absolutoria de su derecho a la diferencia, y exoneradora de un pasado marcado por la gloria y la inmundicia. 
La polémica sobre Jünger que en medio de lamentaciones previsorias sobre su “ceguera histórica” ha reconocido la posibilidad de que también poseía un alma personal, se ha mantenido, sin embargo, en los límites del conocimiento de su obra.

Una revisión al análisis de Theodor Adorno sobre el jazz

The Theodor Adorno Jazz Quartet

Nicolás Amoruso
Parece que el pajarito mandón más conocido por Dios sopló en el flanco del primer hombre para animarlo y darle espíritu. Si en vez del pajarito hubiera estado allí Louis para soplar, el hombre hubiera salido mucho mejor. La cronología, la historia y demás concatenaciones, son una inmensa desgracia. Un mundo que hubiera empezado por Picasso en vez de acabar por él, sería un mundo exclusivamente para cronopios, y en todas las esquinas los cronopios bailarían tregua y bailarían catala, y subido al farol del alumbrado Louis soplaría durante horas haciendo caer del cielo grandísimos pedazos de estrellas de almíbar y frambuesa, para que comieran los niños y los perros”: Julio Cortázar, “Louis, enormísimo cronopio” en “La vuelta al día en ochenta mundos”

Adorno y Schönberg: La música ante la sociedad de masas

Theodor Adorno al piano

Daniel Alejandro Gómez.
Probablemente, pocas veces en la historia reciente de la música se ha dado tan intensa confluencia entre música y filosofía como en el trabajo de Adorno, y especialmente en su relación, respecto a la práctica de la música, con Schoenberg, el atonalismo, la dodecafonía y la Segunda Escuela de Viena. Nietzsche, melómano como Theodor Adorno, también tuvo una relación, rica en filosofía y en música pero también en odios y filias personales, con Richard Wagner y el wagnerianismo, pero Adorno, ante el diletantismo nietzscheano, había estudiado seriamente la disciplina musical, con Alban Berg, y había pensado en dedicarse a la música como crítico y compositor, hasta que la filosofía, entre otras materias humanísticas, pudo más en la balanza.  
No obstante, la música fue siempre parte del pensamiento adorniano; su filosofía estética y la relación obra de arte-sociedad- con la consecuencia de la visión neomarxista de la sociedad de masas y su industria cultural- nacían, en gran parte, de su melomanía y de sus estudios musicales.

Gramsci y La Città Futura


Instalado en Turín desde 1911 con la intención de estudiar Filología y Lingüística, Antonio Gramsci (1891-1937) se ganaba la vida desde comienzos de 1916 como periodista escribiendo breves panfletos políticos en el periódico del Partido Socialista "Avanti!" y crítica teatral y artículos costumbristas en el semanario "Grido del popolo".