28/7/10

Habermas: Comentando a sus maestros

Max Bill (Alemania) Concentración para caput mortuum

Marcos Santos Gómez
Resulta de un enorme interés leer la valoración que Habermas realiza de sus maestros Adorno y Horkheimer, para entender el modo en que la segunda generación de la Escuela de Frankfurt trata de superar las aporías y angosturas de la primera generación. Adorno y Horkheimer recogen una sombría tradición que producida por la propia Ilustración, en su dialéctica, tiende a la disolución de la propia Ilustración, en una suerte de autoanulación que lleva inscrita desde su nacimiento. De entre distintas maneras de expresar esta dialéctica, Habermas alude a la “secreta complicidad entre ilustración y mito” (p. 124). La dinámica repetitiva del mito reaparece en el estricto ámbito de la racionalidad de un mundo que aun estando desencantado en apariencia, retorna al mito en cuanto circularidad y cerrazón del que la razón no puede escapar. Esto es algo muy estudiado por Max Weber y que Adorno y Horkheimer desarrollan en su libro más oscuro: Dialéctica de la Ilustración. En esta obra se pone de relieve el sesgo de una razón reducida a lo instrumental (proporcionar medios para la consecución de fines), que quiere decir que se renuncia a la pretensión de conocimiento para sustituirla por la de utilidad técnica, como es bien patente en el positivismo decimonónico. Así, la razón es expulsada de lo normativo, como es la moral o el derecho, que pierde su credibilidad respecto a la ciencia. Del mismo modo, el arte, con todo su potencial subversivo, queda vaciado de sus contenidos críticos y utópicos en el arte de masas.