21/7/10

Colombia: Juan Manuel Santos y la Unidad Nacional



Federico León
El pasado 20 de junio Juan Manuel Santos Calderón resultó electo en segunda vuelta como presidente de Colombia para el período 2010-2014. Santos es hijo de una de las familias más representativas de nuestra oligarquía, con una importante influencia en los medios masivos de comunicación a través de la Casa Editorial El Tiempo1. Su tío abuelo era el presidente Eduardo Santos Montejo y es primo del actual vicepresidente de la República Francisco Santos Calderón.
Si bien la votación obtenida por Santos es la más alta obtenida por un candidato a la presidencia de Colombia (9.004.221 votos) representa sólo al 30% de los colombianos registrados para votar (29.983.279 sufragantes). Permanecen, por supuesto, las sospechas de fraude y compra de votos expresadas en un artículo anterior2. Pero además la cifra de abstención del 55.5%, superior a la de 1a vuelta, es un claro ejemplo de que la mayoría de colombianos no tiene esperanza alguna en que su voto pueda ser un factor de cambio para la realidad política del país.

Así fue como nació la bomba atómica


Andrei Fediashin 
Se considera que la era atómica comenzó el 16 de julio de 1945, hace 65 años cuando por primera vez se hizo la prueba de una bomba nuclear en la historia.
La era atómica cambió para siempre la situación geopolítica en el mundo, así como los métodos y técnicas, la táctica y la estrategia políticas. A partir de ese día, el armamento nuclear pasó a ser un instrumento de acción política de máxima importancia.
El lenguaje militar y político se vio enriquecido con la expresión: "equilibrio atómico", que suponía el temor al uso de la bomba que conllevaría a una aniquilación inevitable y completa. Estamos hablando de un fenómeno difícil de entender pero que, no obstante, se convirtió en algo inevitable en la vida de la humanidad.
Todo empezó, como ya hemos dicho, hace exactamente 65 años.
Los Estados Unidos no dudaron en usar este instrumento de presión en dos ocasiones en agosto de 1945, contra las ciudades japonesas de Hiroshima, con 66.000 víctimas mortales al instante, y Nagasaki, con 40.000 víctimas.
Hasta este momento, Estados Unidos sigue siendo la única potencia que ha usado la bomba atómica con objetivos militares. Fue aquella una demostración de fuerza monstruosa a la par que vergonzosa y lo fue hasta tal punto que hoy en día el país agresor sigue teniendo grandes remordimientos de conciencia y sigue intentando justificar aquella barbarie alegando que, sin ella, la Segunda Guerra Mundial habría tardado mucho en acabar.