13/7/10

Gramsci, Sexualidad y Nuevo Orden Mundial


Salvador Dalí (España) Persistencia de la memoria

Benjamín García Posse
Es una parte importantísima en el camino hacia la falta de fe y que forma parte de la estrategia dictada por Antonio Gramsci: destruir a la familia para erradicar de la vida del hombre sus creencias y tradiciones sagradas.
Esta destrucción familiar para acabar con los criterios cristianos les interesaba a muchas personas, no sólo a los comunistas. A ella se sumaban intereses racistas, comerciales y económicos de muchas personas, que incluían algunos grupos... y masones…entre muchos otros.
Por eso, el apoyo económico a la estrategia fue inmenso. Si tratamos de imaginarnos una familia verdaderamente destruida, terriblemente destruida, completamente destruida, podríamos imaginar a una en la que los esposos se lastiman, se engañan y se separan; una familia en la que las madres abandonan a sus hijos, o tal vez, una en la que las mamás matan a sus pequeños y éstos matan a sus padres enfermos.
Suena algo terrorífico, pero… eso era lo que buscaba Gramsci.

¿Quién tenía razón?: Marx o Lenin


Roibert Barry (EE UU) Cuadrado de oro
Para el pensador alemán la revolución socialista debe ocurrir en naciones altamente desarrolladas; para el ruso, en las más atrasadas
Roberto Álvarez Quiñones
Los estudiosos de las doctrinas de Carlos Marx y de Vladimir Lenin han preferido siempre disimular u ocultar la contradicción que enfrenta a ambos líderes históricos del comunismo en el plano teórico.
Para Marx la construcción del socialismo debe tener lugar en una sociedad capitalista cuyas fuerzas productivas están ya tan desarrolladas que chocan con las relaciones de propiedad privada que las sustentan, mientras que para Lenin la revolución socialista sólo puede ocurrir en los países más atrasados y explotados por el “capitalismo monopolista”, naciones denominadas por él “el eslabón más débil de la cadena de explotación imperialista”.
O sea, son dos concepciones totalmente opuestas en algo tan medular como saber en qué momento se debe sustituir el capitalismo por el socialismo.

Por qué Marx dijo: ¡Yo no soy marxista!


Juan Gris [España] Guitarra y silla

Javier Biardeau
Es poco conocido que, en vista de la enorme acumulación de disparates e imposturas que, ya a partir de 1870, empezaban a hacerse y decirse en nombre del marxismo, el propio Marx decidió desmarcarse y sentenciar con contundencia: «tout ce que je sais, c'est que je ne suis pas marxiste» (lo único que sé es que yo no soy marxista). Pero la ironía de la historia es que Marx no logró impedir que se siguieran acumulando disparates ni imposturas en su nombre, obviamente luego de su muerte en 1883.
Sin duda, para saber si se aproximan o no a las prácticas socialistas revolucionarias que prefiguraba el pensamiento marxiano, algunas acciones, discursos o políticas del llamado Socialismo de, en, o para el siglo XXI, será necesario seguir al pie de la letra, no un trazo filológico o hermenéutico, sino colocar por delante aquella sentencia:
«Totalmente al contrario de lo que ocurre en la filosofía alemana, que desciende del cielo sobre la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. Es decir, no se parte de lo que los hombres dicen, se representan o se imaginan, ni tampoco del hombre predicado, pensado, representado o imaginado, para llegar, arrancando de aquí, al hombre de carne y hueso; se parte del hombre que realmente actúa y, arrancando de su proceso de vida real, se expone también el desarrollo de los reflejos ideológicos y de los ecos de este proceso de vida». (Marx-Engels: La ideología Alemana).

Notas para una biografía intelectual de Manuel Sacristán

Joan Miró (España-Cataluña) Interior Holandés I
Miguel Manzanera
Teoría y Práctica. La trayectoria intelectual de Manuel Sacristán Luzón, es el título de mi tesis doctoral, terminada en diciembre de 1993 y leída en marzo de 1994. En el tribunal estuvieron significativos estudiosos de la filosofía como Javier Muguerza, Andrés Martínez Lorca, Antoni Doménech, Vicente Romano, Jaime Pastor. Coincidiendo con el 25 Aniversario de la muerte de Manuel Sacristán, va a estar disponible ahora en internet, dentro de la página de Rebelión. Hoy comenzamos la edición con la Introducción y cada miércoles hasta final de año se añadirá un capítulo de la misma
Marxismus ist Theorie der Geschichte (der Natur, der
Gesellschaft, des Wissens), und er entsteht immer wieder als
Geschichte der Theorie J.A. Sandkühler [1]
La vida de Sacristán se orientó por el deseo de organizar el mundo humano desde las Ideas y de organizar las ideas de acuerdo con las necesidades del mundo humano. El saber sería sólo un equilibrio inestable, siempre históricamente condicionado, entre lo que se espera y lo que se desea, un compromiso en perpetua mutación entre lo que se conoce con relativa certeza y lo que fundadamente se ignora. Hablar, por esto, del pensamiento de Manuel Sacristán como si éste hubiera sido un sistema cerrado y autosuficiente, sería traicionar su verdadero significado. De aquí que una tesis sobre las ideas de Sacristán se presente como descripción de su trayectoria intelectual.

Marxismo y Revisionismo

Kasimir Malevich (Rusia) Aeroplano volando

Vladimir Ilich Lenin
    Es bien conocido el aforismo que dice que si los axiomas geométricos afectasen los intereses de la gente, seguramente habría quien los refutase. Las teorías de las ciencias naturales, que han chocado con los viejos prejuicios de la teología, provocaron y siguen provocando hasta hoy la oposición más enconada. Nada tiene de extraño, pues, que la doctrina de Marx, que sirve en forma directa a la educación y organización de la clase de vanguardia de la sociedad moderna, que señala las tareas de esa clase y demuestra la sustitución inevitable -- en virtud del desarrollo económico -- del régimen actual por un nuevo orden, haya debido luchar por conquistar cada uno de sus pasos.
    Inútil es decirlo, esto aplicado a la ciencia y la filosofía burguesas, oficialmente enseñadas por profesores oficiales para embrutecer a las nuevas generaciones de las clases poseedoras y "adiestrarlas" contra los enemigos exteriores e interiores. Esta ciencia no quiere oir hablar de marxismo y lo proclama refutado y aniquilado; Marx es atacado con igual celo por los jóvenes doctos que hacen carrera refutando el socialismo, como por los decrépitos ancianos que conservan la tradición de toda suerte de anticuados "sistemas". Los avances del marxismo y la difusión y el afianzamiento de las ideas marxistas entre la clase obrera provocan inevitablemente la reiteración y agudización de esos ataques burgueses contra el marxismo, que sale más fuerte, más templado y vitalizado de cada uno de sus "aniquilamientos" por la ciencia oficial.

La mano de Stalin sobre España

 Ilya Bolotowsky (Rusia - EE UU) Rombo grande, negro, rojo y blanco

W. G. Krivitsky 
Testimonio del ex-General del Ejército Rojo publicado en castellano por Editorial Claridad, Buenos Aires, 1946
Presentación sobre Krivitsky
(Traducido del « The Saturday Post », Filadelfia, U.S.A, Editorial Claridad, 1946)        
El General Krivitsky, destacada personalidad superviviente de la gran depuración efectuada en el Ejército Rojo, prestó sus servicios en el Departamento del Military Intelligence soviético muy cerca de quince años, hasta mayo de 1933. Iba con frecuencia al extranjero en misión confidencial de la mayor importancia. Después fue nombrado Director del Instituto Soviético de Industrias de Guerra, cargo que desempeñó durante 1933 y 1934. Al año siguiente se le confió el de Jefe Military Service Intelligence para el oeste de Europa y como tal estuvo encargado de las actividades soviéticas en el extranjero desde 1935 al 1937, llevadas a cabo en el mayor secreto. Krivitsky rompió sus relaciones con Stalin a últimos de noviembre de 1937, después de los fusilamientos al por mayor de los generales de más rango del Ejército Rojo, con los que estuvo relacionado durante dieciocho años. Los agentes de la GPU en Francia le hicieron objeto de dos atentados. Huyendo de la venganza de Stalin, Krivitsky fue a los Estados Unidos en calidad de refugiado y  decidido a dar fin a toda actividad política, si bien continúa siendo fiel creyente del verdadero comunismo de Lenin.
Krivitsky, el primer oficial del Ejército Rojo que hace público su historial, posee las referencias de primera mano del tejemaneje del gobierno soviético. Su trabajo constituye el informa de la intervención de Stalin en España.

La importancia del marxismo


Gustavo Mosquera (Ecuador) Campesinas

Entrevista a David Moreno Soto, editor del sello Ítaca
La mexicana Ítaca fue la editorial del fallecido filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría. David Moreno, principal de la firma, habla sobre el trabajo de Echeverría y el legado de sus estudios, que parten del estudio de la obra de Heidegger y Sartre, de una relectura de El capital, de Marx, y de un desarrollo de la Teoría crítica de Frankfurt. Lea la entrevista completa. La versión de este sitio es sólo un fragmento.
¿Qué importancia tiene la obra de este filósofo para la sociedad contemporánea?
Si quisiéramos captar esta importancia en los términos en que el mismo Bolívar Echeverría la entendería habría que referirla a la importancia que tiene el marxismo para la sociedad contemporánea. Pero cuando hablamos del marxismo en este sentido debemos entender el modo en que éste llegó a concebirse a sí mismo en las obras de sus principales representantes teóricos. Bolívar Echeverría se asumía en esta vertiente marxista más radical y de mayor riqueza teórica que atraviesa el siglo XX y que constituye la raíz de lo que deberá ser el marxismo del siglo XXI. Esta tradición nace con la escisión del movimiento socialista europeo a finales del siglo XIX en confrontación con la corriente reformista revisionista de la socialdemocracia alemana y que será originalmente encabezada por Rosa Luxemburgo —cuya obra y biografía fueron motivo de algunos de los primeros ensayos que Bolívar Echeverría publica en México y en Ecuador— y en ella se inscriben los aportes de los principales teóricos marxistas (como Karl Korsch, Georg Lukács, Henryk Grossmann, Ernst Bloch, Jean Paul Sartre y los autores que se aglutinaron en torno a la Escuela de Frankfurt, especialmente Walter Benjamin), a cuya difusión Bolívar Echeverría dedicó durante cuatro décadas muchos cursos universitarios, además de múltiples traducciones, conferencias e iniciativas editoriales.

El destino del oro del Banco de España


Juan Gris [España] Peras y uvas sobre la mesa
Indalecio Prieto
Nota de presentación de Luis Alonso. Ahora que se habla y escribe bastante sobre la guerra civil y al fin se publican muchas  cosas sobre la intervención rusa y estalinista en nuestro país nos parece interesante reproducir un documento importante de Indalecio Prieto, ministro de Marina y del Aire en el gobierno de Negrín, que fue publicado hace años en México por el PSOE. Como se verá, Prieto resume en pocas páginas cómo operaron los dirigentes del Partido Comunista francés y que pasó con el oro del Banco de España. El relato revela una verdad que los  dirigentes estalinistas han tratado de ocultar durante muchos años.  
"Afirmo - he dicho refiriéndome a apoyos que recibimos en el curso de la guerra- que pueden anular o amortiguar nuestra gratitud los aspectos lucrativos del auxilio de la URSS y de los partidos comunistas que la secundaban". Véanse estos ocho puntos que dejé sentados en 1939 y que nadie ha desmentido:

Daniel Bensaïd y los trotskismos

Juan del Prete (Italia-Argentina) Mujer con paloma y frutos

Pepe Gutiérrez-Álvarez
La reciente edición del intenso y rico breviario Trotskismos, de Daniel Bensaïd (El Viejo Topo, Barcelona, 2007), con dos epílogos “nacionales” (de Miguel Romero y del autor de estas líneas), nos invita de una historia en las que los problemas serios han formado parte de la vida cotidiana, comenzando por la propia definición (de hecho, una amputación estaliniana), siguiendo con sus propias crisis y divisiones, y concluyendo con su lugar en un mundo en el que el estalinismo no es ni sombra de lo que llegó a ser. 
Nos parecía una definición restrictiva, primero porque fueron muchos los personajes, de antes y de después de Trotsky que nos parecían igualmente subyugantes, segundo porque la historia había sufrido numerosos “trastornos” (sobre todo con la Segunda Guerra Mundial que no fue atravesada por la “revolución”), y estábamos descubriendo nuevos continentes geográficos (el “Tercer Mundo”), y de “problemáticas” tan inconmensurables como el feminismo o la ecología que cobraban otra dimensión, y tercero porque el propio legado de Trotsky no siempre nos resultaba satisfactorio. Su palabra no nos convencía por igual en 1917 que pongamos, en 1921, sus escritos sobre España no nos convencía igual que los dedicado al desastre anunciado de Alemania. Por otro lado, se trataba de una opción contra las corrientes mayoritarias en el movimiento obrero, y esto nos situaba en un terreno en el que las propuestas para la acción aparecían a veces desconectadas. También nos causaba una profunda desazón lo que algunos grupos llamaban trotskismo “verdadero”, algo así como un asiento “programático” desde el cual dictaminar lo que era correcto o era revisionismo o traición. No serían pocas las ocasiones en la que las inclinaciones sectarias acabaron por destruir una sección con historia, el caso boliviano habla por sí mismo.