2/7/10

Una realidad nacional, mezcla del ideario de Gramsci y Marighella

Lidy Prati (Argentina)  Concret A4
Todo está indicando que vamos a chocar frontalmente otra vez con la violencia que no hará más que agravar los problemas, dificultar la obtención de soluciones y generar hasta inestabilidad social y política.

 Hugo Cesar Renes

Experimentamos en la actualidad al menos tres dimensiones de la crisis:

1. La primera dimensión es la crisis de los “contratos sociales” globales y de los imaginarios de retribución y de justicia que ellos sostenían, lo que está haciendo que proliferen diversos lazos sociales y nuevos conflictos.
2. La segunda dimensión es la crisis de la adecuación de los imaginarios de movilidad y ascenso social con las condiciones materiales de vida, debido a las diversas formas del ajuste estructural; que está generando novedosos aspectos de la pobreza.
3. La tercera dimensión, finalmente, es la crisis y deslegitimación de las instituciones representativas y de las formadoras de los sujetos sociales y de los ciudadanos.

Vivimos pues en medio de una aparente ausencia de elementos que otorguen seguridad a los hombres y mujeres en su vida cotidiana. Experimentamos incertidumbre y miedo, dos elementos que se conjugan en la despolitización de la sociedad. Sin embargo, no debemos perder de vista que los individuos y los grupos se desplazan hacia nuevas formas de organizarse y hacia la revivifican de viejas organizaciones populares (con novedosas características).

La cultura, en el contexto de la crisis, se hace evidente como un campo de lucha por el significado de la vida, de la experiencia (que muchos parecen no tener) y del mundo.
Analizando los desórdenes y las crisis en las escuelas, pero también en las diversas organizaciones populares, es posible sostener que está ocurriendo un estallido en algunos espacios geosociales que pueden leerse como una relativa apropiación desordenada y descontrolada de los espacios públicos.