28/6/10

Enrique Dussel: Marx y las ciencias sociales críticas


Betania Uzcátegui (Venezuela) Ceremonia de esplendor

Alan Rush
Algunos datos sobre la trayectoria intelectual de Dussel: en los años 60 y 70 predominan en su investigación los problemas éticos y antropológicos desde una perspectiva latinoamericanista, cristiana y de izquierda. El resultado es una "filosofía de la liberación" emparentada con la "teología de la liberación" del catolicismo latinoamericano de izquierda. En los 70 Dussel se exilia en México, siendo hoy la UNAM su ámbito de investigación y docencia. En su etapa mexicana, la línea de trabajo mencionada, ético-antropológica, teológica y latinoamericanista, se entrelaza con y resulta enriquecida por un estudio directo y prolongado de los escritos éditos y especialmente los manuscritos inéditos de Marx preparatorios de El Capital. Este fue un prolongado, paciente y titánico esfuerzo de Dussel, porque implicó descifrar y exponer el contenido de decenas de cuadernos inéditos garabateados por Marx, de varios miles de folios originales conservados por ej. en el Archivo de Historia Social de Amsterdam -algunos de ellos en curso de publicación en los MEGA- y valorar su impacto teórico respecto de las numerosas y enfrentadas interpretaciones recibidas del marxismo. La labor de Dussel se plasmó en una polémica pero valiosa trilogía que cubre el período 1857-82 de la producción de Marx. Los tres libros son: La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse (1985), Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los manuscritos del 61-63 (1988), y El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Un comentario a la tercera y a la cuarta redacción de El Capital (1990)[2]. Paralelamente, Dussel prosiguió su trabajo ético, elaborando sistemáticamente una "ética de la liberación" en diálogo polémico con la tradición filosófica y las éticas contemporáneas de Apel, Habermas, Rorty, Rawls, etc.. Recientemente Dussel publicó una voluminosa Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y de la Exclusión (1998)[3]. Se advertirá que el referente y el ámbito de interlocución de la filosofía de Dussel no se limitan hoy a Latinoamérica, sino que se amplían a la humanidad planetaria.

¿Réquiem para El Polo Democrático en Colombia?


Alejandro Obregón [Colombia]  Amanecer en los Andes


Octavio Quintero

Luis Alberto Matta, militante del PDA, es un exiliado colombiano en Canadá. El 29 de septiembre del año pasado, días después de la consulta interna que dejó a Petro como candidato presidencial, Matta escribe en una columna que le reproduce ARGENPRESS.info, esta frase premonitoria y lapidaria: “Aunque lo dudo, ojalá que Petro recapacite y no destruya al Polo con una alianza reaccionaria, clientelista e inmoral con la derecha. Amanecerá y veremos”.
Si alguna frase debiera un analista político enmarcar como piedra filosofal de su cotidiano trabajo es esa del hoy presidente Juan Manuel Santos cuando en defensa de sus muchas volteretas dadas a lo largo de su carrera política y burocrática dijo: (…) “Sólo los estúpidos no cambian cuando cambian las circunstancias”.
Bueno, Petro es un aventajado alumno de Juan Manuel en esta filosofía, inclusive desde antes de que el presidente electo se escudara en este inmarcesible pragmatismo para esconderle el bulto a sus eclécticas metamorfosis.
Es imposible olvidar un reportaje de Petro a la desaparecida revista Cambio hace más de dos años cuando dijo que el problema no era Uribe y que la izquierda en Colombia tenía que volverse pragmática si quería sobrevivir al medio hostil que le rodea.

José Saramago: Una voz crítica en la literatura

Amadeo de Souza-Cardoso [Portugal] Cabeza

Demian Paredes
El escritor, novelista, dramaturgo, poeta y periodista portugués falleció el pasado 18 de junio. Dejó casi 40 títulos, además de comentarios en su blog y discursos en conferencias e instancias similares.
Proveniente de una familia humilde, Saramago publicó su primera novela en 1947: Tierra de pecado, con la que no logró mucha repercusión. Siguió igualmente escribiendo, mostrando en sus obras –como recordó en su discurso de aceptación al Premio Nobel de Literatura- a los “condenados de la tierra a que pertenecieron mi abuelo Jerónimo y mi abuela Josefa, campesinos rudos obligados a alquilar la fuerza de los brazos a cambio de un salario y de condiciones de trabajo que sólo merecerían el nombre de infames”. En 1969 se afiliará al Partido Comunista, bajo la dictadura de Salazar.
En 1980, con Levantado del suelo, conseguirá llamar la atención con un relato acerca de la dura vida de los campesinos que culmina con la Revolución de los Claveles en 1974. Saramago contó en el discurso ya citado su inspiración: