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17/6/10

Notas breves sobre la Escuela de Frankfürt

Victoria Encinas [España] “Discrepancias Cromáticas”


Editorial Akal / "Lecturas de Filosofía"   
El origen de la Escuela de Frankfurt se sitúa en la fundación, en 1923, del Instituto de Investigación Social. En principio, se planteó como un centro de investigaciones marxistas. En 1930, M Horkheimer (1895- 1973) asumió la dirección; algunos de sus miembros más influyentes fueron W. Benjamín (1892-1940), T.W Adorno (1903-1969), H. Marcuse (1898-1979) y E. Fromm (1900-1980). Con la llegada de Hitler al poder el Instituto se trasladó a Estados Unidos; aunque tras la derrota de Alemania volvió a Frankfurt, algunos de los autores citados, como Marcuse, no volvieron. J. Habermas (1929) es el principal representante de la última generación de la escuela.
 El talante político y filosófico del grupo obliga a situarlos en la estela de Marx. Sus componentes consideraban la construcción de una teoría crítica comprometida socialmente algo imprescindible para orientar la praxis, la acción. Desde los inicios del Instituto, sus miembros se mostraron alejados del marxismo ortodoxo y prescindieron del materialismodialéctico1- por ejemplo, nunca mantuvieron la prioridad absoluta de la infraestructura económica o el papel determinante que para el marxismo tradicional tenía la lucha de clases- . Con el paso del tiempo, el alejamiento del marco teórico marxista será todavía más evidente.

¿Quién es Alain de Benoist?


Foto: Alain de Benoist

Alain de Benoist (Saint Symphorien, 11 de diciembre de 1943) es un académico francés. Líder e ideólogo principal del think-thank de la Nueva Derecha.
Célebre intelectual que se formó en la Sorbona, de Benoist es poco conocido fuera de su país aunque sus obras han sido muy influyentes en el pensamiento de la derecha europea. En sus textos ataca y crítica el fenómeno de la globalización, la inmigración descontrolada y el liberalismo considerándolos como contraproducentes con el concepto de Estado-nación. 
Se muestra esperanzado en que dentro de los límites de la democracia, las consecuencias negativas de estos fenómenos generen un intenso debate social que acabe reflejándose en el mismo sistema. Se adhiere a la teoría del marxista Antonio Gramsci de que antes de producirse un cambio político, es necesario conseguir la hegemonía cultural, esto es, conseguir que las ideas a implantar sean aceptadas por los ciudadanos. Por este motivo, Alain de Benoist se centra en el trabajo cultural más que en el político.
Alain de Benoist es especialmente crítico con el cristianismo, al cual considera germen del igualitarismo y el universalismo. Considera que Europa debe redescubrir sus raíces paganas.
Los sectores más críticos con el pensamiento de Benoist suelen proceder del ala más liberal de la derecha y de gran parte de la izquierda, tachándole en todos los casos de difusor del neofascismo. Sin embargo, Benoist ha atacado repetidamente en sus obras la ideología fascista. La acusación de neofascista probablemente se origine en el hecho de que Benoist comparte ciertos referentes intelectuales con el fascismo, así como en su rechazo del cosmpolitismo, la inmigración masiva y la teoría de los derechos humanos.
Benoist ha ido evolucionando progresivamente hacia unos planteamientos políticos cada vez más democráticos, desde una postura inicial bastante aristocrática. En la actualidad defiende que la manera más efectiva de promover el cambio político es aumentar el nivel de democracia a todos los niveles, especialmente el local.

Los detectives salvajes

Pedro Centeno Vallenilla [Venezuela]

Cuando Siegfried Kracauer, uno de los guías espirituales de la Escuela de Frankfurt, decidió tomar a la novela policial como objeto de análisis filosófico, estaba dando un paso de enorme audacia y originalidad. Texto que sufrió avatares editoriales y de traducción, se publica ahora en castellano.
Martín Glatsman

Resulta admirable la capacidad que Kracauer tuvo para relacionar esferas tan disímiles como la del relato policial clásico y las provenientes del campo filosófico. Con una rigurosidad conceptual admirable, quien fuera el director de las páginas culturales del prestigioso diario Frankfurt Zeitung en los años ‘20 del siglo XX, se animó a pensar filosóficamente sobre un género que hasta entonces era considerado menor en los claustros académicos. La novela policial. Un tratado filosófico, fue escrito entre 1922 y 1925 con un lenguaje riguroso y técnico. Partiendo de una crítica a la racionalidad de la sociedad contemporánea, Kracauer toma los relatos de la novela policial clásica –Poe, Conan Doyle, Maurice Leblanc o Gaston Leroux– como una excusa para fundamentar el vaciamiento y la pérdida de sentido en que ha devenido la vida social en el capitalismo industrial: “La novela policial le muestra a una sociedad despojada de la realidad su propio rostro, un rostro mucho más real del que jamás podría llegar a ver de otro modo”.
Durante la escritura del ensayo, Kracauer se encontraba en una etapa intelectual que los críticos coinciden en llamar romántico-teológica. Por un lado, el romanticismo lo acercaba a un estilo de crítica que denunciaba el carácter inhumano de las relaciones sociales petrificadas por el espíritu del cálculo y la especulación –ratio–. Por el otro, su fase teológica respondía a un llamado nostálgico por la necesidad de encontrar una referencia divina o transcendente que debilite la pérdida de sentido, el advenimiento de la tristeza y la soledad, o el vacío espiritual contemporáneo. Esto explica gran parte de la estructura del ensayo de Kracauer. No nos encontramos con el comentario acerca de algunos detectives célebres –Arsène Lupin, Joshep Rouletabille, el Padre Brown o Sherlock Holmes– sino con el intento de analizar, con la ayuda de los conceptos filosóficos esgrimidos por Kant, Simmel y Kierkegaard entre otros, y a partir de la estructura de la novela policial clásica, la paradoja existencial del hombre moderno: “como ser verdaderamente existente, el hombre vive en un estado de continua tensión. Su lugar está entre el arriba y el abajo. Es parte de lo creado, lo elemental, lo simplemente existente, pero también de lo otro, de la palabra del más allá y de las enunciaciones; es real en cuanto mantenga su participación entre el arriba y el abajo”. Precisamente, todo el trabajo de Kracauer está articulado para demostrar que en la novela policial clásica ya se encuentra la posibilidad de leer estas parejas de opuestos que sostienen la tensión existencial del hombre moderno.
Tal vez la más importante comparación sea la que Kracauer realiza en el capítulo El vestíbulo del hotel. Allí, se encuentra el análisis del “hall del hotel”, en donde Kracauer entiende que no puede existir una relación auténtica entre individuos, sino más bien una relación con la nada, con el anonimato de los huéspedes que coinciden formalmente en un espacio. Ahora que los escandinavos se han puesto de moda en la novela policial, vale la pena recordar el uso que Kracauer hace del fragmento del libro La muerte entró en el hotel (1921), de Sven Elvestad: “un gran hotel es un mundo en sí mismo; este mundo es como el otro gran mundo. Aquí van y viene los huéspedes ocasionales con sus personalidades estivales ligeras, despreocupadas, sin sospecha de que entre ellos se mueven extraños misterios”. Por el contrario, el espacio que representa el templo se erige para Kracauer como imagen contrapuesta, como eventual ámbito en donde los individuos se reúnen y se reconocen como representantes de una comunidad auténtica y de sentido.
Fiel a su método estrechamente emparentado al de Walter Benjamin, Kracauer era un amante de los detalles y del pensamiento fragmentado en busca de imágenes y símbolos que de algún modo será necesario interpretar para recomponer el espejo astillado de una totalidad social y culturalmente desgarrada. Sabemos que paralelamente a la escritura del Tratado, Kracauer realizaba una intensa tarea de escritor con sus artículos y ensayos en el diario Frankfurt Zeitung, donde demostraba precisamente su acusado olfato para describir y remarcar la patología de fenómenos sintomáticos de la vida cultural de su época.
Por distintas razones, el texto sobre la novela policial quedó inédito hasta 1971, año en que tuvo su primera publicación en inglés. Acaso como justicia al autor, que en 1947 había publicado en el mismo idioma, y ya en su exilio, la obra que lo haría conocido mundialmente, la original historia psicológica del cine alemán: De Caligari a Hitler.
La lectura del Tratado demuestra que la aventura de Kracauer fue beneficiosa para el pensamiento crítico. Que la habilidad para percibir las posibles relaciones entre la filosofía y el género policial no era un mero regodeo para encontrar temas snobs y apartados del interés intelectual del momento sino el legítimo recurso que un crítico encuentra para expresar sus ideas del mundo.

El marxismo y la formación del hombre nuevo



Pascual Navarro [Venezuela] Dama en azul

Yolanda Corujo Vallejo
El pensamiento marxista, nutriéndose de toda la obra de creación humana que le antecedió, sitúa al hombre no sólo como centro de sus preocupaciones filosóficas, sino que propone las vías para lograr una verdadera existencia humana, y en ese sentido proyecta la formación de un hombre nuevo, un individuo superior, plenamente emancipado y desarrollado multifacéticamente en todos sus aspectos, es decir, perfeccionado espiritual, moral, físico y estéticamente.
El humanismo marxista no se basa en una concepción general abstracta del hombre, sino en una visión histórica y social, es decir concreta de lo humano; donde el hombre es, a la vez que creador, resultado de la sociedad en que vive.
Para Marx el hombre es ante todo el conjunto de sus relaciones sociales "... la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de sus relaciones sociales". Relaciones que no son puramente espirituales, entre conciencias, sino la unidad de lo espiritual y lo material, relaciones establecidas a través de la interacción del hombre con la naturaleza en el proceso de producción y reproducción de su vida material y espiritual.
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Crítica a Mario Bunge

Angel Luis Mayoral Castillo [Venezuela] Epígrafía Mural II


Jordi Soler Alomà
En este artículo voy a criticar, con gran pesar, a un amigo intelectual al que admiro con toda mi alma y a quien considero el mejor filósofo de la ciencia de todos los tiempos: Mario Bunge, porque soy más amigo de la verdad que de él. (Aristóteles dijo en griego, aunque se cite en latín, Amicus Plato, sed magis amica veritas, que significa “soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad” a mí no me queda más remedio que ser más amigo de la verdad que de Bunge).Coincido con Mario Bunge en todo su arduo peregrinaje iconoclasta, durante el cual, con gran autoridad y magisterio, desenmascara impostores y proyecta poderosos haces de luz a través de las tinieblas de la pseudofilosofía y la pseudociencia.
Llega un momento, empero, en que ya no puedo seguir al lado del maestro; en este punto del camino hay un cartel con el rótulo “MARX”, y una bifurcación con dos indicadores, uno para el lado izquierdo donde pone “Lectores de Marx” y otro para el lado derecho con el rótulo “Opinantes sobre Marx”. Yo tomo el sendero de la izquierda, mientras que Bunge toma el mejor pavimentado camino de la derecha.

“Anti-Dühring”, de Federico Engels


Gerard Valcin [Haiti] La sirena

Fidel Ernesto Vásquez
Esta obra fue escrita por Engels en 1876 como crítica a las pretenciosas teorías del profesor universitario alemán Eugenio Dühring (según él “ideas absolutamente originales…la verdad establecida de una vez por todas”), quien gozaba de bastante audiencia entre los dirigentes socialdemócratas europeos de la época.
El “Anti-Dühring” no sólo cumplió este objetivo inicial sino que se convirtió en la primera, y una de las más brillantes y completas, exposiciones del método de análisis aplicado por Marx y Engels (el materialismo dialéctico),así como de las ideas de estos dos grandes revolucionarios en diferentes terrenos: filosofía, ciencia, economía, historia… .”Esta crítica me brindaba ocasión de desarrollar de modo positivo y en los más diversos campos mis ideas acerca de problemas que encierran hoy interés general, científico o práctico”.
Hoy, cuando – tras la ofensiva ideológica contra las ideas del socialismo y el comunismo de los últimos años – no faltan dirigentes del movimiento obrero dispuestos a rechazar el marxismo como anticuado, dogmático y superado, aceptando acríticamente cualquier idea burguesa “de moda” en lo económico o filosófico, resulta extremadamente útil volver a leer esta auténtica obra maestra del pensamiento, pues si sometemos todas las ideas centrales defendidas en el “Anti-Dühring” a la prueba de los avances científicos más recientes veremos que mantienen toda su vigencia y actualidad.
Materialismo y Dialéctica
En la primera de las tres partes del libro, Engels – partiendo de la crítica a los errores de Dühring en toda una serie de aspectos (el supuesto origen del universo, el surgimiento de la vida, la teoría de la evolución , el origen de las matemáticas, el infinito…), ofrece una explicación materialista de estos. La clave de los errores de Dühring era que enfrentaba estos problemas desde una filosofía idealista, concibiendo las ideas y los principios científicos como lo primario e intentando explicar la realidad a partir de ellos. Para Marx y Engels, en cambio “los principios no son el punto de partida de la investigación sino más bien su resultado final; no son aplicados a la naturaleza y a la historia de la humanidad, sino que derivan de estas; no es la humanidad y la naturaleza quienes se rigen y modelan por estos principios, sino que los principios no son verdaderos sino en la medida en que concuerdan con la naturaleza y la historia”(Anti-Dühring, pág.43,Ed.Avant).
Esta cita responde a los que, a veces incluso desde organizaciones de clase, acusan al marxismo de dogmático o rígido. Es precisamente todo lo contrario. El marxismo rechaza la aplicación de esquemas apriorísticos a la realidad. Su teoria no es una buena idea que un sabio produce en su cabeza sino el resultado de una investigación científica en la economía, en la historia, en las ciencias de la naturaleza,… Por eso Marx y Engels definen sus ideas como “socialismo científico”.
Las ideas, las opiniones, las ideologías y las conclusiones cientificas no son innatos ni existen independientes de la realidad en nuestra cabeza, sino que son resultado de esa realidad material (naturaleza, economía, condiciones sociales…) que existe independientemente de nosotros y que actúa sobre nuestros nervios, sentidos e instintos. “Las condiciones materiales de existencia determinan la conciencia”. La ciencia ha confirmado una y otra vez este punto de vista: El frío o el calor no existen en nuestra cabeza como “concepto de frío” o “concepto de calor”, son resultado de una realidad material que actúa sobre nuestro cuerpo. Un capitalista y un obrero viven en la misma época y en la misma ciudad o país pero sus diferentes condiciones materiales de vida harán que vean los mismos acontecimientos económicos, históricos y políticos de forma muy distinta.
Por otra parte, ese mundo material en el que vivimos no permanece estático ni inmutable ,como muchos quieren hacernos creer. “El movimiento es el modo de existencia, la manera de ser de la materia. Nunca, ni en parte alguna, ha habido ni puede haber materia sin movimiento. Movimiento en el espacio celeste, movimiento mecánico de masas más pequeñas sobre cada uno de los cuerpos celestes, vibraciones moleculares en forma de calor, de corriente eléctrica o magnética, análisis y síntesis químicas, vida orgánica”(op.cit. pág.69). Nuestro cuerpo y mente, sin ir más lejos, están cambiando constantemente, células y tejidos que se renuevan, crecen y mueren. Una de las tareas fundamentales de la ciencia es encontrar en el estudio de los diversos fenómenos naturales y procesos sociales la forma en que se produce ese cambio, las leyes que rigen el movimiento de la materia.
En los distintos capítulos de esta primera parte, Engels combate las ideas sobre un supuesto origen del tiempo y el espacio, que -se quiera o no- abren la puerta inevitablemente a las ideas religiosas y místicas sobre un ser o principio creador. “Es preciso pues(si aceptamos un origen del universo)que de fuera del mundo, haya venido un primer impulso que lo pusiera en movimiento. Y, como se sabe, el ´primer impulso´ no es sino otro nombre de Dios”(Anti-Dühring)
Basándose en numerosos descubrimientos científicos, explica Engels como el movimiento de la materia es eterno, infinito, y expone las leyes que tras un estudio atento descubrimos en ese movimiento. Cómo el movimiento no procede de fuera de la materia sino que es la condición misma de la existencia de ésta, inseparable de ella. Cómo ese movimiento no se desarrolla en línea recta, gradualmente, sino que es contradictorio. Cómo lo que hoy y aquí es causa mañana es efecto, cómo pequeños cambios cuantitativos se acumulan y llegado un momento dan lugar a un cambio cualitativo…Todas estas características se resumen en las leyes del materialismo dialéctico: la transformación de la cantidad en calidad, la unidad y lucha de contrarios y la negación de la negación, es decir, el desarrollo a través de contradicciones, que el compañero de lucha de Marx expone de forma amena y didáctica.
La lucha de clases y el socialismo
Pero, las ideas del materialismo dialéctico no sólo sirven para entender y explicar toda una serie de procesos en el ámbito de la astronomía, biología, física, psicología,… tienen , así mismo, un profundo contenido revolucionario para el sistema económico, la sociedad y el régimen político en el que vivimos. Esa es la razón de que sean atacadas una y otra vez por parte de intelectuales al servicio de la clase dominante. Al igual que ocurre con las abstracciones y principios científicos en relación a la naturaleza, las ideologías, normas morales y sistemas políticos dominantes en una época no son algo absoluto, eterno, sino algo que surge de y refleja las condiciones materiales de vida, las relaciones económicas que se establecen entre los seres humanos en cada momento y pueden cambiar ,y de hecho cambian antes o después, cuando cambian esas condiciones.
La segunda y tercera partes del Anti- Dühring son un ejemplo magnífico de como analizando la economía y la historia encontramos esas mismas leyes del materialismo dialéctico y sólo a partir de ellas podemos explicar todo el desarrollo de la humanidad hasta hoy (la causa de las guerras, las raíces de la explotación de unos hombres sobre otros , cómo funciona esa explotación en la sociedad capitalista). Y no sólo eso. Podemos descubrir ,no en nuestras cabezas o en nuestros deseos, sino en la propia realidad, en las necesidades de la propia economía, de la propia sociedad y de los individuos que la componen, que la explotación del hombre por el hombre, la existencia de clases, ni ha existido siempre ni tiene por que seguir existiendo, así como el camino y los medios para hacer posible una sociedad sin opresión.
Dühring, aplicando sus concepciones idealistas a la historia, explica la existencia de clases, la explotación económica de unos hombres sobre otros, por la dominación política. Para él la existencia de clases es resultado de “la violencia” en general, de la opresión de unos hombres por otros. Pero eso es no decir nada. ¿Qué es lo que hace posible que unos hombres opriman a otros? ¿O acaso ello va implícito en la naturaleza humana? Engels explica como la opresión de clase no ha existido siempre. Durante miles de años no existieron clases, estados, policías ni ejércitos. Sólo cuando el desarrollo de las fuerzas productivas hace posible la división del trabajo, se produce un gran salto cualitativo en la historia de la humanidad: una minoría se eleva sobre el resto y se dedica a dirigir la sociedad, a producir ideas, arte, ciencia… mientras el resto se ve obligado a trabajar para ella. El estado y los órganos de represión, las instituciones políticas, etc surgen en este contexto. Pero aquí también todo está en constante cambio. A medida que se desarrollan las fuerzas productivas , unas clases entran en decadencia, pasan de ser motores a ser obstáculos para el desarrollo, y otras se fortalecen y toman conciencia de sus intereses. Las instituciones, leyes y organizaciones estatales que surgieron de un sistema económico determinado, de unas relaciones de producción, y tenían como única función preservar esas mismas relaciones, entran en conflicto con las nuevas realidades económicas. El desarrollo de la riqueza de la sociedad, de las fuerzas productivas, exige ya una organización diferente, una nueva clase se ha desarrollado en el seno de la vieja sociedad a medida que esta evolucionaba y sus aspiraciones chocan con la organización de la economía y de la sociedad que impone la clase dominante en decadencia (una vez más: movimiento constante y a través de contradicciones).
Engels explica cómo a lo largo de la historia ha sido este proceso de cambio, originado en la economía y que ,antes o después y de un modo más o menos directo, tiene su reflejo en la organización social y en las formas políticas, el motor de la historia: la lucha de clases. A continuación expone de un modo sencillo pero exacto las leyes de funcionamiento del modo de producción actual, el capitalismo, descubiertas por Marx y cómo estas relaciones capitalistas sufren un proceso de decadencia: porqué y cómo se producen las crisis bajo el capitalismo, cómo los intereses de la inmensa mayoría de la sociedad, los trabajadores, chocan cada vez más con la acumulación de capital, con la búsqueda del máximo beneficio por parte de una minoría de capitalistas. Hoy, con dos tercios de la humanidad pasando hambre, con el fantasma del paro asolando los barrios obreros como no lo hacía desde hace décadas, mientras los capitalistas obtienen beneficios récord, las ideas expresadas por Engels en el “Anti-Dühring” dificilmente podrían parecer más actuales.
Pero no bastaría con la injusticia del sistema actual para -desde un punto de vista marxista, científico- demostrar que la construcción de otra sociedad sin opresión ni injusticia es posible. Engels explica como el desarrollo de las fuerzas productivas ya ha hecho posible acabar con las clases, con la división entre unos que trabajan y otros que dirigen y se benefician de ese trabajo. Y no sólo los medios económicos, también la clase llamada a realizar esa tarea existe. “Todos los antagonismos históricos entre clase explotadora y explotada, dominante y oprimida, se explican por la productividad relativamente escasa del trabajo humano.(…) Sólo la gran industria, con el desarrollo colosal que ha dado a las fuerzas productivas, y que permite repartir el trabajo entre todos los miembros de la sociedad sin excepción- y de aquí restringir el tiempo de trabajo de cada uno, de tal modo que todos cuenten con tiempo suficiente para tomar parte en los asuntos generales, teóricos y prácticos, de la sociedad- sólo hoy ha llegado a ser superflua toda clase dominante y explotadora y aun ha llegado a ser un obstáculo para la evolución social; solo al presente será inexorablemente eliminada, aun cuando posea la fuerza inmediata”(Anti-Dühring, pág.195, Ed. Avant). Pocas palabras suenan tan modernas como estas escritas hace 120 años, pocos programas son tan actuales, justos, posibles y necesarios.

Che Guevara y la vía venezolana al socialismo

Hector Hyppolite [Haití]
 
Ernesto Wong Maestre
 El libertador de América, Simón Bolívar, comprendió como ningún otro líder de pueblos, anterior a él, que “la felicidad consiste en la práctica de la virtud”, y así lo estampó para la historia en el Discurso de Angostura que hoy cobra nueva y significativa vigencia. El lazo ideológico entre Bolìvar y Che es sugerente. Veamos.
Cuanto se escriba del pensamiento de Che Guevara debe hacerse considerando las condiciones histórico-concretas en que se fue forjando, desde las particularidades de su núcleo familiar y de su grupo escolar en interrelación con ese Ernesto, hasta que escribió su último reporte en su diario de guerra, allá en Bolivia, también en esa compleja madeja de vínculos y relaciones con diversas personalidades.
Fueron sólo 39 años de vida y ¡cuánta riqueza ha dejado a las generaciones actuales y venideras! Se distinguió desde joven y se enfrentó a su asesino, también distinguiéndose. Fue feliz ante la bala que le cercenaría la vida porque así se cumplía su palabra de hombre de virtud, de talento y de valor. “En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea” le confesó a Fidel Castro en la famosa carta de despedida de 1965.
Décadas después, con la revolución victoriosa de Evo Morales en Bolivia se está dando al Che otro gran homenaje, porque así se cumplieron otra vez sus palabras, aquellas que condicionaban su “bienvenida sea” a la muerte, pues no fue en vano. Muchos en el mundo entonaron sus gritos de guerra y de victoria, para vencer y seguir venciendo al imperialismo, incluso allí en la misma Quebrada del Yuro en Ñancahuazú donde cayó herido.
Evoquemos entonces al Libertador Simón Bolívar, raíz de los revolucionarios latinoamericanos: “Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios –dijo Bolívar-; como también lo está que no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos, y todos no lo son; todos deben poseer talentos, y todos no lo poseen. De aquí viene la distinción efectiva que se observa entre los individuos de la sociedad más liberalmente establecida”. (1)
Che obtuvo todos los “rangos” posibles porque practicó a fondo la virtud, fue valeroso hasta el último minuto de su vida y poseyó talento por creces que le valió ser el primer hombre de la Sierra Maestra al que Fidel entregó el grado de Comandante; y todo ello resumido en esa más alta cualidad del ser humano: ser revolucionario. Hoy es una luz mundial para iluminarse en esta penumbra de la crisis global capitalista.
Recordemos que al concluir la 2da guerra mundial, en 1945, Che con 17 años, ya estaba en la edad en que la base de los valores, sobre los cuales se van fundando las inclinaciones políticas, está casi definida. Esas tres cualidades ético-morales que Simón Bolívar nos legó en el discurso de Angostura, para entender los pensamientos y conductas revolucionarios, ya están presentes en el Che desde su formación como adolescente y quedan demostradas con el primer viaje en bicicleta por Suramérica recién graduado de medicina para conocer la realidad social, humana y cultural de los andinos, y se consolidan con su unidad al grupo de cubanos liderados por Fidel en la Revolución Cubana.
Virtud, valentía y talento se conjugan sólo armónicamente en los revolucionarios de teoría y práctica: una de las enseñanzas de Bolívar corroborada en el ejemplo del Che junto a Fidel, y que adquiere especial relevancia en la vía venezolana al socialismo abierta por Hugo Chávez en la Patria donde nació Bolívar.
De esto se trata la comprensión de la dialéctica de la revolución social en que los aspectos objetivos y subjetivos mezclados con el azar marcan el ritmo, los saltos y la armonía de los procesos sociales, es decir, del movimiento revolucionario.
¡Cuanta virtud, valentía y talento! pueden apreciarse en esa carta escrita al amigo comunicador Carlos Quijano, editor de la revista uruguaya Marcha, luego de casi siete años del fragor combativo como alto dirigente de la revolución social en Cuba, que ha pasado a la posteridad con el título “El hombre y el socialismo en Cuba” (2), y que constituye una pieza fundamental para comprender en toda su extensión lo que hoy se conoce como la “guerra de 4ta generación” y su vertiente mediática.
Durante su extensa carta Che expone sus principales tesis acerca de la construcción del socialismo en las condiciones histórico-concretas de Cuba. Desmonta las matrices de opinión lanzadas por el imperio y sus órganos contra la Revolución Cubana y el socialismo. Para lograr ello, Che conoció a profundidad al ser humano cubano porque convivió intensamente con ellos, en la guerra y en la paz y hasta hizo familia dejando dos hijas y dos hijos muy pequeños. Y además, estudio lo más destacado del pensamiento político cubano, desde Luz, Varela y Martí, hasta Mella, Guiteras y Fidel, a la luz del marxismo-leninismo estudiado junto a Fidel, sus compañeros de la dirección revolucionaria y los trabajadores en círculos de estudios.
“Hay sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un amante de la patria; ellos rebosan agitados por su propia violencia, y a pesar del mismo que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica”, dijo Bolívar en Angostura.
Hoy no se puede estudiar a profundidad la Revolución Cubana y el tránsito del capitalismo al socialismo en la Isla si no se estudia la obra del Che. Tampoco se podría comprender el pensamiento político de Fidel, en sus dimensiones estratégicas y gerenciales, si no se estudia la obra del Che en sus diagnósticos y en sus propuestas, comunicadas por esa “fuerza imperiosa” a la que alude Bolívar.

Parte de esas propuestas las sintetiza al concluir la obra “El hombre y el socialismo en Cuba” que también es una síntesis del pensamiento de Simón Bolívar, precisamente expresado en su discurso de Angostura al que recientemente Chávez ha citado como pleno de riqueza teórico-práctica.
“La esclavitud -dijo Bolívar en Angostura- es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia”.
“Permítame intentar unas conclusiones –expresó Che Guevara al terminar su carta a Quijano:
“Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres”, fue la primera conclusión del Che y constituye la base de la conducta revolucionaria sin la cual resultaría imposible transitar hacia el socialismo. Con esa interdependencia de cualidades entre libertad y virtud se construye el ser socialista que es más libre porque es más virtuoso, en palabras del Libertador, y como en el socialismo se es más libre porque no se está explotado por el capitalista, se es más virtuoso, más pleno.
La segunda conclusión del Che parte de la primera, que debe ser completada con la acción como decía Marx: no se trata solamente de interpretar al mundo, sino de transformarlo. Y el Che dice: “El esqueleto de nuestra libertad completa está formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos”.
Pero para el Che, la creación de la libertad concreta –como nos dice Chávez- no es una tarea exenta de peligros. “Nuestra libertad –dice Che- y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio”, su tercera conclusión. Por ello es por lo que Bolívar hablaba en Angostura de los tres valores necesarios, entre los cuales el valor para enfrentar los peligros y realizar los sacrificios constituye una de las condiciones sine qua nom junto a la virtud y el talento.
En el paradigma guevarista, el talento como condición sine qua nom del ser revolucionario debe ser reconocido como tal. Por ello dice Che en su quinta conclusión: “Nuestro sacrificio es consciente; cuota para pagar la libertad que construimos”. No se trata de realizar sacrificios de forma anárquica y espontánea por simple instinto de conservación la libertad alcanzada, eso es necesario pero no es suficiente porque si por circunstancias ajenas a quienes construyen el socialismo, esa verdadera libertad que se está construyendo requiere más sacrificio, eso requerirá talento para hacerlo con eficiencia y eficacia.
Y por ello que Che Guevara alerta a los revolucionarios y expone su sexta conclusión: “El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos”. Cuando se lee esta sexta conclusión de Che debería recordarse también ese artículo escrito por Albert Einstein en 1949 ¿Por qué el socialismo” pues para Che a diferencia de Einstein, el socialismo no era del todo desconocido, y menos para él o para Fidel quienes siempre fueron conscientes de las limitaciones propias, ajenas o de todo el colectivo, y por ello condujeron con eficacia una guerra de sólo dos años de duración pues entre 1957 y 1958 constituyeron un ejército rebelde y con él derrotaron al ejército más apertrechado por el imperialismo yanqui en América Latina para entrar triunfantes el 1ro de enero de 1959 a La Habana.
Por tal razón, y con extraordinaria lógica dialéctica el Che sostiene su séptima conclusión acerca del cómo: “Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica”. Y parte de esa técnica no fueron sólo las computadoras ensambladas en Cuba desde 1963-64, sino también los procedimientos, instrumentos e instituciones que por fases van modelando el hombre y mujer nuevos en su devenir diario, revolucionario bolivariano.
Es precisamente en esa forja de la acción cotidiana que la personalidad articula en toda su profundidad las tres cualidades básicas del ser revolucionario, apuntadas por Bolívar desde 1919 en Angostura. “La personalidad juega el papel de movilización y dirección -dice Che- en cuanto que encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta”. Su octava tesis. Esto es válido no sólo para los principales cabezas del movimiento revolucionario en acción, sino también para los cuadros de base en plena formación como dirigentes revolucionarios. Virtudes y aspiraciones del pueblo, dos elementos indispensables en el paradigma metodológico guevarista para ejercer el liderazgo a todos los niveles y poder construir el socialismo venciendo al caduco capitalismo.
Por todo ello, dice Che en su novena tesis, “quien abre el camino es el grupo de vanguardia, los mejores entre los buenos, el Partido”. No hay movimiento, ni físico, ni mecánico, ni social, que no esté iniciado y encabezado por un elemento o grupo de elementos, de todo el conjunto de elementos que se mueve. Ese grupo que “abre el camino” es necesario identificarlo en todo proceso para que construirlo si fuera necesario, y se va transformando y ampliando en la medida en que se va abriendo el camino, y se van transitando las fases de construcción del nuevo poder.
Como el proceso transita un “camino largo” resultan necesarios los relevos, que deben ir formándose desde la adolescencia y juventud, como formó Che Guevara las bases de sus valores, quien en su 10ma tesis cierra su sistema teórico más abstracto o su constructo teórico como gusta decirse ahora en el siglo XXI. “La arcilla fundamental de nuestra obra –estimó Che- es la juventud, en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera”.
Es en esa preparación de la juventud como relevo, que otra máxima de Bolívar planteada en Angostura nos debe guiar en el trabajo diario revolucionario con adolescentes y jóvenes en la vía venezolana al socialismo: “La naturaleza, a la verdad, nos dota al nacer del incentivo de la libertad (…) ella reposa tranquila aunque ligada con las trabas que le imponen”.
Por ello es que en esa preparación necesaria de la juventud que nace con la libertad dada por la naturaleza debemos evitarles las trabas que impuso el capitalismo, y las enseñanzas del Che, así como de Bolívar, Martí, Fidel, Chávez y todos los líderes que poseen con creces virtudes, valores y talento, son tan significativas en la construcción de la nueva sociedad que con ellas transitaremos exitosa y más rápidamente la vía venezolana al socialismo.
Parafraseando a Che al finalizar su carta, en el Aniversario 82 de su Natalicio, digo: si este artículo aclara algo, ha cumplido el objetivo con que lo hice.
Termino como mismo concluiría Che, con esa felicidad y optimismo que le caracterizó, si estuviera físicamente aquí con nosotros practicando la virtud.