9/6/10

Maquiavelo y Bolívar




Alberto Pinzón Sánchez

Cuando Antonio Gramsci en Noviembre de 1927, un año después de haber sido detenido, en la mazmorra fascista a donde Mussolini lo ha enviado “para evitar que su cerebro pensara”, el día que se entera de la expulsión de Trotsky del partido comunista soviético, con una intuición política sorprendente pide las obras completas de Maquiavelo. Gramsci es un Leninista maduro convicto y confeso, delegado en la Internacional Comunista, con cerca 14 años de militancia en el Marxismo revolucionario.

Ha fundado en 1921 el partido comunista italiano, en 1924 ha sido elegido como su secretario general, y en pequeños cuadernos que la censura fascista le proporciona, a pesar de la tuberculosis ósea que lo destruye, inicia el esbozo escrito de sus principales planteamientos de la coyuntura mundial e italiana y de sus aportes al marxismo: La relación de Marx y Hegel. La Filosofía de la Praxis. La ideología. Historia/historicismo. El partido político. La Hegemonía. Las clases subalternas. El bloque histórico. Sociedad civil/sociedad política. La guerra de posiciones en el campo político etc.

Sin que yo pretenda aquí hacer una monografía reducidora de todos los valiosos aportes del dirigente de la clase obrera italiana al Marxismo revolucionario, que devino universal, me interesa resaltar:

1. El estudio serio y sistemático que hace Gramsci del Maquiavelo integral y la asimilación de sus obras, NO sólo del Príncipe, sino los Discursos sobre Tito Livio, el Arte de la Guerra y otros escritos menores; para rescatar su vigencia, enriquecer y desentumir el pensamiento de los hombres de acción, trasformadores de la realidad social.

2. La discusión planteada sobre la cuestión de la supraestructura Estatal, concebida por Gramsci, ya no como un simple aparato mecánico de represión, sino como algo más complejo, dinámico y en desarrollo histórico: “La suma de la Sociedad Civil y la Sociedad Política, o sea Hegemonía acorazada con coerción”…

… “No hay ninguna conexión genética entre el Príncipe de Maquiavelo y el Emperador de Dante, – escribe Gramsci, y menos aún entre el Estado moderno y el imperio medieval… Dante quiere superar el presente pero con los ojos vueltos al Pasado. También Maquiavelo miraba al pasado pero de manera muy diferente de la de Dante” (C VIII.)

3- La tesis central sobre el Príncipe, luego recopilada y ampliada en el libro “notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno”, sintetizada en este memorable párrafo : “Si hubiera que traducir a un lenguaje político moderno la noción de príncipe, tal como funciona en el libro de Maquiavelo habría que hacer una serie de distinciones: príncipe podría ser un jefe de Estado, un jefe de gobierno, pero también un jefe político que quiere conquistar un Estado o fundar un nuevo tipo de Estado; en ese sentido príncipe podría traducirse a la lengua moderna por Partido Político. En la realidad de algún Estado, el jefe del Estado, o sea, el elemento equilibrador de los diversos intereses en lucha contra el interés que prevalece, pero que no es exclusivo en un sentido absoluto, es precisamente el Partido Político, pero a diferencia de lo que ocurre en el derecho constitucional tradicional, el Partido Político no reina ni gobierna jurídicamente: tiene Poder de Hecho, ejerce la función hegemónica y, por tanto equilibradora de intereses diversos en la sociedad civil l a cual empero está tan entrelazada de hecho con la sociedad política que todos los ciudadanos sienten que en realidad reina y gobierna. Sobre esta realidad en movimiento continuo no se puede crear un derecho constitucional de tipio tradicional, sino solo un sistema de principios que afirmen como finalidad del Estado su propia disolución, su propia desaparición, o sea, la reabsorción de la sociedad política por la sociedad civil” (C IX).

25 años después, otro comunista atrapado en la cárcel subjetiva de sus propias contradicciones personales, una casi más terrible que la mazmorra fascista de donde Gramsci sale para morir; Luis Althusser busca en los textos gramscianos apoyo para desarrollar su lucha de intelectual comunista y militante contra la asfixiante dictadura dogmática del Partido Comunista Francés. No solo la encuentra sino que también descubre la pasión de Gramsci por Maquiavelo, y al contrario de su malogrado intento de separar al Max viejo del joven Marx, estudia íntegramente y con rigor intelectual sistemático la obra teórica y practica del ilustre florentino; desvirtuando la caricatura perversa de que “el fin justifica los medios, hecha por los jesuitas con la finalidad de satanizarlo durante 4 Siglos y perseguirlo hasta hoy día, como su enemigo más acérrimo.

Una lectura militante de Maquiavelo, hecha clave actual como la que hace Althusser, nos indica que el medio SOLO es justificable cuando se propone el fin histórico positivo y progresista de fundar un Estado popular democrático. la guerra no es “Justa” (al contrario de lo enseñado por el cura español Ginés de Sepúlveda para conquistar y colonizar indígenas americanos) sino “necesaria”, y debe estar justificada además de subordinada a un fin histórico positivo y progresista, como pueden ser la expulsión de los extranjeros, la defensa de la Patria, o la fundación de un Estado popular democrático. Y la moral combativa del pueblo en armas de Clausewitz, es la virtud política de la milicia popular en Maquiavelo.

Althusser dicta cursos universitarios sobre la obra y vigencia política de Maquiavelo, trayéndolo definitivamente al Marxismo revolucionario por la vía del Jacobinismo de los revolucionarios franceses de 1789, y escribe dos sugestivos e irrebatibles estudios (*) que no dudo en recomendar a quienes vienen en camino; en donde desmenuza el pensamiento y la acción del “Profeta armado” que conduce su Pueblo a la fundación de un Estado nuevo (El príncipe). “El republicano” que con leyes positivas hace que el nuevo Estado perdure (Discursos). Y “el hombre de acción” que construye su propio ejército popular y lo dirige bajo el primado de la política, hacia el fin positivo y progresista de asegurar su construcción y expandirlo. (El Arte de la guerra).
En Althusser, Maquiavelo hombre de la transición feudal capitalista, vuelve a estar aquí y ahora, al haber descrito con realismo extremo (la verdad efectiva de las cosas y no su imaginación) de las condiciones violentas del ascenso de la burguesía europea de las grandes Señorías, que vienen a Mundo chorreando sangre y lodo (como lo describiera Marx en la acumulación originaria del capital) hasta imponer al “Vulgo” su hegemonía y coerción (Estado moderno). Sin embargo, y esta es su actualidad ocultada deliberadamente por sus utilizadores vergonzantes, al divulgar su obra en idioma vulgar, separando tajantemente como cosas distintas, la ética de la política, y del poder de la iglesia romana, Maquiavelo también la está entregando a sus amigos del Pueblo para que la lean y se den mañas de cómo combatirlo y desmontarlo. ! Definitivamente hay que leer las obras de Althusser sobre Maquiavelo!

El 17 de Diciembre del 2003, salió publicado en Colombia por la editorial “Paso de los Andes” un pequeño ensayo que titulé “Bolívar. Conductor político y militar de la guerra anticolonial”, que también se encuentra en Internet. En el antepenúltimo párrafo de la página 281 escribí lo siguiente: “De acuerdo con Maquiavelo, se puede concluir que Bolívar fue un verdadero “Profeta armado que predicó y aplicó, basado en un ejército moderno propio, el objetivo patriótico de liberar su “gran patria” del sojuzgamiento Colonial Español y unirla en una Gran República sin hacer concesiones a las propuestas monárquicas que le hicieron sus compañeros claudicantes como Páez. Un Príncipe Moderno y Reformador Social que una veces actuó como “zorro” descubriendo las trampas y otras como “león” imponiendo respeto. Que sorteó tres intentos serios de asesinato y sobrevivió múltiples batallas y cuya motivación íntima fue siempre la búsqueda del poder y la gloria colectivas, dentro de su objetivo vital e histórico de lograr la derrota del Colonialismo en Sudamérica; combinando con acierto las dos mitades que según Maquiavelo rigen toda acción humana trascendente: Virtud y Fortuna.”

Recibí varias observaciones de amigos (todavía influenciados por el desprecio y la satanización que se ha hecho la iglesia católica de Maquiavelo), y que estuvieron en desacuerdo con este párrafo. Sin embargo, mientras más leo a ensayistas comunistas y marxistas de diversas tendencias (A. Borón et al), más me ratifico en lo escrito.

He descubierto por ejemplo, que el ideal republicano de Bolívar y sus convicciones sobre el “poder moral” y la figura del “presidente vitalicio”; se fraguaron no solo en la lectura directa de Maquiavelo y de los Jacobinos de la revolución francesa que Bolívar estudió (la superintendencia de la moral y las buenas costumbres de Saint Just, o el comité de salud pública de Robespierre), sino de los jacobinos negros de Haití, como los llamó en su libro C.L.R. James, y en la constitución haitiana de 1.793 (el Presidente Vitalicio de Toussaint L´Ouverture).

Y de estas lecturas vivificantes, me han surgido dos interrogantes adicionales y complementarios a lo escrito: ¿No es el fin bolivariano de la Patria Grande y la unidad latinoamericana como un bloque de naciones soberanas e independientes, un Estado nuevo popular y democrático (moderno) como el diseñado por Maquiavelo?

¿Se puede considerar la declaración de la “guerra a muerte” como un fin maquiavélico (en el sentido positivo y correcto del término) para lograr el objetivo histórico supremo, de la derrota del Colonialismo y la liberación de la Patria Grande?

¡Alerta, que el centauro descrito por Maquiavelo, no ha detenido su caminar por America Latina!

- Althusser Louis. Política e historia. De Maquiavelo a Marx. Ediciones Katz .2007
- Althusser Louis. Maquiavelo y nosotros. Ediciones Akal. 200

Schumann no encaja en imagen trágica de un genio


Robert Schumann y su esposa Clara



Noelle O'Brien-Coker / Christina Mendoza Weber

Nacido hace 200 años, el 8 de junio de 1810, Robert Schumann fue uno de los compositores más influyentes del romanticismo. Aunque es visto como un genio trágico, musicólogos dicen que encajaba perfectamente en la época.
El compositor romántico alemán Robert Schumann (1810-1856) nació el 8 de junio hace 200 años. Es reconocido por haber creado sociedades secretas y varios personajes imaginarios, que aparecen en todas sus obras. Murió relativamente joven, después de haber ingresado a una institución mental en Bonn, donde pasó los dos últimos años de su vida. En efecto, Schumann se ajusta al estereotipo del genio trágico que no acaba de encajar en la sociedad, cuya salud sicológica es cuestionable y que compone piezas musicales extraordinarias y perdurables en el tiempo.
Pero Schumann puede haber sido más "normal" de lo que parece para el siglo XXI. El compositor "hacía, de hecho, lo que era común en esos días", dijo a DW Bernhard Appel, musicólogo y ex miembro del centro de investigación Schumann en Düsseldorf. "Hay que tener en cuenta que en el espíritu de su época, la gente quería conocer más allá de la realidad física".

Vínculo natural entre la vida y el arte
Uno de los primeros románticos, el autor Novalis (1772-1801), explicó el anhelo de la época en pocas palabras, cuando escribió: "el mundo debe ser romantizado. De esta manera, el sentido original puede ser encontrado de nuevo."
Schumann, como muchos otros de su tiempo, siguió ese sentido. Insistió en un vínculo natural entre la vida y el arte. Estaba convencido de que su música era un reflejo de todo lo que él experimentaba en la vida; a pesar de las frecuentes referencias a los personajes imaginarios que él había inventado.
No es de extrañar que la segunda gran pasión del compositor fuera la literatura, teniendo en cuenta el ambiente en el que creció. Su padre, August Schumann, un editor de libros rico, poseía una gran biblioteca privada, en la que coleccionaba clásicos de la literatura de todo el mundo. Gracias a su padre, Robert descubrió a una temprana edad a los autores más influyentes de Alemania. Se dice que leyó más de 700 libros en su vida.

Sociedades secretas y amigos ficticios
A los 15 años, Schumann fundó su primer club secreto de literatura. En 1833, mientras vivía en Leipzig, donde había ido a estudiar derecho, estableció el Davidsbund, otro círculo secreto de artistas jóvenes, que se dedicaban a luchar contra todos los desprecios del arte y la literatura. "Era bastante común que las personas con un nivel alto de educación formaran sociedades secretas con diferentes fines", explica el musicólogo Appel. "Sin embargo, la mayoría de éstas nunca fueron realmente secretas. El misterio era parte regular de ese juego".
Como reacción a una visión racional del mundo, influenciada por la Revolución Industrial, jóvenes artistas sofisticados de la época se reunían para desarrollar un nuevo diálogo sobre temas culturales, y así comprender mejor el cambiante mundo que los rodeaba.
Las actividades secretas del Davidsbund se llevaban a cabo principalmente en la imaginación de Schumann, aunque la mayoría de los miembros tenían homólogos en la vida real. Florestan y Eusebius eran quizá los personajes ficticios más populares de Schumann. Ellos reflejan dos aspectos contrastantes del mismo Schumann: si bien Florestan destaca su parte activa, Eusebius simboliza el lado pasivo de su personalidad. Ambos nombres también aparecen con frecuencia en sus obras musicales.

¿Compositor esquizofrénico?
Bildunterschrift: Schumann inventó varios personajes ficticios, que utilizó como recurso literario para sus obras.
Para comunicar lo que los miembros de la sociedad ficticia Davidsbund tenían que decir, Schumann también utilizó Florestan y Eusebius como seudónimos para sus artículos en la Neue Zeitschrift für Musik, una revista de crítica musical que el compositor creó en Leipzig en 1834
En su ensayo "¿Por qué Florestan y Eusebius?", el musicólogo Eric Sams intenta llegar al fondo del uso de Schumann de seudónimos y personajes de ficción. Primero, sugiere de forma provocativa que Florestan y Eusebius podrían considerarse como "una confesión de esquizofrenia", lo que apoya la imagen del compositor como “genio, pero loco”.
Pero luego Sams realiza una interpretación más moderada. "En cualquier caso, no se trata sólo de Schumann, sino de la naturaleza humana que tiene tanto rasgos de carácter introvertidos como extrovertidos. Es por eso que el recurso literario de personajes relacionados, pero contrastantes se encuentra en la ficción, que es donde Schumann lo descubrió", explica el musicólogo.

La banalidad del genio: nuevas formas musicales
"Para Schumann, literatura y música tenían un simbolismo común", escribió Eric Sams en un ensayo para la revista británica The Musical Times en 1967. Su mente parece haber sido un completo punto de fusión entre la música y el lenguaje, ya que le daba a sus obras títulos poéticos. Además escondió nombres y mensajes secretos en sus partituras musicales. Robert Schumann puso en práctica la idea básica del romanticismo: poetizar su música para permitir las conexiones entre las distintas disciplinas artísticas.
El manejo de Schumann de la música abrió las puertas a nuevas formas musicales. Como señaló Bernhard Appel, ex miembro del centro de investigación Schumann en Düsseldorf, sus composiciones tienen incluso a menudo una especie de narrativa musical. “Algunas veces, la forma en que establece las pausas generales en sus obras me recuerda a alguien que lee en voz alta una historia".
El compositor alemán Robert Schumann fue sin duda un genio de la música. Y tal parece que no encaja en el molde de genio trágico después de todo. Appel también señala que los registros médicos de Schumann indican que su trastorno bipolar no fue más que una consecuencia a largo plazo de una infección de sífilis.