19/12/10

Radiografía completa y fiel de un imperio


Daniel Samper Pizano

Se desnudan por primera vez con todo detalle las intimidades de una superpotencia en plena acción.

Lo más jugoso de los mil cables secretos de la diplomacia gringa revelados por WikiLeaks (WL) son los chismes y los enredos: que Evo se operó la nariz, que el ministro de Defensa colombiano no se habla con el jefe de las Fuerzas Armadas, que Alan García es un ególatra y el presidente francés es un napoleoncito. Pero es más importante el bosque que los árboles. Nunca antes se había obtenido una radiografía tan completa y fiel de un imperio como la que nos proporcionan las filtraciones.

Allí está, documentado de manera minuciosa, el retrato de una superpotencia que quiere imponer sus intereses y a menudo lo consigue. Algunos despistados dicen que todo esto se sabía. Se sabía, como se sabe que el cuerpo humano tiene un páncreas. Pero se necesita un escáner para examinar el páncreas al detalle, verlo actuar, entender por qué ocurren muchas cosas que no comprendíamos. Washington es el páncreas y WL, la tomografía.

Tres cosas van de la mano en las filtraciones. Primero, la actitud. Como dice el profesor Noam Chomsky, existe una "cultura imperial en la actitud de Estados Unidos". Espiar a la ONU, por ejemplo, demuestra una actitud desdeñosa de la ley e irrespetuosa del organismo mundial. Washington sabe que es un imperio, y manda como los imperios mandan. Un caso: en el 2003, la CIA secuestró y torturó al ciudadano alemán Jaled-el-Masri; la embajada se encargó de presionar a Berlín para que los agentes secuestradores no fueran procesados. Otro: España negoció barcos patrulleros a Venezuela, y USA interfirió la negociación hasta bloquearla. La talla del país no importa: cuando Gran Bretaña investigó la invasión de Irak, Estados Unidos obtuvo de Londres la promesa de que sus intereses no serían tocados. Entre tanto, el primer ministro, Gordon Brown, anunciaba "una investigación amplísima e independiente". Mentiras.

WL exhibe también la intrincada red informativa que tejen los delegados diplomáticos gringos en el mundo. Hay en ella torpes especulaciones y graves errores. Pero sorprende el profesionalismo con que suelen operar consulados y embajadas. El año pasado, con motivo de la habitual reunión de cancilleres europeos, se produjo un eficaz despliegue diplomático: el mismo día, a lo largo de trece países, los delegados gringos se reunieron con funcionarios locales y esa noche ya sabían cuál iba a ser la agenda de la cumbre y su probable desarrollo.

Hay que ver, además de la habilidad y, en ocasiones, la desfachatez con que trabajan, el rigor con que reportan a sus jefes lo que hacen, lo que piensan, lo que saben. Y, como se meten mucho, saben mucho. En Chile, según WL, asesoran el manejo de los problemáticos indios mapuches, basados en la experiencia gringa "en la integración de pueblos indígenas". Leí el cable dos veces: en efecto, decía "integración", no "desintegración".

Serían menos eficientes, sin embargo, si no contaran con el vasallaje a veces escandaloso de otros países. Un banco portugués se ofreció a espiar en Irán a cambio de que Washington le permitiera hacer negocios allí. Nada, eso sí, como la lambonería de los funcionarios colombianos con la American Embassy. Solo se conocen 18 cables remitidos desde Bogotá en el 2008 y el 2009 y allí aparecen en plan rodillón ministros, generales, el vicepresidente y hasta el presidente. Tan humillante es el desfile que al menos en dos casos el embajador se niega a intervenir en materias que, amonesta, son jurisdicción de las autoridades colombianas. En algunos asuntos queda mejor la embajada que el gobierno de Uribe, pues aquella lo presiona para que desmonte las chuzadas del DAS, exige aclarar los "falsos positivos" y pide "determinación y compromiso" contra las matanzas paramilitares.

El mundo ha padecido muchos imperios. Pasados años o siglos, los historiadores han practicado la autopsia de algunos a base de hurgar viejos pergaminos. Pero nunca se había podido examinar tan prolijamente a uno de ellos mientras respira. WK nos permite esta apasionante vivisección.