28/12/10

Palestina en ruinas: El Holocausto Palestino a manos del Nazi Sionismo


Hipólito Abreu

Introducción

Un 27 de diciembre, específicamente de 2008, las autoridades de Tel Aviv emitieron oficialmente la partida de nacimiento de la Operación Plomo Fundido, con él se dio inicio a una nueva oleada en las prácticas terroristas israelíes destinadas a incrementar el sufrimiento padecido por el pueblo que apenas logra sobrevivir en la Franja de Gaza. Desde hace más de sesenta años, los palestinos han tenido que soportar una sádica tortura colectiva infringida por las fuerzas del sionismo, cuyos niveles de violencia nada tendrían que envidiar a las cometidas por Indonesia en Timor Oriental, o las hechas por Estados Unidos en Vietnam y Corea.


Durante 22 días, el Sionismo castigó sin piedad a un millón y medio de civiles indefensos, que observaban sin poder hacer nada, como aviones F16 y helicópteros Apache, de manufactura estadounidense, les disparaba en una locura asesina todo tipo de armas prohibidas.

Cientos de hombre y mujeres, muchos de ellos niños, fueron quemados por bombas de fósforo que les cocinó el cuerpo hasta matarlos. En medio del dolor causado por estos actos criminales, los mismos helicópteros que habían bombardeado extensas zonas, arrojaban panfletos con mensajes increíbles: “No tenemos nada en contra del pueblo palestino, nuestro objetivo es Hamás”. El humor negro, es una de las formas como la burguesía expresa su desprecio por la clase dominada. Es posible que a muchos, el contenido de la propaganda anteriormente destacada le causara alguna gracia… seguramente la alegría le durará muy poco, si intentan ubicarse en el lugar de los hechos. Imaginen los edificios destruidos, los cuerpos desmembrados, el nauseabundo olor a sangre y a carne humana quemada, el humo asfixiante, los gritos desesperados de hombres y mujeres de todas las edades. Recreen el terror reinante, gente corriendo sin saber a dónde ir, niños aturdidos llorando encima de los cadáveres de sus padres, padres en estado de shock abrazando a sus hijos malheridos o muertos. Luego intenten sonreír nuevamente.

Para tener una idea relativa de todo lo que ha soportado el pueblo palestino a consecuencia del colonialismo judío, es importante establecer cuánta maldad existe en la perturbada conducta del terrorismo sionista, y los aspectos generales que le asemejan con el demente comportamiento desarrollado por los Nazis durante el holocausto judío; para ello existen un sinfín de ejemplos que así lo demuestran.

Durante la Operación Plomo Fundido, los soldados israelíes decidieron emprender un torneo de tiro al blanco, utilizando a mujeres embarazadas como sus objetivos. La competencia consistía en ver quién de ellos asesinaba a más mujeres en condición de gravidez; en medio de esta fatídica olimpiada sionista, los competidores y sus admiradores, decidieron darle publicidad mundial, colocándose franelas donde exhibían mensajes alusivos a su terrorífica cacería: “1 bala, 2 muertos”. En otras palabras, la hazaña de la competición era que, por cada mujer asesinada (1 bala), con ella fallecía el infante que estaba en gestación (2 muertos). Nuevamente el humor negro sionista presente: éste seguramente no causo tanta gracia.

La división de clases, enfocada fundamentalmente en el odio étnico religioso, es uno de los principales rasgos de la formación político-ideológica inculcada por el sionismo al pueblo judío; no es al azar la manifiesta perversidad expresada en la conducta de una gran mayoría de efectivos militares israelíes, la que sin lugar a dudas, se corresponde con una línea de pensamiento institucionalizada por años de instrucción, donde sistemáticamente se enseña a un pueblo que su principal deber como judío es odiar a todos aquellos que no sean sus iguales. Moshe Dayan -un afamado criminal de guerra, quien fuese ministro de la defensa de Israel durante la Guerra de los Seis Días- aconsejó en algún momento, según relata Noam Chomsky en su libro Piratas y Emperadores, al gobierno regentado desde Tel Aviv, que era conveniente informarle a los palestinos que mientras estén al alcance de los sionistas “vivirán como perros”,  teniendo una sola opción para salvarse: “quien desee puede marcharse”. La verdad es que ni a los perros se les da el trato que el gobierno israelí y sus fuerzas de ocupación dan al pueblo palestino, sometiéndolo a un sacrificio colectivo para que purguen su única culpa: Amar el territorio que han ocupado por siglos.

Al revisar la historia de la Segunda Guerra Mundial, observamos que el plan de exterminio palestino tiene una similitud detestable al padecido por el pueblo judío a manos de la Alemania de Hitler. Si bien el sionismo, mediante una increíble campaña propagandística ha dedicado sus mayores esfuerzos por difundir el holocausto judío como un acto xenófobo irrepetible, único en su especie, el testimonio del hecho histórico nos enseña que muchos son los holocaustos cometidos contra pueblos enteros. En el mismo período en que se ejecutaba el holocausto judío, donde fueron sacrificados en campos de concentración 6 millones de ellos, eran asesinados, con el plan Nazi de “tierras quemadas”, alrededor de 25 millones de soviéticos, la mayoría de ellos civiles rusos. Posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando EEUU sustituyó y superó con creces a Alemania como el mayor criminal de guerra en el mundo, dejó a su paso nuevos holocaustos: Corea (1950-1953) 4 millones de muertos; Indochina (1960-1975) más de 4 millones de muertos; Irak (1991- aun en curso) más de 1 millón y en aumento, y si nos remontamos a la época de la colonización en las tierras que hoy conocemos con el nombre de América las cifras mas creíbles hablan de más de 60 millones de víctimas fatales.

En este inventario fatídico, las víctimas son en su mayoría civiles indefensos ejecutadas de distintas maneras, desde un tiro o un apuñalamiento, hasta desmembramientos planificados con el objeto de infringir el mayor dolor posible para que informen sobre asuntos que muchas veces desconocen.

Uno de los objetivos del presente documento, es desmitificar el holocausto judío, demostrando que el pueblo palestino, al igual que lo fueron los coreanos, los indochinos, los iraquíes, los mayas en la década de 1980, han sido y son víctima de un holocausto tan terrible como el sufrido por ellos. Además, es intención de este escrito honrar la memoria de los millones de mártires judíos que fueron sacrificados a manos de los Nazis, por los cuales el sionismo no hizo nada para salvarles la vida en el pasado, así como tampoco jamás han respetado su memoria como realmente se merecen.

Palestina: El Hogar Nacional de los Sionistas para los Nómadas Judíos

La palabra Palestina proviene del arameo y significa filisteo, muchos textos considerados sagrados, indican que en este lugar nació el cristianismo y el judaísmo, para los musulmanes muchos de sus lugares son considerados como benditos. Históricamente, Palestina ha sido una tierra codiciada por todos los imperios, debido a que la misma está ubicada en un lugar estratégico, teniendo acceso a las rutas comerciales de tres continentes: Europa, Asia y África. Asimismo, amplia documentación señala que antes de la llegada de los hebreos liderados por Moisés a estas tierras, la misma se encontraba ocupada por dos pueblos: el cananeo y el filisteo.

Previo al siglo XII AC., los hebreos fueron un pueblo de tradición nómada, siendo la penetración del antiguo Egipto, 450 años antes del éxodo, su primer intento conocido por establecerse en un territorio, si bien al principio fueron recibidos sin mayores contratiempos, con el paso del tiempo las autoridades del antiguo Egipto, terminaron por someterlos y esclavizarlos. Con Moisés como su guía, los judíos lograron escapar en masa de la esclavitud impuesta, y en un largo peregrinaje fueron en búsqueda de la tierra prometida. Luego de deambular por décadas, llegaron a la actual Palestina y en una ofensiva militar dirigida por Josué, sometieron a los pobladores cananeos y filisteos que fueron prácticamente aniquilados; hombre, mujeres, animales y edificaciones fueron destruidos, a las mujeres embarazadas se les atravesaba una espada en el vientre, a los bebes se les cortaba en dos, en algunos poblados los animales eran tomados y se incorporaban a las manadas pastoreadas por los hebreos, en otros se les mataban y quemaban. Los hebreos ocuparon estas tierras desde el siglo XII AC. Hasta el siglo II DC. Cuando el imperio Romano después de varios años de control político, decidieron tomar también el control territorial sobre la zona, originándose la llamada diáspora y con ello el retorno de la vida nómada judía.

Después de varias centurias en los cuales los imperios Romano, Persa, Griego, tuvieron mando sobre Palestina, fue en el siglo VII DC., cuando Mahoma establece el control árabe sobre toda la península arábiga. En Palestina, el dominio musulmán duró desde el 639 hasta 1919, con una interrupción de 88 años, periodo en el cual los cruzados lograron ocupar este territorio hasta que Saladin les expulsó nuevamente. Para finales del siglo XIX, un imperio Otomano ya en declive después de 400 años de predominio, controlaba gran parte del Oriente Medio, sin embargo, de a poco las provincias árabes bajo su dominio fueron desarrollando movimientos nacionalistas que reivindicaban la autodeterminación de la población autóctona haciendo valer su identidad árabe. Mientras las luchas nacionalistas árabes venían avanzando exitosamente, en Europa, fue cobrando cuerpo otro movimiento de corte nacionalista, el cual aspiraba a Palestina, un territorio que habían prácticamente abandonado por casi dos milenios, como su Hogar Nacional, este movimiento que evocaba el regreso a Sion, tomo de él su nombre: El sionismo.

El sionismo nace a finales del siglo XIX, siendo Theodor Herzl (1860-1904) su precursor. La fuente de inspiración para Herzl fue el “caso Dreyfus”, un militar francés judío que fue injustamente inculpado de traición, aparentemente por motivaciones antisemitas. Para Herzl era necesario que los judíos tuviesen un Hogar Nacional, según su criterio los judíos eran un pueblo distinto al resto. Ciertamente durante el siglo XIX, se había propagado un sentimiento antisemita que día a día se generalizaba. El movimiento internacional impulsado por Herzl más que colaborar en la integración judía a la sociedad, terminó por aceptar como cierta la tesis de sus enemigos: Los judíos eran diferentes y por tanto debían vivir aparte.

En 1897, Theodor Herzl reunió el Congreso Sionista Mundial en Basilea - Suiza, e inició una campaña diplomática para intentar que las grandes potencias presionaran al Imperio Otomano, y le persuadieran de modo tal que aceptasen la instalación de un hogar nacional para los judíos en sus dominios palestinos, independiente, o al menos, políticamente autónomo.

En la edificación del Estado Judío, el Sionismo se desarrolló como un movimiento colonizador, una nueva cruzada que añoraba invadir un territorio que estaba ampliamente poblado por árabes; conocedor de esta realidad, Herzl entendía que la ocupación de estos territorios debía realizarse a sangre y fuego, por tanto la ocupación de Palestina “no puede hacerse por métodos arcaicos. Supongamos que queremos exterminar los animales salvajes de una región. Es evidente que no iremos con arco y flecha a seguir la pista de las fieras, como se hacía en el siglo XV. Organizaremos una gran cacería colectiva, bien preparada, y mataremos las fieras lanzando entre ellas bombas de alto poder explosivo”. Lamentablemente esta cacería esta hoy en progreso y los palestinos son las fieras que Herzl se proponía exterminar.

Palestina… “Un territorio sin habitantes”

A principio del siglo XX, mientras la mayoría de las provincias Otomanas lograban su independencia, Palestina continuó bajo control colonial; los motivos fueron muchos, desde la falta de organización y liderazgo árabe, hasta la distracción resultante por la existencia de dos proyectos nacionales en el mismo territorio: El árabe palestino y el sionista.

Estos dos proyectos nacionalistas chocaron cuando la comunidad judía inmigrada, aunque minoritaria, adquirió el peso necesario para ser una propuesta seria y realizable. Con el visto bueno del Imperio Otomano, el Sionismo sistemáticamente desarrollo su plan colonizador sobre Palestina. Sin embargo, fue bajo el Mandato Británico entre 1920 y 1948 cuando se multiplicó escandalosamente la inmigración judía a Palestina. En 1917 David Ben Gurion (Primer Ministro de Israel desde 1948 a 1963, con una breve interrupción entre 1953-55), el más emblemático de los líderes del sionismo para la creación del Estado judío, llegó a afirmar que “en un sentido histórico y moral” Palestina era un país “sin habitantes”.

El registro de pensamiento de Gurion contenía la misma lógica utilizada por los esclavistas, quienes tenían la misma consideración por una bestia de carga que por cualquier esclavo bajo su dominio. Rodolfo Walsh, en un artículo titulado La Revolución Palestina, daba cuenta de una declaración dada por Golda Meir (Primera Ministra de Israel entre 1969-1974), quien al ser consultada sobre cuál sería el destino de los palestinos debido al desarrollo sistemático de los asentamientos judíos en Palestina, respondió: “¿Palestinos? No sé lo que es eso”. Definitivamente los palestinos no existían para el sionismo como seres humanos, eran simplemente una especie de plaga inoportuna que requería y requiere ser aniquilada para lograr el libre desarrollo de Israel. De hecho la respuesta de Meir reeditaba el sentido “histórico y moral” al que se refería Ben Gurión años atrás.

Después de la Primera Guerra Mundial, con los alemanes derrotados, franceses y británicos se dividieron el Medio Oriente. Palestina quedo bajo dominio británico. En 1919, tan pronto la Comunidad de Naciones otorgó el control de Palestina a Gran Bretaña, el imperio colonial británico incluyó en su política internacional la necesidad de establecer un estado judío; para ello, crearon las condiciones necesarias a los efectos de que la colonización hebrea se llevara a cabo sin mayores contratiempos. El sionismo se ha caracterizado por un racismo comparable no solo al Nazi, son muchas las referencias históricas que establecen semejanzas incuestionables: el carácter segregacionista expresado por los padres fundadores de Estados Unidos contra los nativos norteamericanos es una buena referencia; la xenofobia del Ku Klux Klan contra los negros; el Apartheid en Suráfrica, entre otros.

Entre 1933-1935, el Sionismo desplegó una metodología de ocupación inminentemente racista, no sólo contra los árabes, sino incluso contra millones de judíos, a los cuales consideraban poca cosa para poblar Palestina. La Organización Sionista Mundial aplicó aborrecibles criterios de evaluación y selección, rechazando a las dos terceras partes de los judíos alemanes que pidieron un certificado de inmigración. Berel Katznelson, uno de los encargados de esta evaluación, llegó a describir cuáles eran los parámetros tomados en cuenta para dar estos certificados de inmigración: “había judíos demasiado viejos para procrear en Palestina, sin cualificación profesional para levantar una colonia Sionista”. En lugar de esos judíos amenazados por la política Nazi de exterminio, la Organización Sionista Mundial llevó a Palestina miles de jóvenes sionistas bien entrenados de EEUU, Gran Bretaña y otros países en los que no había amenaza. Con la misión de poblar al Hogar Nacional, llegaron en un periodo de 4 años, 35 mil inmigrantes judíos. La entrada abrupta de los hebreos a la “Tierra Prometida” terminó por desencadenar un conflicto, donde los árabes iniciaron una revuelta que vio su inicio en 1936, duro 3 años, y del cual quedo destruido lo poco que quedaba del liderazgo árabe en Palestina.

Colaboración Sionista al exterminio Judío

Ralph Schoenman, asegura que “La historia del Sionismo, en gran parte ocultada, es sórdida”: en su libro “Historia oculta del Sionismo”, muestra documentación interesante de cómo el Sionismo en el periodo cercano a la Segunda Guerra Mundial era uno de los mayores precursores de antisemitismo en Europa; Schoenman saca de la oscuridad una publicación hecha por la organización juvenil de los sionistas, Hashomer Hatzair (Joven Guardia) quienes describían en plena década de 1930 que “Un judío es una caricatura de un ser humano normal, natural, tanto física como espiritualmente. Como individuo en la sociedad se rebela y se sacude el arnés de las obligaciones sociales, no conoce orden ni disciplina”.

Increíblemente los fundadores del Sionismo que en principio acometían los mayores esfuerzos para combatir el antisemitismo, terminaron por asumirlo como su máximo aliado; de hecho, tal como lo refleja Schoenman, los líderes del Sionismo “asimilaron los valores del odio a los judíos y el antisemitismo, llegando el movimiento sionista a mirar a los mismos antisemitas como sus más fiables padrinos y protectores”. Para los sionistas no importaban los judíos, sólo importaba poblar Palestina y por tanto dedicaron todos sus esfuerzos para lograr ese objetivo.

En 1938, el rabino Stephen Wise, líder judío americano, escribió una carta oponiéndose a cualquier cambio en las leyes de inmigración americanas que permitiesen a los judíos buscar refugio allí: “Puede que os interese saber que hace algunas semanas los representantes de las principales organizaciones judías se reunieron en conferencia […]. Se acordó que ninguna organización judía patrocinase ahora ninguna ley que de algún modo cambie las leyes de inmigración”.

Años más tarde, en 1943, cuando el asesinato masivo de judíos a manos de las Alemania Nazi de Hitler era llevado a cabo con una eficiencia aterradora, nuevamente el mismo Rabino Wise se dirigió al Congreso Estadounidense para oponerse a los cambios que desde allí intentaban otorgar condiciones más favorables para el éxodo judío hacia tierras Norteamericanas; tan pronto supo de esa iniciativa, Wise fue a Washington y declaró estar en contra de la Ley de Rescate, debido a que la misma “distraería la atención de la colonización de Palestina”.

Retomemos las palabras de Ralph Schoenman, “La historia del Sionismo, en gran parte ocultada es sórdida”. Para muchos pudiese resultar imposible creer que a pesar de la enemistad existente entre el régimen de Hitler y la Judería internacional, durante varios años los intereses del sionismo judío y de la Alemania Nacional Socialista coincidieron. De hecho los Nazis colaboraron con los sionistas para una solución mutuamente deseable al problema judío, ninguna nación hizo más para apoyar sustantivamente los objetivos judío-sionistas durante la década de 1930 que la Alemania de Hitler.

El periódico oficial de la SS, Das Schwarze Korps, proclamó su apoyo al sionismo en la editorial de la primera página en mayo 1935: “Puede no ser lejano el tiempo en que Palestina podrá de nuevo recibir a sus hijos que han estado alejados de ella por más de mil años. Nuestros mejores deseos, junto con la buena voluntad oficial, van con ellos”. Cuatro meses después, un artículo similar aparecía en el periódico de la SS: “El reconocimiento del Judaísmo como una comunidad racial basada en la sangre y no en la religión llevó al gobierno alemán a garantizar sin reservas la separación racial de su comunidad. El gobierno en sí mismo se encuentra en completo acuerdo con el gran movimiento espiritual dentro del Judaísmo, el llamado sionismo”.

Sionismo: Dos visiones (Laica y religiosa), un objetivo... Colonizar

Es importante establecer, que los rasgos Nazi en el comportamiento criminal Sionista tiene sus orígenes muy arraigados en la supuesta superioridad racial del judío, inculcado mediante un hipnótico mensaje místico religioso enseñado por un contingente de rabinos enloquecidos, que poco a poco fusionaron sus mensajes con los objetivos de corte pragmático y de carácter laico con el cual el sionismo vio su nacimiento.

Para comprender las motivaciones que condujeron a que los grupos terroristas judíos desarrollasen su política de exterminio, es necesario analizar los planteamientos geoestratégicos de sus abanderados ideológicos. Vladimir Jabotinsky, escribió en 1923 un ensayo que tituló La Muralla de Hierro. En él, detalla sin censura las características fundamentales de la ocupación sionista; su elocuente e infame narración advertía que “No cabe pensar en una reconciliación voluntaria entre nosotros y los árabes, ni ahora ni en un futuro previsible… Cualquiera de vosotros tiene una idea general de la historia de las colonizaciones. Buscad aunque sea un solo ejemplo de que la colonización de un país se haya producido con el acuerdo de la población nativa. Eso nunca ha ocurrido… Los nativos siempre lucharán obstinadamente contra los colonizadores. Da lo mismo que tengan cultura o no la tengan”.

Con una sinceridad pasmosa planteaba en su ensayo un hecho históricamente irrefutable. Los árabes palestinos “Miran a Palestina con el mismo amor instintivo y el mismo auténtico fervor con que cualquier azteca miraba a su Méjico o cualquier sioux a su pradera. Cualquier pueblo luchará contra los colonizadores mientras le quede un hilo de esperanza en que puede evitar el peligro de la conquista y la colonización. Los palestinos lucharán de esta forma en tanto tengan un destello de esperanza” -agregaba además- “No importan las palabras con que expliquemos nuestra colonización. La colonización tiene su propio significado pleno e ineludible, comprendido por cualquier judío y por cualquier árabe. La colonización tiene un solo objetivo. Tal es la naturaleza de las cosas. No es posible cambiarla. Ha sido necesario desarrollar la colonización contra la voluntad de los árabes palestinos y la misma situación se da hoy”.

Jabotinsky justificaba en su moral retrograda este comportamiento afirmando “Al reproche estúpido de que este punto de vista no es ético respondo: Totalmente falso. Esa es nuestra ética. No hay otra ética. Mientras los árabes tengan la menor esperanza de obstaculizarnos, no venderán esas esperanzas por ninguna palabra dulce ni por ningún bocado apetitoso”.

Está claro que el planteamiento de Vladimir Jabotinsky, era colonizador y de carácter laico, sin embargo, con el paso de los años, los altos jerarcas religiosos del judaísmo sionista se han encargado de incorporarle los elementos místico religiosos necesarios para justificar ante los ojos de Dios la sádica e injustificable conducta del judaísmo sionista (no todos los judíos son sionistas, ni están de acuerdo con el comportamiento criminal de quienes lo promueven). Para dimensionar adecuadamente los niveles de crueldad del misticismo sionista es conveniente leer al rabino Yisrael Rosen, quien publicó un escrito, donde manifiesta que los palestinos son como la nación de Amalecitas, que atacaron a los Israelitas cuando Moisés condujo las tribus en su camino a Jerusalén, por tanto “Todos los palestinos deben ser sacrificados; hombres, mujeres, niños e incluso sus animales”. Añadió además que “Dios envió en la Torah una sentencia que permitió a los judíos matar a los Amalecitas [...] Aniquilar a los Amalecitas desde el principio hasta el final. Mátenlos y arránquenles sus posesiones. No les muestren misericordia. Matanza continua, una tras otra. No dejen ningún niño, planta o árbol”.

Hipólito Abreu, Vocero Nacional, Tupamaros, Dirección Nacional