20/12/10

Guerra líquida en Eurasia

Gasoducto Transafgano

Nazanín Amirian

Después de trece años de retraso, el acuerdo para construir el gasoducto transafgano, ha sido firmado. Este sueño de los consorcios estadounidenses que ha costado tantas vidas afganas y tantos dólares, en sus 1.735 kilómetros llevará el oro azul de Turkmenistán al océano índico y mercados mundiales, pasando por Afganistán, Pakistán y la India. Miles de militares se harán cargo de su seguridad. ¡Y falta que hará!

Washington, así, pretende privar a China del fuel de la región, debilitar el dominio ruso-iraní sobre los conductos de Eurasia y disuadir a Pakistán y la India para que abandonen el “gasoducto de Paz” que iban a construir con Irán.

Aplicado a la Estrategia de la Ruta de la Seda energética, sigue a marcha forzada el «Sistema de Seguridad transeurasiático (SRS)» diseñado por EE UU en 1999, que consiste en hacerse con el control de una vasta red de ferrocarriles, carreteras, y ductos que canalizan el gas y el petróleo de la cuenca del mar Caspio, mediante su militarización.

Proyecto Nabucco
Los europeos, que pretenden reducir su dependencia de Rusia, han lanzado el proyecto Nabucco que tratará, a partir del 2015, abastecerse de los pozos de Azerbaiyán, en un Cáucaso donde nuevos actores - Turquía e Israel- se hacen fuertes. Difícil tarea. A la inestabilidad de una región aún bajo influencia de Moscú, se añade la poca capacidad de Azerbaiyán para cubrir las necesidades de Europa. Que no barajen, como solución, la posibilidad de alargar esta cañería hasta Turkmenistán, cruzando el Mar Caspio, pues se toparían con dos problemas: que este gran lago carece de un estatuto jurídico (por discrepancia entre los países ribereños); y que Turkmenistán ya tiene su gas más que repartido. Acaba de inaugurar el gasoducto más largo del mundo que le conecta con China. Otro más modesto, con Irán.

Moscú, en una exhibición de su poderío energético, se unirá a China con el gigantesco gasoducto Altai al tiempo que, para neutralizar Nabucco, diseña nuevas rutas de suministro de energía a Europa, que esquiven Polonia y Ucrania.

Los Países Exportadores de Gas (FPEG), liderados por Rusia, Irán y Qatar amenazan con crear una OPEP del gas en 2011. El Gran Juego continúa. Encrudece.


Nota de Omar Montilla: El gasoducto que Rusia pretende llevar hasta China atraviesa un parque natural protegido por la UNESCO

 

El proyecto de exportación de gas más ambicioso de los últimos 30 años, que prevé realizar la empresa rusa GAZPROM, llevándolo hasta China, atraviesa el parque natural de Altai, que figura en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO.

La ruta por la que el presidente ruso, Vladimir Putin, propone tender el gasoducto, para suministrar a China hasta 80.000 millones de metros cúbicos de gas ruso al año a partir de 2011, puede dar problemas a la empresa, según informó la agencia de noticias rusa Ria Novosti.

El gasoducto, de 3.000 kilómetros de largo y un coste de entre 4.500 y 5.000 millones de dólares), forma una línea recta a través del tramo occidental de la frontera ruso-china, por lo que pasaría inevitablemente por la altiplanicie de Ukok (parte sur del Altai Montañoso, donde confluyen las fronteras de Rusia, Kazajistán, Mongolia y China), indicó el director del Fondo 'Altai del siglo XXI', Mijaíl Shishin. En el parque habitan especies raras de animales, por ejemplo la pantera de las nieves.

Altai es uno de los tres centros más importantes de la diversidad biológica en la Federación Rusa y de los cinco de la ex URSS, señala Evgueny Schwarz, director para la política de protección de la naturaleza de la sucursal rusa del Fondo Wild World.

Además, los arqueólogos han descubierto en la altiplanicie unos 300 monumentos antiguos y un millar de túmulos. La población aborigen lo considera un lugar sagrado. "El patrimonio natural corre peligro, y no se podrá evitar un ruidoso escándalo", advierte Shishin.

De esta manera, en Altai puede repetirse la situación que surgió durante la construcción del oleoducto Siberia Oriental-Pacífico, afirmó el director del Fondo de Protección del Patrimonio Natural, Alexey Butorin, citado por Ria Novosti. Al cambiarse la composición de la comisión pericial, la compañía Transneft obtuvo la autorización para tender la tubería a 800 metros solamente del lago Baikal, que también forma parte del patrimonio natural protegido por la UNESCO.

Según Butorin, la mejor salida consiste en corregir la ruta, pero esto convertiría al proyecto en varios centenares de millones más caro, explicó el analista Dmitri Lukashov, y añadió que en el terreno montañoso el tendido de un kilómetro de tubería cuesta no menos de dos millones de dólares.