9/12/10

Gramsci en la actualidad: La hegemonía y la resistencia

Alicia Maury (Puerto Rico) El Batey
(La autogestión cultural y mediática independiente en Puerto Rico) 

Oduardo Gamelin y Jesús Vásquez

El mercado del arte y las concepciones de lo que es el “high art” y lo que no lo es, responden a lo que una elite social define y asume como sus objetos de consumo. Este mismo esquema se reproduce en todos los ámbitos de la producción cultural. En el mercado de la cultura y los medios, surgen propuestas y cosmovisiones, que en muchas ocasiones responden a intereses corporativos y son apoyadas por el “gran capital”. Estas propuestas que, aplicando el análisis de Gramsci, podríamos llamar propuestas hegemónicas de representación cultural y mediática, se imponen a un público al que no se le da ni la opción, ni la posibilidad de discernir entre éstas y otras alternativas en el ámbito cultural.

 Por otro lado, y desenvolviéndose en el árido terreno de la autogestión, surgen propuestas contra-hegemónicas de representación cultural y mediática. 

La principal características de estas propuestas es la autogestión. La autogestión es cualquier método o estrategia de producción o gestión cultural, a través de la cual los individuos o colectivos organizados puedan dirigir sus actividades hacia el logro de sus objetivos, autónomamente, y sin inherencias externas en el proceso de distribución de sus recursos. 

Precisamente porque la expresión sin trabas es el arma por excelencia del cambio cultural, político y social, las propuestas contra-hegemónicas muchas veces se encuentran con escollos. Planteamos que en muchas ocasiones, la autogestión en sí, por su propia naturaleza, es una manera de resistencia a las formas convencionales de producción y gestión cultural. Por esta razón, el surgimiento de las computadoras y del Internet en la era de la informática ha catapultado la autogestión de las propuestas contra-hegmónicas y ha socavado el poder de las industrias tradicionales que sostenían y sostienen a las propuestas hegemónicas. También, al cambiar los medios de producción, han surgido movimientos como Creative Commons, que en el ámbito del derecho, ha facilitado la gestión de proyectos independientes y ha ayudado a flexibilizar el régimen anacrónico de propiedad intelectual, sobre el que se sostiene la maquinaria de la producción hegemónica. 
Como parte de nuestro trabajo final para el Seminario sobre Derecho y Arte, decidimos atender el tema de: La autogestión cultural y mediática independiente en Puerto Rico. De esta manera nos propusimos a elaborar un proyecto audiovisual (video documental) con entrevistas a artistas independientes, gestores culturales, académicos y comunicadores (Blogueros, músicos, teatreros, emisoras y programas de radio independientes, etc.). A continuación, el marco teórico en que podemos situar el documental. 

Gramsci, la hegemonía y la resistencia 

Cuando se habla de la cultura y de los medios, y de su potencial para producir profundos cambios en la sociedad, se tiene que hablar de Antonio Gramsci. Desde el encierro en las cárceles del régimen fascista de Benito Mussolini, el pensador marxista y fundador del Partido Comunista Italiano, Antonio Gramsci reflexionó sobre conceptos como la hegemonía y la relación entre la producción, la cultura como parte de un proyecto revolucionario. Luciano Gruppi abunda sobre el significado del concepto de hegemonía en la obra de Gramsci: 

"En todo el análisis que Gramsci lleva a cabo, encuentro la presencia de un hilo rojo que le guía y está presente en todos los Cuadernos. Esta constante es, me parece, el problema de la hegemonía, en el sentido de que todos los análisis de los procesos histórico-sociales, trátese de la formación de los intelectuales o la del Estado unitario italiano, trátese de la literatura italiana y de sus relaciones con el pueblo, se retrotraen y enlazan con la cuestión de la hegemonía: cómo se efectúa la hegemonía de una clase, cómo debe desenvolverse el proceso que conduce a la hegemonía del proletariado, cuál es el modo específico en que se plantean los problemas de la hegemonía del proletariado, y, en particular, el problema de la hegemonía del proletariado en Italia, en la situación italiana específica."

Gruppi, en una nota aclaratoria, explica que “la palabra hegemonía deriva del griego eghesthai, que significa "conducir", "ser guía", "ser jefe"; o tal vez del verbo eghemoneno, que significa "guiar", "preceder", "conducir", y del cual deriva "estar al frente", "comandar", "gobernar". Por “eghemonia” el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejercito. Se trata pues de un término militar. Egemone era el conductor, el guía y también el comandante del ejército. En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades griegas en lucha entre sí.” En fin, para Gramsci, el término se refiere a una condición de liderato y de poder, si no absoluto, casi absoluto de un grupo social sobre otro, que va más allá de la estructura económica y la organización política de la sociedad para abarcar la ideología, la cultura y demás ámbitos de la vida social. Dos elementos esenciales de esta hegemonía son el consentimiento “espontáneo” que las grandes masas de la población a la dirección impuesta en la vida social por el grupo dominante y el aparato coercitivo que asegura la disciplina de quienes no son parte de dicho consentimiento.

Aquí nos concentramos en el aspecto cultural y el mediático de esta hegemonía, que se refleja en la manera en que se produce ese consentimiento “espontáneo”. Según Kate Crehan, en la obra de Gramsci, “La producción y la reproducción de la cultura son las prioridades que hacen de los intelectuales un estrato distintivo en la dinámica de la historia. Son ellos los que producen las grandes concepciones culturales del mundo que sostiene determinados regímenes de poder…” . De esta manera aparece la figura de “los intelectuales”. Se hace la salvedad de que todos los hombres son intelectuales; pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales . Éstos se presentan como promotores y gestores culturales ligados a sus particulares grupos de clase que dan dirección al proyecto común y dan forma a la “visión de mundo”. Gramsci se expresa de esta manera sobre este particular en La formación de los Intelectuales, ensayo encontrado en los Cuadernos de la Prisión: 

“Todo grupo social, como nace en el terreno originario de una función esencial en el mundo de la producción económica, se crea al mismo tiempo y orgánicamente una o más capas de intelectuales que le dan homogeneidad y conciencia de su propia función, no sólo en el campo económico, sino también en el social y político: el empresario capitalista crea consigo mismo el técnico industrial, el científico de la economía política, el organizador de una nueva cultura, de un nuevo derecho, etc”

Existen diferentes tipos de intelectuales. Plantea el autor que son intelectuales orgánicos los que están ligados a los grupos sociales, quienes a su vez ligados a sus funciones en el mundo económico. Estos intelectuales surgen de la clase que los emplea y sirven a sus fines. El otro tipo de intelectual es aquel que pertenece, en palabras del autor, "a categorías sociales preexistentes que se aparecían de hecho como si representaran una continuidad histórica ininterrumpida". Plantea que la más típica de estas categorías de intelectuales es la de los "eclesiásticos quienes monopolizaron por largo tiempo... la ideología religiosa, o sea la filosofía y la ciencia..., con la escuela, la instrucción, la moral, la justicia... etc." a esta categorización de intelectual se le llaman los intelectuales tradicionales. Plantea Gramsci que los grupos sociales dominantes tienden a elaborar complejas especializaciones intelectuales. Dichas especializaciones se ven reflejadas en la jerarquización de los sistemas educativos estatales. 

Los intelectuales son "funcionarios", ya sea de la "sociedad civil" o del "Estado". Quienes son funcionarios de la sociedad civil tienen el deber de forjar lo que se llama la "hegemonía social" o el consenso espontáneo de las grandes masas de la población respecto a la dirección que el grupo dominante desea dar a la vida social. Por medio de este grupo de intelectuales se ejerce una labor ideológica directa sobre la población. Aquí entran, los periodistas, los artistas y los literatos, entre otros, que cooperan con las propuestas hegemónicas de representación cultural y mediática. Por su parte, los funcionarios del Estado tienen la responsabilidad de mantener el "orden", la disciplina y de producir el "consenso espontáneo" en momentos de crisis en el mando. Tanto en el sentido de la hegemonía social como en el del manejo del Estado, el fin de la clase dominante que produce intelectuales ligados orgánicamente a ella, es mantener el poder por medio de la dominación ideológica y por medio de la fuerza física.
En la relación de fuerza, se presentan grupos sub-alternos, cuya subordinación traspasa y determina su forma de ver el mundo. Estos grupos subalternos, según plantea Gramsci, necesitan de sus propios intelectuales, para que representen su visión de mundo, para “transformar las <> incoherentes y fragmentarias de quienes viven una determinada posición de clase en un discurso coherente y razonado de tal modo como se percibe desde esa posición” . Gramsci proponía la creación de un proyecto contra-hegemónico porque consideraba que “solo un movimiento político basado en una cultura popular de masas podía tener alguna esperanza de desafiar seriamente el poder de un Estado capitalista moderno” . Para la creación de un proyecto de esta índole, hace falta necesariamente un nuevo tipo de intelectuales que, rompiendo la división entre trabajo intelectual y trabajo manual, sean a la misma vez maestros y alumnos en todo momento de su medio social. Así, presentaba lo que hoy llamamos propuestas contra-hegemónicas de representación cultural. Junto con la organización política, proponía Gramsci, que los intelectuales fundaran periódicos, escribieran canciones, construyeran escuelas, centros culturales y demás mecanismos necesarios para rechazar la cultura y la ideología de la clase dominante y difundir la cultura y las ideologías alternativas. Estas ideas, junto con estas acciones, me parece, tendrían que auto-gestionarse, y construirse desde su fase embrionaria pero habrían de calar hondo en las masas y llevarían necesariamente a un cambio en la relación de fuerzas, subvirtiendo la hegemonía. 

En la actualidad 

El surgimiento las computadoras y del Internet en la era de la informática ha catapultado la autogestión de las propuestas contra-hegemónicas y ha socavado el poder de las industrias tradicionales que sostenían y sostienen a las propuestas hegemónicas. Como plantea el documental RIP: A Remix Manifesto, “la guerra de las ideas se da en el internet”. Ahora, los “consumidores”, que somos todos nosotros, se han vuelto “distribuidores” y nos podemos convertir en los creadores del arte popular del futuro. Sin embargo, los grandes intereses económicos que han ejercido su hegemonía sobre los medios audiovisuales, sobre la música y la televisión, y así sobre la cultura, se resisten al cambio. Las seis corporaciones agrupadas en dos grupos de interés en los Estados Unidos , que controlan noventa porciento de los medios y reciben millones de dólares de regalías por derechos de autor al año, han logrado que se extienda el régimen de la propiedad privada al mundo de las ideas, los conceptos, de las notas musicales y de las imágenes, por medio de la propiedad intelectual. Esto se contrapone a la creencia de muchos de que las ideas, los conceptos y las imágenes deben pertenecer al dominio público. De esta manera veinticuatro mil norteamericanos han sido increpados criminalmente por no hacer uso justo de ideas, de conceptos, de imágenes, o hasta de notas musicales que se entienden protegidas por los derechos de propiedad intelectual. 

Quienes sostienen las propuestas hegemónicas saben que su monopolio de la cultura depende de las leyes retrógradas que han sido sancionadas por la jurisprudencia. Han hecho su mejor intento, pero podemos considerar que en términos prácticos están perdiendo la batalla. No se ha detenido la llamada “piratería”, sino que ha ido en aumento, al igual que la transformación del material audiovisual a través del “sampling” es y seguirá siendo práctica común. También han surgido movimientos como Creative Commons, que a través de un sistema comprensivo de licencias, permite a los creadores compartir sus piezas escogiendo las condiciones bajo las cuales está dispuesto a ello y permite a los consumidores saber qué usos han sido autorizados por los autores, así superando el anacrónico y trillado concepto del uso justo. En los últimos años 350 millones de licencias de este tipo han sido expedidas por Creative Commons. Esto ha facilitado la gestión de propuestas contra-hegemónicas y ha ayudado a flexibilizar el régimen anacrónico de propiedad intelectual, sobre el que se sostiene la maquinaria de la producción hegemónica. 

En el caso particular de Puerto Rico, la revolución informática y de la tecnología de las computadoras ha sido tierra fértil para el surgimiento de numerosas propuestas de representación cultural y mediática, netamente autogestionadas y contra-hegemónicas. Por ser el espacio más cercano a nosotros, consideramos que el medio del documental audio visual es la mejor manera de representarlo. Es por esta razón que decidimos dedicarle gran parte del peso de nuestro trabajo a una pieza documental en video sobre la Autogestión Cultural y Mediática en Puerto Rico. Para este documental nos dimos la tarea de investigar sobre proyectos locales verdaderamente autogestionados. El documental contará con segmentos de entrevistas y pietaje sobre eventos culturales, espacios de autogestión, entre otros. El estilo de "montage" estará un poco presente también en nuestra pieza ya que pensamos que la línea narrativa y de enfoque muchas veces trabaja mejor con el testimonio de los entrevistados y las entrevistadas sin la necesidad de tener un narrador o narradora tradicional. A continuación le presentamos los nombres de personas que hemos entrevistado y los proyectos en que se desenvuelven. 

Primero, para la parte teórica tenemos a: Luis "Peri" Coss (Profesor Escuela de Comunicación Pública UPR), Érika Fontánez (Profesora Escuela de Derecho UPR), y Mareia Quintero (Directora Maestria de Gestión Cultural UPR). Segundo, para la parte de proyectos actuales tenemos a: Ezequiel Rodríguez (Programa Frecuencias Alternas, Radio Universidad), Deborah Hunt (Artista, Teatrera, a cargo del Teatro Yerba Bruja), José Ibáñez (Orquesta el Macabeo, Monopolio Records, Discos de Hoy), Cesar Colón (Zona Franca), y Raúl Rosado (Desde Mi Huerto y Organización Boricuá de Agricultura Ecológica Orgánica). No pretendemos incluír todos los proyectos contra-hegemónicos y autogestionados existentes en Puerto Rico, sin embargo, nos es menester mencionar espacios como Radio Huelga, Indymedia, el Colectivo de Prensa Estudiantil, entre otros, que son de suma importancia en este campo. 

Entendemos que con entablar conversaciones con cada una de las personas señaladas el espectador y la espectadora tendrán la oportunidad de adentrarse verdaderamente en el panorama de la autogestión en Puerto Rico. Veremos en los proyectos específicos y la teoría como estudios de caso, cómo este fenómeno de las propuestas culturales y mediáticas contra-hegemónicas va tomando auge en nuestra Isla. Veremos qué se está haciendo y exploraremos las posibilidades de qué se puede hacer. 

Notas

[1] Seminario facilitado por la Prof. Chloé Georas en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
[2] Luciano Gruppi. El concepto de hegemonía en Gramsci. (1978). Versión electrónica: <>.
[3] Id.
[4] Karen Crehan. Gramsci, cultura y antropología. (Ed. 2004). p. 176
[5] Antonio Gramsci, La formación de los intelectuales en Los cuadrenos de la prisión: Cuaderno 12. XXIX. (1932). Versión electrónica: <>.
[6] Karen Crehan, supra. p. 151.
[7] Id. p.177.
[8] Motion Picture Association of America y Recording Industry Asocciation of America.
[9] Que duran la vida del autor más 70 años en el caso de las personas naturales y más aún en casos de Corporaciones.