24/12/10

España: Preparaos para bailar el pasodoble


Omar Montilla

Las señales ya han sido emitidas. Las advertencias ya han sido dadas. Para mayor abundamiento hay que decir sólo pocas cosas. Por ejemplo, y si no se dieron cuenta, en  mayo y noviembre fueron momentos muy delicados para la crisis de la deuda, sin precedentes, del mundo capitalista europeo con el “rescate” de Grecia y de Irlanda. No obstante, el descrédito y desconfianza en las finanzas de España no comenzaba en el quinto mes del año sino en el segundo. Pocos recuerdan las caídas de la Bolsa y la subida del diferencial de la rentabilidad del bono español a diez años con respecto al alemán a ese mismo tiempo, la llamada prima de riesgo o riesgo país. Ni que decir de países que no están en la “eurozona” y que tienen sobre sus espalda un fardo lleno de penurias, como Estonia, Lituania, Letonia, Rumania, Hungría, etc.

Buscando un poco de oxígeno, en un ambiente enrarecido por las emisiones de gas carbónico, la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, como el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, realizaron una gira europea para convencer a ahorradores, empresas e inversores de las bonanzas y solvencia de las cuentas de España. ¡Vana ilusión! Para hablar hay que tener respaldo material, y en este caso España deja ver su desnudez.

La prensa económica internacional titulaba con toda razón con frases como "Madrid peor que Atenas"; "La situación de España es grave"; "Portugal y España preocupan cada vez más"; "España podrá ser el próximo objetivo de los especuladores"; "Masacre en el mercado de valores por España y Portugal".

Como consecuencia, la prima de riesgo entonces sobrepasaba por primera vez en esta crisis los 150 puntos básicos, un dato inquietante para los expertos y que más tarde se convertía en una noticia día tras día, hasta el mes de noviembre, cuando el riesgo país alcanzaba los máximos del año en los 312 puntos básicos y la rentabilidad del bono español a diez años rozaba el 6%. Mientras tanto la prensa de la derecha española fue muy prolija atacando a mansalva a Venezuela, destacando que nuestro país, bajo Chávez, iba al desastre.

Todos los problemas de España no eran más que un aperitivo para lo que vendría después, porque el "plato principal del mercado es España, pues los pasapalos (tapas) son Grecia, Irlanda y Portugal", según afirmaba el premio Nobel de Economía en 2008, Paul Krugman, a finales del mes de noviembre.

Cargado de razón o no, fundamentado o no, en todo caso el mercado ha ido marcando una pauta debido a la imposibilidad en que se encuentra Rodríguez Zapatero para salir de la crisis. Para ello se necesita de mucho coraje, fortaleza y objetivos claros, que por lo visto no abundan en su persona.

Así, el Tesoro Público se ha visto obligado a subir los intereses en un 18% para los bonos a diez años y en un 31% para los de 15 años en la última subasta de este tipo del año, hasta alcanzar niveles que no se veían desde 1997, año en el que se dudaba de la entrada de España en el euro a partir del año 2000. Una de las medidas aconsejadas a España es que, por lo menos, debería estudiar la posibilidad de zafarse del abrazo mortal del euro, pero la sola mención los hace temblar.

Sin las ataduras al euro, Bielorrusia ha alcanzado logros sociales muy interesantes. Por ejemplo,  el número de pobres se ha vuelto a reducir a la mitad, permitiendo a Bielorrusia colocarse entre los diez países más justos, a juzgar por la diferencia de ingresos entre los más pobres y los más ricos, según Oleg Stepanenko, quien ha hecho un análisis  del resultado electoral favorable a Lukashenko, “…bajo cuyo mandato los ingresos reales de la población [han crecido] de manera estable, siendo ese crecimiento de un 24% en el último año. […] Ha conseguido además mantener a raya la inflación, y en 7 años ha reducido a la mitad el número de personas que vivían en pobreza, evitando convulsiones sociales, gracias a la distribución de renta más equitativa de la región”. […] “…el índice de desempleo es más bajo que en cualquier otro país del mundo. Esta es la base social, el cimiento más fiable para cualquier político, que ha predeterminado el éxito de Lukashenko”. Se ha demostrado pues que el modelo económico y social de Bielorrusia, resulta intocable para los bielorrusos, simplemente porque funciona.

Hay otras cifras que resultan desastrosas para España, como por ejemplo la del desempleo. Pero mejor dejamos esto hasta aquí, no vaya a ser que nos tilden de alarmistas.

Hay que hacer una recomendación final, si es que están en condiciones de oirla. Para solucionar la crisis provocada por el capitalismo, hay que rechazar la sobredosis de capitalismo neoliberal que recomiendan siempre el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales: la solución es el socialismo.

En Venezuela decimos, ante el anuncio de dificultades que hay que ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo! Para España sería aconsejable buscar zapatillas porque lo que viene es pasodoble,… ¡y hay que bailarlo!