28/12/10

“Chivo que se devuelve se ‘esnuca”: Los alemanes quieren volver al marco


La crisis económica hace crecer la nostalgia por las monedas anteriores al euro, incluso en Alemania, donde su economía ya ha empezado a crecer por encima del 3%.

El 20 de junio de 1948 nació el Deutsche Mark, que fue para muchos el emblema del crecimiento económico alemán y de la recuperación de un orgullo nacional que se fue a pique con la II Guerra Mundial. Tras la guerra, la producción industrial de Alemania había quedado mermada al 30 por ciento del volumen alcanzado antes de 1939, las deudas apremiaban y había un exceso de dinero en circulación, que terminó por minar la autoridad de la moneda como indicador del poder adquisitivo. La reforma monetaria de 1948 sepultó a un envejecido y devaluado "Reichsmark" -vigente desde 1924- y produjo un rápido crecimiento y estabilidad, algo que, tras el caos financiero de los años posteriores a la guerra, se había convertido en uno de los máximos anhelos de la población. 
Bajo un clima de euforia, en el que de la noche a la mañana se llenaron las estanterías de los comercios, se fue elaborando el mito del marco alemán, que se convertiría en la segunda divisa más fuerte del mundo, por detrás del dólar.

Al marco alemán -oficial en el sector occidental del país-, le salió un "hermano pequeño": el marco de la República Democrática Alemana, que en 1990, con la caída del telón de acero, fue absorbido por el Deutsche Mark, que fue una particular "unidad monetaria" de Alemania, o sea, “a juro”.

El marco acompañó una amplia reforma del sistema, que significó el regreso a la economía de libre de mercado, y por el Plan Marshall, el programa de Estados Unidos para la reconstrucción de Europa tras el conflicto bélico, y la paternidad del milagro económico alemán de posguerra se atribuye a Ludwig Erhard, político democristiano con tendencias liberales y canciller de la República Federal Alemana entre 1963 y 1966.

Años más tarde de su teórica extinción, el marco sigue vivo: uno de cada tres alemanes afirma conservar viejos billetes o monedas y el Bundesbank calcula que siguen en circulación 14.000 millones de marcos, el equivalente a 7.000 millones de euros y cambia unos 300.000 marcos al mes, un dinero generalmente enterrado en huchas, monederos, bolsos y forros de abrigos, al que hay que sumar los billetes y monedas convertidos en material de coleccionistas, profesionales y nostálgicos.

II

Casi uno de cada dos alemanes quisiera volver a los tiempos del marco en lugar del euro, según una encuesta publicada por el popular diario «Bild» sobre la percepción ciudadana frente a la crisis de la moneda única. De acuerdo con ese sondeo, elaborado por el instituto You-Gov de Colonia, un 49% de los ciudadanos desearía dar marcha atrás y regresar al marco alemán, frente al 41% que se pronuncia en contra.

El euro nació en enero de 1999 como moneda fiduciaria, tras lo cual comenzó la emisión de sus billetes, proceso que culminó en 2002 con su implantación como moneda de curso legal en los entonces doce miembros de la UE de la euro-zona, ampliados luego a 16 países. De acuerdo con el sondeo de «Bild», un 51% de los encuestados no están satisfechos con el cambio y apenas un 17% considera que su implantación ha sido beneficiosa. Un 67% de los ciudadanos se muestran preocupados por la estabilidad del euro, según las conclusiones avanzadas por «Bild» y difundidas por Efe.

La llamada «nostalgia» por el marco, sinónimo de estabilidad monetaria y para muchos alemanes puntal de la reconstrucción del país tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido una constante desde la implantación del euro.

A pesar de que Alemania ha retomado la senda del crecimiento económico, la crisis actual de la eurozona ha acentuado este sentimiento y dado alas a una atípica coalición de detractores, encabezados por el controvertido dramaturgo Rolf Hochhuth.

Entre las acciones impulsadas por los detractores del euro está la demanda presentada la pasada primavera ante el Tribunal Constitucional contra los mecanismos de rescate a países en apuros, como Grecia, y se considera que podrían articularse como movimiento de protesta, a imagen del «Tea Party» estadounidense.

El propio Hochhuth confesó, en declaraciones a «Der Spiegel», no saber si es factible dar marcha atrás a la introducción del euro: «No sé si será posible. Sí sé, sin embargo, que Alemania funcionaba mejor con el marco», admite Hochhuth.

Título original: “Uno de cada dos alemanes quiere volver al marco, en lugar del euro”

Nota de Omar Montilla sobre el título
Este refrán se utiliza en Venezuela cuando alguien ha tomado o está a punto de tomar una decisión y se arrepiente, “se echa pa’tras”. El simil se origina en el chivo, que es muy hábil caminando hacia adelante en laderas empinadas, pero si se devuelve, puede caerse y por lo tanto "esnucarse", es decir, romperse la nuca, el cuello. A ciertos ejemplares se les coloca una horqueta en el cuello para evitar que crucen las empalizadas, en muchos casos se enredan y al tratar de volver atrás se pueden ocasionar serias lesiones, inclusive la muerte. Es muy usado en el juego de dominó, cuando alguien se prepara, muy decidido, a poner una pieza y antes de voltearla la regresa a su mano.