12/11/10

Los caminos de Guevara antes de ser el Che

El Che y Alberto Granado, revisando "La Poderosa II"
Circuito por provincias argentinas a través de la infancia y los primeros viajes del líder revolucionario

Pablo Domini

«Despreocúpese señora, que volverá para convertirse en el médico que todos quieren que sea». La promesa de Alberto Granados a Celia de la Serna sólo se cumplió a medias. Ernesto Guevara de la Serna sí retornó a su casa y se recibió un año después, en 1953, pero su destino terminó alejándolo definitiva y dramáticamente de la vida de un médico tradicional. El breve diálogo entre el amigo y la madre de Ernesto Guevara se dio con el motor ya encendido y las valijas cargadas sobre «La Poderosa II», la precaria moto en la cual ambos jóvenes partieron segundos después, con rumbo incierto, a recorrer la Argentina y el continente.

Los caminos del Che
La escena pertenece a la película «Diarios de motocicleta», dirigida por el brasileño Walter Salles, una ficción inspirada en las «Notas de Viaje» que redactó un veinteañero Guevara tras su periplo por Sudamérica. Es tal vez el filme que mejor transmite el espíritu de lo que hoy se recrea como un circuito cultural, histórico y turístico llamado «Los caminos del Che», que recorre sitios de Rosario, Córdoba, Buenos Aires, Neuquén y Misiones.

Mucho ha influido la pantalla grande a los extranjeros que llegan deseosos de conocer los escenarios reales por donde transitó en su juventud quien luego se convirtiera en héroe de la Revolución Cubana e ícono de la política y la cultura latinoamericanas. El interés ha crecido además impulsado por otros nuevos y exitosos estrenos cinematográficos como «Che: El Argentino» y su segunda parte «Che: Guerrilla», del estadounidense Steven Soderbergh; o el reciente documental «Che, un hombre nuevo», de Tristán Bauer, pasando también por obras que aquí resultaron inadvertidas, como «Las Manos del Che Guevara», del holandés Peter De Kock, o incluso «La Ciudad Perdida», de Andy García.

Cargada de fuerza política y amplificada por el cine, la mítica vida del Che cobra una dimensión más humana y real dentro de los museos y espacios de homenaje inscriptos en «Los Caminos del Che», un circuito que, en sentido estricto, debería extenderse por toda Latinoamérica.

«Aquí se puede conocer la historia de Ernesto Guevara antes de ser el Che», explica Ada Ventre, la encargada del Museo Casa Ernesto Che Guevara, en Alta Gracia. Personas de todo el mundo llegan hasta aquí para visitar el sitio donde más habitó el Che -entre 1932 y 1943- y que sirvió para tratar su asma. Incluso Fidel Castro y Hugo Chávez se hicieron presentes en 2006.

Es difícil no emocionarse en una visita a Villa Nydia, como se llama esta casa altagracense que se conserva intacta y en sus habitaciones expone fotografías, videos y piezas tales como un boletín de calificaciones o la conmovedora carta que escribió Rosario, la nana de «Ernestito», cuando se enteró de la muerte del Che. También se encuentran allí dos de las pasiones de Ernesto Guevara: la vieja bicicleta con motor con la que realizó su primer viaje y la moto Norton 500 inglesa, «La Poderosa II». El paso por Alta Gracia también amerita una recorrida por el «Sierras Hotel»,donde los Guevara Lynch solían pasar sus tardes.

«Los Caminos del Che» tiene otra plaza importante en Rosario. Allí nació Ernesto Guevara el 14 de junio 1928 y su primera morada fue el edificio La Rosario, obra del arquitecto Alejandro Bustillo. Cerca de allí se encuentra la Plaza de la Cooperación o «Plaza del Che», donde se ubica un mural de Ricardo Carpani. A su vez, en el Parque Irigoyen se encuentra el Monumento al Che, esculpido por Andrés Zerneri.

Menos conocido es el escenario de Misiones, en Colonia Caraguatay, a 160 km de Posadas, en plena selva, donde Ernesto Guevara vivió sus primeros años. Allí fue montado un parque temático que rescata algunas vivencias de la familia.

Luego está el eslabón patagónico del derrotero, enmarcado por la cordillera, el lago Lácar y la bella ciudad de San Martín de los Andes. Allí se ubica La Pastera museo del Che, sobre un edificio que data de 1946, construido en madera, originalmente utilizado para guardar pasto y forraje. Este galpón reciclado, perteneciente al Parque Nacional Lanín, cobijó a Guevara y a Granados durante su viaje a bordo de «La Poderosa II». Hoy convertido en un moderno museo, ofrece una ágil biografía del Che, con material audiovisual, biblioteca y fotografías inéditas. «Los materiales fueron aportados por el Centro de Estudios Che Guevara de Cuba, y además existe un convenio de Hermanamiento y Cooperación con el Complejo Escultórico Memorial Comandante Ernesto Che Guevara, en Santa Clara, Cuba, donde descansan los restos del Che», explicó Celeste Pepiche, directora de La Pastera.

Los «Caminos del Che» por la Argentina lleva finalmente por la Ciudad de Córdoba (estudió en el Colegio Deán Funes), Bell Ville y Villa María, (donde trabajó como empleado vial); y por la Ciudad de Buenos Aires, ya que Ernesto Guevara vivió en los barrios de Recoleta y Palermo y se recibió como médico en la UBA. A su vez, si se toma en cuenta el que fuera el primer viaje que el joven Guevara realizó en bicicleta en 1950, la ruta incluye a Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y San Luis.

Fuente: Diario Ámbito Financiero, Buenos Aires,
http://www.ambito.com/suplementos/placer/noticia_suplemento.asp?ID=553211&Seccion=Secciones%20Especiales