6/11/10

Jürgen Habermas y su doctrina del interés

Armando Cuaulma (Venezuela) Bailarinas

Orlando Gómez-Gil

Entre los filósofos más distinguidos de las últimas corrientes filosóficas se destaca con luces propias el alemán Jurgen Habermas (1929). Nació en Düsseldorf, Gummersbach. Actualmente tiene 81 años y aparece retirado de su activa carrera intelectual. Hizo estudios muy amplios de filosofía con los mejores maestros, obteniendo un doctorado en su disciplina. Obtuvo su “habilitación” para la enseñanza en 1961 cuando tenía treinta y dos años. Ocupó el importante cargo de asistente del gran filósofo Adorno en el famoso Instituto de Estudios Sociales de Frankfurt (1956-1959). Su carrera sigue en ascenso: de 1961 a 1964 fue profesor de filosofía de la Universidad de Heidelberg, siendo compañero del profesor y filósofo Hans Georg Gadamer.

En 1964 fue nombrado para ocupar la cátedra titular de Filosofía y Sociología en la Universidad de Frankfurt. En 1971 se le designó director del Departamento para la investigación de las condiciones de vida del mundo técnico-científico del renombrado Instituto Max-Planck de Stenberg. Debido a su membresía en dicho instituto y sus teorías que analizaremos muy pronto, se le ha considerado integrante de la segunda generación de la reconocida “Escuela de Frankfurt”. Algunos críticos, sin embargo, lo consideran, por su posición filosófica, alejado de los postulados de esa Escuela. Lo cierto es que no actúa apegado a todos los postulados de la institución.

El filósofo Habermas ha dejado una copiosa bibliografía, en la que sobresalen: El estudiante y la política; Cambios de estructura de la publicidad. Investigaciones para una categoría de la ciencia burguesa; Ciencia y técnica como ideología; Teoría de la acción comunicativa; Estudios socio-filosóficos; Conocimiento e interés; Perfiles filosófico-políticos; Para la reconstrucción del materialismo histórico; El origen de las sociedades de clase pre-capitalista; Contribución a la construcción de una teoría de la evolución socio-cultural.

Vamos seguidamente a dedicar algún espacio y tiempo al estudio y análisis de sus tesis filosóficas, teorías históricas e ideas sociológicas. En todas estas ramas ha hecho contribuciones muy valiosas. Nuestro pensador sigue una tendencia muy común entre los cultivadores de las últimas corrientes filosóficas: su gran interés en el estudio del marxismo. Esto lo veremos un poco más adelante.

El mismo ha dicho que sus teorías siguen la orientación científico-analítica. Comencemos por su posición ante las doctrinas naturalistas y positivas. Como filósofo de evidente originalidad crítica, no tanto los métodos de investigación y concesiones como el espíritu de las mismas. Luego afirma que debe condenarse el auto-conocimiento de las ciencias sociales o sea la autocrítica de la ciencia.

En cuanto a la crítica de su posición ante el marxismo, se distinguen dos tendencias. Algunos afirman, basados en orientaciones de su pensamiento, que se ha alejado de esa ideología e inclusive del llamado “neo-marxismo”. Sin negar por completo su orientación, consideramos un error considerarlo completamente desligado de esa ideología. Sin embargo, más polémico resulta su rechazo (oposición) al materialismo dialéctico. Considera que el análisis de la sociedad por Marx es, en sus consecuencias, una teoría de la sociedad.

Como otros de sus contemporáneos, Habermas vuelve a especular sobre las relaciones de las teorías de Marx y las de Freud. Según el autor, ambas teorías conducen a la emancipación del individuo. Repetimos ahora lo que hemos afirmado en otros ensayos: las conexiones entre Marx y Freíd son muy remotas.

Aunque las doctrinas de Habermas se orientan por una variedad de rumbos, es fundamental su orientación concreta a una crítica social, basada en una teoría racional de la sociedad. Su tesis no se basa en explicaciones y justificaciones, sino en la racionalidad que tengan las afirmaciones sobre la sociedad.

Llegamos así a la más conocida contribución filosófica del pensador: su análisis del concepto, naturaleza y trascendencia del interés. Dentro de la teoría de Marx el dinamo social e inclusive del pensamiento, es al proceso de la producción. Esto conduce a la ideología que conocemos. Habermas sustituye las fuerzas de la producción por el poder de los intereses. Hay tres clases de intereses y cada uno cumple una función en el desarrollo social. Estos intereses son: técnicos, comunicativos y hasta emancipatorios. La emancipación viene con la consolidación de la razón. Hay una relación muy estrecha entre el interés liberador y la autorreflexión del individuo. De la combinación de la autorreflexión y la educación se origina la liberación o emancipación social y humana.

En Habermas se concilian la aceptación de las ciencias positivas con las teorías positivistas, que tienen a la ciencia técnica y a separar la práctica de la teoría. Según Habermas lo fundamental es la razón que combine también la práctica o sea, una doctrina que combine simultáneamente lo justo y lo explicativo.

Un aspecto esencial en Habermas es evitar la teoría naturalista, de muchos positivistas, cientificistas y marxistas -y el trascendentalismo (presente en el idealismo y las teorías hermenéuticas).

Hay que evitar -afirma el filósofo- toda doblez de lo empírico (lo práctico) y lo trascendental. En “una historia natural de la especie humana”. Continúa reafirmando una idea ya expuesta anteriormente: hay que evitar los peligros de una orientación concreta y de una orientación “abstracta”.

Otra idea muy conocida e interesante del pensador es la teoría de la “madurez”. Afirma que la madurez permite basar las decisiones en la razón. Ese estado de la persona debido al paso de los años, contribuye a la cabal comprensión de los fundamentos de la racionalidad. La ciencia según el filósofo -debe reunir en su naturaleza, dos elementos: su fuerza productiva y su poder de liberación (emancipación).

El pensador admite la labor y el valor de la ciencia empírica (práctica), pero rechaza las interpretaciones que no se ajustan a la verdad (de naturalistas, positivistas y “trascendentalistas”).

Habermas dejó una obra perdurable en el análisis original de las relaciones entre la técnica, el poder y la comunicación.