22/11/10

Irlanda ha provocado otro terremoto en la zona euro

William Harnett (Irlanda) Objetos para un rato de ocio

Roberto Montoya

Irlanda se endeudó y se está hundiendo, como España. Hoy toda Europa paga las consecuencias. Además, Portugal es hoy el próximo candidato a sufrir el contagio de la crisis continental

Poco tiempo duró la paz en la eurozona, compartida por dieciséis países europeos. Después de que el FMI y el Banco Central Europeo (BCE) rescataran a Grecia en mayo pasado de la bancarrota con un préstamo de 110.000 millones de euros a tres años, bajo durísimas condiciones económicas y sociales, los líderes europeos se fotografiaron sonrientes en Bruselas, dando por cerrada la crisis.

Los dirigentes de la Unión Europea aseguraron en su momento que habían logrado “calmar a los mercados financieros”, esas abstractas y a la vez poderosas instituciones globales que muestran a diario estar por encima de gobiernos democráticamente constituidos, con capacidad especulativa para hacerlos tambalear y hundir.

 Vea más abajo una nota titulada:
Eire sufre por el euro
Omar Montilla

Sólo hacía falta, decían entonces, que los gobiernos europeos, disciplinadamente, aplicaran drásticos planes de ajuste, con durísimos recortes del gasto público y de las conquistas sociales de sus cientos de millones de ciudadanos.

Y empezaron los ajustazos por doquier, sin importar si el gobierno de turno de tal o cual país llevaba la etiqueta de conservador, liberal, laborista, socialista o socialdemócrata. Poco se diferencian las recetas de todos ellos. Las orientaciones económicas de Bruselas, donde tienen sus sedes centrales las distintas instituciones que dirigen la Unión Europea, de neto corte ultraliberal, rigen para todos, son obligatorias y las violaciones de las mismas son castigadas con sanciones.

Banqueros irlandeses: los privilegiados
El viernes pasado, seis meses después del rescate de Grecia, una decena de técnicos del FMI, el BCE y representantes de la UE, desembarcaban en Dublín con sus cuentas en la mano para explicar al Gobierno conservador irlandés de Brian Cowen, las condiciones que deberá cumplir para ser “rescatado”. A Irlanda se le exige subir vertiginosamente su impuesto de sociedades, que está en el 12,5%, menos de la mitad de la media europea; reestructurar su sistema bancario –al que el Gobierno garantizó el 100% de los depósitos, en una decisión muy criticada por la UE– y atajar su déficit público, del 32%. Los técnicos visitantes revisarán también con lupa los detalles del plan de ajuste de 15.000 millones de dólares para los próximos cuatro que debe presentar el Gobierno irlandés a finales de noviembre.

Para aplacar las resistencias soberanistas de Owen ante las presiones internacionales, le recordarán seguramente que Irlanda dejó de ser el país más pobre de la Unión Europea para pasar a ser el segundo con renta per cápita más alta, al que se terminó por calificar de el “Tigre Celta”, gracias a los millonarios Fondos de Cohesión que la UE le aportó al entrar en esa comunidad europea para solidificar su economía y homologarla a estándares del resto de sus socios.

Irlanda se obnubiló, se endeudó y se hundió, como España, atrapada por la burbuja inmobiliaria. Hoy toda la UE paga esas consecuencias y provoca divisiones entre sus miembros sobre los límites que deben ponerse a los rescates a países en crisis por irresponsabilidad. El primer ministro griego, el socialdemócrata Yorgos Papandreu, criticaba días atrás, por ejemplo, a Alemania, por exigir que los bancos asuman parte de las pérdidas en el caso de suspensión de pagos de un país, por entender que tal medida “crea una espiral de tipos de interés más altos para aquellos países en dificultades”.

Y, acto seguido, Papandreu reconocía ante otro grupo de técnicos del FMI, BCE y la UE que también revisaron en Atenas la marcha de sus planes de ajuste, que el déficit público de 2009 no había sido del 13,6% tal como aseguró antes su Gobierno, sino del 15,4%. Por ello, el Gobierno se comprometió a reducir este mismo año el déficit en seis puntos, por medio de una reducción del gasto en hospitales públicos y el saneamiento de la Administración.

Pese a la supuesta solución del caso griego de seis meses atrás, la Unión Europea viene viviendo en realidad bajo un ataque de nervios, apagando fuegos aquí y allí, tratando de prever cuál será el próximo país contagiado.
Brian Cowen: ¡A elecciones!

Portugal es hoy el más vulnerable a sufrir el contagio de la crisis irlandesa. El ministro de Finanzas, Fernando Teixeira dos Santos, reconoció la existencia de “un riesgo elevado” de que su país se vea obligado a recurrir también al Fondo de Rescate de la UE y a la ayuda del FMI. El ministro de Exteriores portugués, Luis Amado, ha reconocido que si fracasa el pacto del Gobierno socialista –en minoría– con la oposición socialdemócrata para enfrentar la crisis, “Portugal podría verse obligado a abandonar el euro”. Es el primer Gobierno de la UE que plantea explícitamente esa posibilidad.

La canciller alemana, Angela Merkel, advertía precisamente en el reciente congreso de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), de que “hay mucho en juego, si el euro cae, Europa cae”. Según la líder conservadora, “la idea de los valores europeos y la unidad fracasarán, una idea que dio a nuestro continente fuerza y prosperidad después de las guerras y la destrucción del siglo pasado”. Por su parte, el Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha apresurado a decir que “España no es Irlanda ni Grecia”, que tiene una economía sólida, que su sistema bancario es de los más saneados de Europa y que, como garantía extra a “los mercados”, dado que reconoce que la anunciada recuperación económica es aún imperceptible, adoptará medidas de ajuste adicionales.

A la reforma laboral recientemente aprobada se sumará en breve la reforma de las pensiones, un control más estricto del subsidio de desempleo que cobran gran parte de los más de cuatro millones de desempleados; un racionamiento del sector público empresarial, que pasaría a tener 77 empresas en vez de las 106 actuales; un brutal recorte al apoyo a la industria alternativa de energía fotovoltaica y una serie de medidas más. El Gobierno del socialista Rodríguez Zapatero sigue haciendo buena letra con el FMI, con el BCE, con la UE y los omnipresentes mercados.

Y después de Irlanda, ¿quién seguirá?

Fuente: http://sur.elargentino.com/notas/otro-terremoto-en-la-zona-euro

Eire sufre por el euro


Omar Montilla

La pregunta que formula Roberto Montoya (Y después de Irlanda, ¿quién seguirá?) ya está contestada. Portugal está –en lenguaje beisbolero—prevenido al bate. En España juran que no se quedarán atrás. Sin contar con las cenicientas de Europa, quienes seguramente no encontrarán quien las auxilie, como los países bálticos —Estonia, Lituania y Letonia—, Rumania, Hungría… y pare de contar. Seguramente llegará el momento en que la situación se hará insostenible, que no habrá ya dinero para saciar a los insaciables banqueros y a los corruptos y probablemente se producirá una estampida que acabaría con el euro. No hay que ser adivino para darse cuenta, que como dice doña Angela Merkel, “hay mucho en juego, si el euro cae, Europa cae”.

El modelo neoliberal definitivamente está agotado, ya se ha probado, más que suficientemente, que ya no da para más. Que cada país busque su solución. Las opciones no son muchas porque el Imperio no está dispuesto a dejarse arrastrar por estas coyunturas: ya ha tenido suficiente y su propia crisis interna está devorando, corroyendo por dentro, a ese monstruo que es el capitalismo.

Irlanda “aceptó” el salvavidas impuesto por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el que recibirá miles de millones de dólares (o euros, como usted quiera) a manera de “ayuda”. Los irlandeses, el pueblo de abajo, que allí también existe, se sienten traicionados. Mientras tanto, y para distraer un poco la atención, el primer ministro conservador Brian Cowen ya anunció el adelanto de las elecciones.

El hecho es que Irlanda está quebrada y a pesar de ello ya han anunciado que “rescatarán” al Anglo Irish Bank, al Irish Nationwide Building y al Allied Irish Bank, es decir que le entregarán a los ricos —como hizo el gobierno del presidente Caldera en Venezuela en la década de los ’90—, la suma de 50.000 millones de euros, lo que representaría el 32% de su PIB. La ayuda solicitada por Irlanda a la Unión Europea será de "menos de 100.000 millones de euros". O sea que los banqueros se llevarán la gran tajada y para complacerlos el gobierno ha anunciado también un plan de austeridad para los próximos cuatro años, con el fin de reducir el déficit público en 15.000 millones de euros, con la ilusión de situarlo por debajo del 3% en el 2014. ¡Mucho tiempo, compadre!

Como consuelo, les dejo una de las estrofas del tango “Cuesta abajo en la rodada” (Música de Carlos Gardel y letra de Alfredo Le Pera): “Ahora, cuesta abajo en mi rodada, / las ilusiones pasadas / yo no las puedo arrancar. / Sueño con el pasado que añoro, / el tiempo viejo que lloro / y que nunca volverá.”
Si quieren oír la voz de Gardel, pueden acceder a You Tube:
http://www.youtube.com/watch?v=x9--mB15fkE