1/11/10

¡Abajo la crisis de Portugal, viva el vino de Oporto!


El vino de Oporto, el producto agrícola más renombrado de Portugal, también conocido como “vinho do porto” o sencillamente como Oporto, es un vino fortificado nacido entre los siglos XVI y XVII, como resultado de añadir brandy al vino en pleno proceso de fermentación. De esta forma, se obtiene una mejor estabilización del vino, logrando que éste resistiese las diferencias de temperatura y humedad debido a los largos trayectos marítimos que el comercio antiguamente requería.

El vino de Oporto se produce en las extraordinarias viñas portuguesas de la Región vitícola del Alto Duero. Ya anteriormente al siglo XVII, la localización de esta zona era conocida por sus tipos de vinos, tanto tintos como blancos, aunque se consumían poco fuera de Portugal.

Este vino fue “descubierto” en 1678, cuando Francia e Inglaterra entran en guerra. Los ingleses entonces recurrieron a los vinos de los portugueses, haciéndose muy populares los vinos del valle del río Douro.


El vino de oporto surgió gracias a al empleo de  una técnica procedente de un monasterio en Lamego para modificar el vino. Este proceso consistía en adicionar brandy al vino durante la fermentación, interrumpiendo de esta manera ese proceso. El resultado es un vino con mayor contenido alcohólico (hasta 25 °G.L.) y con un sabor más dulce, debido al azúcar que no terminó de fermentarse.

El éxito del vino de Oporto les desarrolló las agallas a los ingleses, y no tardaron en establecerse casas vinícolas en Portugal, de tal forma que en el siglo XVIII, existía un monopolio británico sobre la producción del vino de Oporto, y de hecho, prácticamente Portugal se convirtió en otra colonia más de su majestad. Los portugueses tuvieron que esperar hasta la fundación de la Companhia Velha, que marcó de nuevo su incorporación a la producción y comercialización de este vino, con las limitaciones impuestas por los ingleses.

El vino de oporto tinto se obtiene mediante las uvas Tinta Barroca, Tinta Roriz, Tinta Ço y Touriga , mientras que el oporto blanco es elaborado a partir de las uvas Malvasía Dourada, Malvasía Fina, Gouveio y Rabigato.

Clasificación de los vinos de Oporto según el Istituto do Vinho de Porto (IVP)

1. Vintage: Uno de los estilos más caros, aunque se podrían hacer dos divisiones: los clásicos, es decir, los más acreditados de cada casa, elaborados con la mejor división de las diferentes quintas, y los Single Quinta Vintage, con uvas que proceden exclusivamente de la quinta expresada. Esta mención no indica una calidad superior al ‘vintage’, salvo raras excepciones, sino todo lo contrario. En general, los ‘vintage’ tienen breve estancia en grandes depósitos de madera, con el fin de que no se degrade el color, entre 1,5 y dos años. Después pasa a una crianza reductiva en botella, donde podrán aguantar 15, 20, 30 o más años. El objeto de tanto tiempo en botella es para la adecuada integración del alcohol con el resto de los componentes. La declaración de una añada como excepcional se hará transcurridos dos años desde la vendimia por los catadores del IVP.

2. LBV (Late Bottled Vintage): Son vinos de una sola cosecha embotellados entre cuatro y seis años antes desde la cosecha. Los LBV, inventados por la casa Taylor, salieron al mercado para facilitar la tarea al restaurador. Concebidos en el año 1970, trataban de presentar un sucedáneo del ‘vintage’, pero que en este caso no tuviera los inconvenientes del decantado, ni el excesivo tiempo de guarda. Es decir, un ‘vintage’ para beber a corto plazo y servirlo de manera rápida. Por otro lado, existe otro tipo de LBV, sin filtrar, que naturalmente no tiene la misma finalidad que se deseaba con el concepto anterior, pues sí necesitan ser decantados. Se elaboran en buenas cosechas, aunque no declaradas, y están listos para beber entre tres y cinco años desde su comercialización.

3. Colheita: Son vinos ‘tawny’ embotellados con mención de la cosecha en la etiqueta. Por ley, son vinos ‘milesimados’ envejecidos en barrica (cascos de 550 a 600 litros) un mínimo de siete años, desde que nacen hasta que son embotellados al momento de salir al mercado, aunque es un límite que se suele superar. Han de ser consumidos en no más de un año a partir de su embotellado. Sin mención de añada. Su sabor es suave, delicado, profundo y complejo al mismo tiempo. Los vinos sin añada no ganan con tiempo suplementario en botella, por eso no interesa guardarlos, los de añada por el contrario, pueden permanecer mas tiempo en botella y pueden guardarse, tumbados en lugar sin luz, sin vibraciones sin cambios excesivos de temperatura y debe tratarse la botella con cuidado cuando se vaya a consumir, decantándolos para eliminar el poso que se forma, pudiendo utilizarse además un colador para vino.

Una vez abierta la botella no se debe tardar mucho en consumirlo, auque no se desmejora tan rápidamente como un vino corriente.

4. Ruby. Es uno de los estilos más simples y baratos. Su nombre evoca a las piedras preciosas por sus colores rojos claro. Grandes volúmenes de vino son envejecidos en ‘fudres’ de 30.000 a 230.000 litros, construidos con cemento, e incluso acero inoxidable, durante un mínimo de tres años según ley. Se trata de mezcla de vinos de varias cosechas realmente jóvenes. A veces son incluso pasteurizados, dando como resultado aromas de torrefacción. Son vinos continuamente refrescados, dada su pérdida natural por evaporación con oportos del año en curso.

5. Tawny: En inglés significa leonado. En teoría son vinos envejecidos en roble (550 a 600 litros para acelerar la caída del color) durante 3 ó 5 años para así obtener un color ligeramente amarronado. En la práctica muchos de los ‘tawny’ no son más viejos que los ‘ruby’ y por ello se pueden encontrar por el mismo precio. La diferencia entre un ‘ruby’ y un ‘tawny’ comerciales es que los primeros se obtienen por mezcla de vinos más ricos de color y los segundos son mezclas de vinos más ligeros (frecuentemente de la zona del Baixo Corgo, donde las uvas raramente alcanzan la madurez suficiente). En algunas ocasiones la menor intensidad de color es atribuible al método de elaboración. También puede tratarse de mezclas con oporto blanco. En este caso los vinos tendrán colores rosáceos más que los ‘tawny’. Muchos de los ‘tawny’ de este estilo son dejados envejecer en el Duero para acelerar su oxidación e incluso son pasteurizados. Con ello pierden los aromas afrutados que pueden tener los envejecidos en Vila Nova de Gaia.

6. Vintage Character: Aquí la legislación es algo imprecisa, aunque podríamos clasificarlos como una calidad superior a los dos anteriores. Se trata, pues, de una mejor selección de uvas envejecidas en roble durante un periodo de tres o cuatro años, antes de ser filtrados y embotellados. No son vinos de una sola cosecha, sino de mezcla. En cuanto al nombre, no tiene sentido utilizar la palabra ‘vintage’ porque puede confundir al consumidor y además no es un vino de una cosecha única. Su tendencia es a desaparecer en breve.

7. Tawny de 10, 20, 30 y más de 40 años: Son vinos de una larga crianza en pipas (550 a 600 litros) que se elaboran con vinos procedentes de varias cosechas. La edad que marcan es un promedio que viene dado por la mezcla de diferentes barricas en donde la edad que especifica la etiqueta es la media del ‘coupage’. Normalmente en su composición intervienen unas 15 ó 20 pipas. Muchos de los elaboradores fijan como tope la edad de 20 años, porque a partir de aquí el vino de Oporto comienza a estar muy dulce, con más concentración de azúcares. En síntesis, los oportos que deban mantener el color muy vivo tendrán su estancia en ‘fudres’ (30.000 litros) de roble viejo con mucho volumen. De este modo, evitaremos que la acción de la microoxigenación, que pasa a través de las duelas, pueda degradar el color. En cambio, los oportos en que deseemos acentuar su color amarronado (‘tawny’) envejecerán en pipas de 550 a 600 litros, así, ejerceremos un rápido aporte de oxígeno para aclarar el color.

8. Oportos blancos: En este tipo de oportos es donde tiene más sentido hablar de vinos en función del contenido en azúcares. Pueden variar mucho, desde muy secos hasta muy dulces, y elaborados en su mayoría con la variedad malvasía rei. Una manera de tomar el oporto blanco, por muy absurdo que parezca, es con agua tónica, hielo y una rodaja de limón a modo de trago largo. El vino de porto del tipo Vintage, Ruby o tawny se puede tomar como aperitivo o como digestivo así como para acompañar postres como quesos fuertes.

La temperatura idónea para disfrutar del vino es la ambiente, y se recomienda no enfriar por ningún motivo, incluso cuando la temperatura es excesiva, por lo que se recomienda dejar el vino en un lugar fresco, y las botellas deben permanecer siempre acostadas.