10/10/10

El Che Guevara y el movimiento obrero

El Che Guevara de Andy Warhol

Elena Luz González Bazán

I

El 9 de octubre de 1967 fue asesinado Ernesto Che Guevara, sus restos desaparecidos, por décadas, descansan en Cuba.
“La capacitación de los trabajadores activos se inicia en los centros de trabajo…” Ernesto Che Guevara, Abril de 1961

El apresamiento de Guevara en Bolivia y su posterior asesinato, en la mañana del 9 de octubre de 1967, dejó trunco el pensamiento, análisis y reflexión de un hombre que tenía 39 años y había transitado efectiva y prácticamente el camino de la Revolución.

Por eso el intento de este trabajo es reflejar no su biografía, sino desnudar su pensamiento medular y claro, para comprender nuestro pasado, entender el presente y el futuro que elijamos vivir. Queremos hablar de los aspectos humanos, de la convivencia diaria desde el Ministerio de Industrias, lugar que no es elegido al azar, desde allí cumple un intenso recorrido de empaparse de las condiciones de los trabajadores y de la industria que se planifica desarrollar, intensamente, en Cuba.
Desde otros lugares de mando o en el llano, con los trabajadores en general, en la relación de enseñanza y aprendizaje diario, en la labor y en el intercambio, esto que se trasmite a partir de la emulación y la revalorización de los obreros cañeros y de los trabajadores y campesinos en general. Estas enseñanzas - aprendizajes son las que vuelca Guevara y esto es lo que debería servir de trabajo para imitar, llevar a la práctica diaria. Lo que parece incoloro, no es fulgurante, al contrario es opaco, rutinario y cotidiano, pero está lleno de vida.

Guevara tiene en sus obras conocidas una cantidad de discursos y ponencias relacionadas con el desarrollo industrial: El 7 de febrero de 1960 habla a los trabajadores de la industria textil, el 20 de mayo de ese año da un discurso en la inauguración de la exposición industrial en Ferrocarril. El 14 de junio de ese año un largo y reflexivo discurso a la clase obrera.

Luego, el 22 de febrero de 1961, la emulación, el trabajo voluntario, los estímulos morales y materiales surgen en su discurso a los obreros destacados, tema que desarrolla más profundamente en el Encuentro Nacional Azucarero, Santa Clara, el 28 de marzo de ese mismo año.

Hablará en cursos de adiestramientos en el Ministerio de Industrias, en la primera reunión nacional de la producción, en la reunión de la Gran Habana sobre producción, a los trabajadores del Ministerio de Industrias, en la inauguración de la planta de sulfometales Patricio Lumumba y podemos seguir enumerando intervenciones del Che, todas orientadas hacia el movimiento obrero cubano, su papel esencial, y lo que en palabras de Guevara sintetizan la importancia que le da a la industrialización del país: “… tengo casi un solo tema, por lo menos un tema central, que es, precisamente, el de la industrialización del país”.

Hablando a los obreros azucareros

El 28 de marzo de 1961, en Santa Clara, el Che da un discurso en el Encuentro Nacional Azucarero, en esa asamblea de obreros y administradores de la producción azucarera a los que les habla afirmando que son lo más puro y lo más odiado y combatido de un pueblo que supo conquistar su independencia. Se dirige a rostros curtidos por el trabajo y tostados por el sol, con manos callosas de empuñar las armas de la producción, que son los machetes con los que se desbroza la caña de azúcar

Luego seguía en su alocución. “Por eso nosotros elegimos el sector azucarero para empezar las emulaciones que deben realizarse en todos los sectores industriales”

La novel revolución aún estaba en vía a poder consolidar su supremacía y en tal sentido resistía el asedio, Guevara en otro discurso, esencialmente en Argel, alocución que debiera ser plenamente conocido para analizar la profundidad de sus objetivos.

El 24 de marzo de 1965, reafirmaba sobre lo trascendente de arrebatar un país al imperialismo, por ello “el gozo de todos” los que buscan la liberación, mientras que aquel país sojuzgado por el imperialismo, es una pérdida para todos los que luchan por su independencia.

La emulación no fue un término, muy rico en acepciones en nuestra lengua castellana, distintas concepciones y que muestran incluso homónimos claros.

Desde el punto de vista de los sinónimos: rivalidad, competencia, contrincante o antagonismo; pero también: estímulo, contención y superación. Estas últimas son las acepciones que le imprime Guevara a esa emulación en el trayecto de la Revolución Cubana. Luego habla sobre la zafra de los precios altos y la que se sucede, la zafra de los cuatro centavos que era la que iba a los países socialistas. Se trata, sostiene, que todas las cañas que hay en el país se transformen en azúcar, es lograr el máximo del esfuerzo productivo.

En Cuba el azúcar es sinónimo de monocultivo, ésta, la caña de azúcar ha condicionado la vida de antes de la Revolución y durante la misma. La caña de azúcar es como afirmaba el Che: una forma pesimista de ver la realidad, de introducir a Cuba en la dependencia. “Sin azúcar no hay país, decían antes, es una forma pesimista de expresar la dependencia que tenía Cuba frente a los poderes imperiales” concluía Guevara, y aquí la estimulación, el zafrero trabajando sus 8 horas, logrando la máxima producción, este era el proceso de emulación, de estimular y también contener a aquellos que por un premio buscaran esa forma egoísta de trascender sobre los otros. Las ocho horas es una conquista, comparada con las extenuantes jornadas de sobre explotación de la mano de obra del zafrero.

Los estímulos morales y materiales de Guevara nos hablan de esa practicidad que tiene que ver con realizar el trabajo voluntario y entender las necesidades y problemáticas de los obreros cañeros cubanos, cuando afirma: “Hemos tratado de premiar con lo poco que puede ofrecer este gobierno de cosas materiales, y con lo mucho que puede ofrecer de estímulos morales a nuestro pueblo”.

Les dice también: “… hemos tratado de dar pequeños estímulos, insignificantes para el esfuerzo del pueblo, pero es lo que el gobierno puede y debe dar en este momento, porque cada estímulo material, cada poco de dinero que se distrae del producto común para premiar a una persona individual, es una fuente de trabajo que se está dejando de crear, es un hombre que no puede trabajar y nuestra misión fundamental, en esta primera etapa, es abolir definitivamente y totalmente el desempleo en Cuba”.

El premio está en reconocer a los mejores obreros, en lograr, como sostiene Guevara, interpretar la realidad de la propia Cuba, que el pueblo de Cuba transformó a los trabajos más odiados, más fuertes y peor pagados del país en un objeto de orgullo y de emulación.

Y luego refleja en aquella alocución, sintetizando la realidad de esos dos años, como los trabajadores cañeros, donde se suman los obreros de las cooperativas cañeras, todos los trabajadores compiten, emulan y discuten, porque estos obreros son los hijos de la masa campesina, y de lo que se sienten orgullosos es de su habilidad con el machete y para cortar y recoger la caña en menos horas. A esto se le puede llamar Cultura del Trabajo, amor a la tarea, ser el mejor trabajador, enseñar a los que vienen, a esos aprendices a los cuales hay que formar para que sean buenos trabajadores, mejores compañeros, solidarios, esa es la cultura del trabajo que muestra el discurso guevarista y su práctica, está en la historia del movimiento obrero mundial, es la transmisión de las enseñanzas recibidas.

En ese mismo discurso el Che desnuda la lucha y las divisiones que impone el imperialismo cuando no puede destruir a los pueblos en una lucha frontal, o sea la guerra, como el caso de Irak, Afganistán o tantas más, lo que hace es utilizar los métodos de división, sembrar el descontento, el miedo, las divisiones entre colores de piel, entre los diferentes antis, entre los que creen y no creen, la división entre la ciudad y el campo, entre el obrero y el campesino.

Este discurso es una pieza sobre la economía cubana, y en él refleja la problemática que debió vivir el pueblo en su conjunto, el problema de las exportaciones e importaciones, con una balanza favorable a Estados Unidos y sus corporaciones, la inmediatez de ambas fronteras evitó que Cuba tuviera lugares de almacenamiento, la colonia de Cuba le pedía los suministros al imperio y luego esta, en un todo condicionado, debía producir, son las condiciones de una industria subsidiada.

Luego nos cuenta sobre el bloqueo descarnado por parte de los países imperiales, donde la política tiene preeminencia sobre los objetivos económicos, pero en este caso se palpa el objetivo a más largo alcance, la destrucción de Cuba. El petróleo cubano necesitaba de un artículo muy barato para su producción, fueron a una casa francesa que les negó la venta, luego a una canadiense y luego a una belga, nadie les vendió el producto. Por eso el petróleo cubano tuvo deficiencias.

Cualquier nivel de ideologización queda desnudada por el propio Ernesto Guevara y tiene que ver cuando afirma en el final de este mismo discurso: producción, fusil, estudio. La vanguardia de la revolución, sostiene, es la clase obrera y la vanguardia de la vanguardia, los trabajadores y campesinos. Destaca la real importancia de la masa laboriosa y su papel en la historia, porque como afirma: “es la punta de vanguardia de todos los pueblos oprimidos del mundo”.

Sostiene la importancia del papel liberador de los pueblos trabajadores, por eso dice que se debe avanzar coco con codo con los mineros de Chile, los obreros de los frigoríficos de Argentina, los obreros del café en Brasil, con los macheteros paraguayos, los mineros bolivianos, y los mineros y algodoneros del Perú, los trabajadores agrícolas de Ecuador, con los indómitos llaneros de Colombia y los petroleros venezolanos, los obreros del Canal de Panamá, los obreros de la United Fruit en Costa Rica, los algodoneros nicaragüenses, los de la United Fruit de Honduras y Guatemala, y con los ferrocarrileros de México y con lo más puro de la clase obrera norteamericana, con el objetivo de destruir definitivamente al imperialismo.

Para aquellos que miraron deformadamente la acción y pensamiento del Che, vale este discurso, y otros muchos donde este argentino les habla a los trabajadores de todos los espacios cubanos. No como un intelectual elitista, sino como uno más del pueblo. Donde producción es el trabajo diario, el estudio, la capacitación permanente y el fusil sirve para la defensa ante el imperialismo.

Hay en Guevara un trabajo y un estímulo, la moral prefijada en los valores humanos, el material para incentivar y también para concienciar que cada cosa material dada individualmente le quita a otro hermano la posibilidad de su propia subsistencia.

Todo dividido por igual parte, entre todos de la misma forma

Por eso la ostentación de la riqueza en cualquier estamento es una ofensa a la pobreza, se puede dibujar cifras y realidades, lo que no se puede falsear, es la verdad.

En este mismo discurso el Che sostenía que: “Pero el enemigo tiene experiencia, tiene una larga experiencia, porque la misma divisa que hoy lleva como centro de sus actos y vida entera, es la misma que el Imperio Romano había levantado, y la memoria de los imperios va de generación en generación transmitiéndose”

Admirador de José Martí, lo tomaba y citaba en sus alocuciones, en Punta del Este en la Quinta Sesión Plenaria del Consejo Interamericano Económico y Social, el 8 de agosto de 1961 sostenía: Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra manda, el pueblo que vende sirve; hay que equilibrar el comercio para asegurar la libertad… [ ] Cuando un pueblo fuerte da de comer a otro se sirve de él…”José Martí - 1891.

Y nuevamente remarcar que Guevara planteaba la importancia de entender articuladamente a la producción, la educación y el fusil. La producción era la industrialización de Cuba, esencial para el desarrollo y la libertad económica, íntimamente unida a la realidad política. La educación como base principal para el presente y el futuro, por eso la primera plataforma estaba en el ámbito laboral y el fusil servía para la defensa de la revolución, contra el avance imperial.

Porque estos eran valores valiosos del avance en el entramado revolucionario, les decía a los trabajadores textiles: “… los compañeros de la Federación Textil me han dado una noticia que es para mí un indicio de fuerza mucho mayor aún que el de las armas: el de un aumento de un veinte por ciento en la producción textilera, gracias al esfuerzo de todos ustedes…”

Sobre los estímulos morales y materiales le afirmaba a los obreros premiados, que un estímulo individual nunca podía hacer perder de objetivo que la industria es el producto de un esfuerzo colectivo.

Por otro lado, y en su valoración del trabajo efectivo de los obreros les planteaba que ellos tenían un valor precioso y podían ver los defectos, deficiencias, yerros, pedía que los anotaran y marcaran dichas deficiencias, para ser corregidas.

Los premios estaban dirigidos a los mejores trabajadores, los más solidarios, por cooperación y producción, pero además sostenía la vital importancia de premiar a aquellos obreros que hicieran sus aportes a la producción, con inventos nuevos, fórmulas nuevas para trabajar, el mejor aprovechamiento del esfuerzo laboral, entre otros.

El 21 de diciembre de 1962, en el acto de graduación de la escuela Patricio Lumumba decía: “Es decir, hay libertad cuando todo el mundo empieza a comprender que tiene que ceder una serie de cosas para poder vivir mejor en la sociedad nueva, es decir, es una tarea de conciencia”. Es como sostenía: “…hay que satisfacer las necesidades de nuestro pueblo. Es decir, estar íntimamente ligado a nuestro pueblo en cada momento de la vida”

Este y todos los discursos del Che terminaban con ovaciones, los años sin su voz nos dejan sus ideas, la ovación a sus principios por los que vivió, lucho, sufrió, se equivocó, acertó y murió nos toca a nosotros, depende de ser capaces de tener alguno de sus errores para empezar a caminar por sus aciertos.

Publicado por primera vez en la Agencia Argenpress 8 de octubre del 2005 y otros medios. Actualizada el 09/10/2010

II

“Ustedes van a tener de profesores a obreros veteranos, que conocen a cabalidad su oficio y que les van a brindar toda su experiencia…” - Ernesto Che Guevara - en la inauguración de la Escuela de Capacitación Técnica para obreros - 1º de febrero de 1962

Decíamos en el tramo anterior de este trabajo, que había un importante número de discursos y trabajos del Che sobre el tema del movimiento obrero, también sustentar que este aspecto esencial, fundamental, ha sido poco trabajado, y es también poco conocido.

Sin embargo, está en sus obras publicadas y en los discursos, razonamientos y otros que fueron elaborados y tomados por la Comisión para perpetuar la memoria del comandante Ernesto Guevara.

En un tramo de este mismo discurso citado, les decía a los obreros que se iban a capacitar durante un año, que ellos tenían que estudiar, estudiar a velocidad, que firmaban un contrato de honor con la sociedad, “… y ese contrato de honor que no muere siquiera en la fronteras de nuestra Isla”, afirmaba.

Asimismo, teniendo claro que era una escuela de capacitación técnica, donde los obreros estudiantes iban a perfeccionarse en el manejo de las maquinas, también les decía que en un momento determinado ellos iban a tener y comprender perfectamente su maquinaria, eso los llevaría a manejarla mejor. “Podrán hacer con ella, prácticamente, lo que quieran” Pero luego les decía que ellos debían manejar una cantidad de elementos que los ayudara para aprender a pensar y poder proyectarse hacia el futuro. “Recuerden que las sociedades no son cosas estáticas, recuerden que ustedes no pueden conformarse con llegar a un escalón, y allí quedarse. Están en el principio de una escalera que no debe acabarse”.

Elevarse un poquito más, cada día sostenía Guevara, no se trataba de una elevación material, más dinero, por escalar socialmente, por la carrera desenfrenada de tener más objetos materiales, podemos agregar hoy. No, por el contrario se trataba de una elevación humana y desde el punto de vista del conocimiento. Se trataba de tener más conocimiento sobre la historia, la historia social de los tiempos modernos, estudiar filosofía, materialismo dialéctico, estos elementos de la comprensión se debían unir, sumar, combinar con los estudios y aprendizaje técnico, complementar el aprendizaje - conocimiento.

Es una lucha en varios frentes, de muchos frentes, donde hay que derrotar al imperialismo, esta es una lucha integral, defender la Patria implica, decía Che, defender la revolución con un arma en la mano o bien entendiendo, cuando llegue el momento, que ustedes estén convencidos que: “son parte de una manera de actuar…, ahí ustedes podrán decir a cabalidad que son revolucionarios”. Y agregaba: “Todos ustedes deben estar inconformes con ustedes mismos, plantearse las dificultades que tienen, analizar todos los defectos que tengan y trabajar para superarse”.

Era la comprensión de deducir que todos los espacios de lucha tenían valor, que la incorporación al trabajo industrial significaba la pelea diaria por hacer de la economía cubana, una economía independiente del imperio, que el aprovechamiento de la caña, en el proceso anterior a la Revolución, había significado que estaba escasa de tecnificación, y que a los terratenientes les bastaba para sus ganancias, y que los cañeros en este caso, y la clase obrera cubana en general soportaban la explotación. En este nuevo proceso histórico, los trabajadores accedían a la formación y capacitación técnica y la formación intelectual integral.

Luego les decía, cerrando su disertación: “Ustedes, miembros de la clase obrera, jóvenes que se preparan a ingresar en las nuevas industrias de Cuba, en las industrias técnicas, en las que se empieza a trabajar para un futuro que no tiene fronteras dentro de este mar Caribe, sino que se extiende a todo un Continente…”

En cuanto a tener un planteo de vida conforme, Guevara mantenía la inconformidad permanente del ser humano, plantearse las dificultades que tienen, analizar todos los defectos y el trabajo de la superación, siempre.

Capacitación, industrialización y fusil todo articulado para la conquista de los derechos y la defensa de lo conquistado ante el imperialismo. Las máquinas son frías, sostenía, quienes las hacen funcionar deben tener el objetivo claro que persigue para ponerlas en funcionamiento, es el hombre el que elabora y piensa y saca de la herramienta y de la máquina lo que busca. “Son frías como las fábricas, hacen lo que quieren que hagan, o lo que sepa sacar de ellas el que la maneja. La función de ustedes es saber manejar estas máquinas con las manos y con el cerebro, y saber el fin que persigue el manejo de esas máquinas”.

Esto implicaba maduración, dedicación, el deber de plantearse la madurez absoluta, afirmaba. Y les decía a los más jóvenes, a los que habían abandonado la adolescencia, que para ser un obrero de vanguardia, para ser un activista, para ser un revolucionario, de cualquier edad que se sea, “se debe estar maduro”.

Un poco antes de este discurso a los obreros que se iban a educar, el Che había dirigido un discurso a la clase obrera, esto fue el 14 de junio de 1960, había pasado un año y medio de la toma del poder, ya aquí sostenía que la Revolución era una revolución popular, porque la voluntad del pueblo y para el pueblo lo había determinado. Ahí dejaba bien claro que el camino emprendido de la industrialización, que significaba el camino del bienestar colectivo, en medio de la era de los imperios económicos, no era un camino sencillo. En realidad era un camino muy difícil.

De todas formas teniendo claro este factor se planteaba el desarrollo y la lucha por la industrialización que conducirían al bienestar general y colectivo. En otro de sus discursos hablaba sobre el problema del monocultivo, no sólo de Cuba, sino de muchos países de América Latina y del Tercer mundo, sojuzgar a partir de las necesidades económicas.

En esta charla dirigida a la clase obrera, a los trabajadores, no los del campo, porque los campesinos habían cumplido su primera etapa que era su derecho a la tierra, y por tal motivo estaban recibiendo los frutos de esa denodada lucha por conquistar la tierra, a los que debían industrializar Cuba, a esa clase obrera que no había recibido los frutos de la lucha porque en realidad, primero, había que sentar las bases de la industrialización.

En otro tramo fuerte del razonamiento les decía que había que practicar la verdad, la verdad entre revolucionarios. En este sentido desnudó que había fuertes diferencias en el seno del movimiento obrero, que la revolución se asentaba sobre la masa campesina, y que muchos obreros como los cañeros trabajaban tres meses al año y el resto del año se moría de hambre. Otros en cambio trabajaban todo el año con salarios muy superiores, todo esto fue provocado para lograr la división de la clase obrera. Igualmente afirmaba que otro de los problemas que surgen en la relación, antes, y se trasmiten a la vida revolucionaria es que esa línea de entreguistas, que fueron los que adscribían al mujalismo (1), aliados de Batista, sembraron las profundas divisiones en el seno del movimiento obrero.

La misión del dirigente obrero es la real concepción y el conocimiento acabado de lo que pasa, para ayudar a que los trabajadores hagan el menor sacrificio posible, si es que deben hacerlo. Además, debe tener clara definición de explicar el porqué de la situación, porque debe haber convencimiento por abajo para el trabajo común y el sacrificio general, desde arriba no se puede ordenar.

Otro de los aspectos dentro de la división que imponen las multinacionales, las reseña con los trabajadores de esas empresas, las diferencias salariales y las prebendas que tienen, mejores sueldos para acallar la protesta, mientras se mantiene la desocupación y subocupación, mientras se sostiene la división y se fomenta el elitismo entre los trabajadores. Esos trabajadores tienen un club especial, lugares privativos, obra social exclusivo y por supuesto no aceptan la entrada de “negros” porque no es el lugar de los negros, o sea se incentiva el racismo y la discriminación, todo de la mano de la libre empresa. Toda semejanza con la actualidad, no es al azar, implica un comportamiento del sistema político y social y que se ha ido profundizando en estas décadas.

Esta libre empresa, esta frase francesa de “dejar hacer” encadena el proceso del sistema capitalista, cada uno de los empresarios en cuestión busca esa ganancia y “supuestamente, igualitariamente, contendrían sobre sí y provocarían el desarrollo del país”. Esto que se sustenta habitualmente lleva a que, como afirma Guevara se coloquen cuatro fábricas de tornillos donde hace falta una, y por lo tanto los trabajadores de las otras tres quedan desocupados, mientras los empresarios se reciclan en otras tareas.

“El obrero tiene que ir a venderse como cosa que trabaja en competencia con el obrero de al lado que también tiene hambre, y que también se vende. Y el capitalista está aquí simplemente comprando la mercancía más baja; hay uno que tiene más hambre, o es más débil que los demás, o traiciona los intereses de su clase, y claudica. Ese es el que viene a trabajar, ese es el privilegiado, y el que ya está marcando el rasero para que todos los demás tengan que venir detrás de él a aceptar esas condiciones. Ese es el otro resultado”.

Guevara estaba hablando a una clase obrera que había comenzado a transitar el destino revolucionario, por eso cada una de sus intervenciones tenían ese tiente político e ideológico, y resulta claro sus comparaciones entre lo anterior, lo que se debía cambiar y el futuro que vendría, lo cierto por otro lado, era en ese marco la producción y el ahorro, ahorrar, por ejemplo, los carretes de todas la cintas que había en el país, para no importar estos carretes, esta era una idea de otros trabajadores, por eso lo lucía con la importancia que le daba a este trabajo y estas formas de participación para resolver lo necesario.

“Producir y ahorrar son las bases del desarrollo económico. Ahora, producir y ahorrar, lo vuelvo a repetir, para beneficio de los obreros”. Y agregaba: “No se puede llamar a nadie a que haga sacrificios, a que ponga más atención, a que ponga más capacidad de trabajo en cada minuto, para que eso se transforme en mayor riqueza para otro...”. Claro era su pensamiento, claridad daba a sus interlocutores, también en su trayecto por el ministerio de Industrias y su trabajo diario, donde imprimía al mismo tiempo ese aprendizaje - conocimiento - capacitación, que era el que pedía a los otros, pero se exigía a sí mismo, primero.

La lucha de la clase obrera de nuestro continente, del mundo, y en especial de nuestro país está llena de aspectos que tranquilamente podemos ver reflejadas en estos aspectos de algunos de sus trabajos. Sin embargo, si sabemos mirar la inmensidad del mundo obrero, de los trabajadores, entenderemos que una cosa es trabajar y otra ponerse una camiseta ajena. En el mundo de la libre empresa para nuestras naciones subdesarrolladas, como sostenía Guevara, los empresarios explotan la mano de obra y también podemos agregar la capacidad de sus trabajadores, la creación en el medio laboral y esa relación social que confluye día a día. No hay beneficios para los obreros, sino para el mundo del capital y los empresarios.

El mujalismo había implantado a fuerza de traiciones el individualismo en la Cuba antes de la revolución, en este tiempo Guevara intentaba que se pudieran desterrar esos cuadros y ese perfil en la Central de Trabajadores Cubanos, por eso sostenía que: “… cada agrupación humana es más importante que el individuo... [ ] Y todos los obreros son más importantes que uno”.

Unidad, trabajo, dedicación, esfuerzo, sacrificio, conciencia, capacitación, todos estos elementos están presentes en el legado guevarista, más aún está presente su interpretación de la verdadera naturaleza de un movimiento obrero luchando por su destino y de un Estado, tema que no hemos desarrollado en este trabajo, que tiene un lugar, diametralmente, opuesto al Estado que conocemos estos países subdesarrollados, como Argentina.

Emular, estimular, competir y discutir colectivamente, para resolver los problemas colectivos y humanos que se dan en el proceso productivo, donde los esfuerzos y sacrificios deben ser en función de los trabajadores y sus directos beneficiados.

Aciertos, errores, lucha, entereza, tiempos de sacrificio, dolor y su muerte, estas son décadas sin su voz y sus ideas, nos arrebataron sus enseñanzas, lo que no debemos dejar que nos arrebaten son sus errores y aciertos, para comenzar a entender que podremos caminar hacia otro destino, cuando los hayamos entendido, acabadamente; porque Ernesto Che Guevara rescata el papel histórico de la clase obrera, la personalidad irremplazable de la clase obrera en la historia. Este es el mejor legado del Che, un legado que, no casualmente, no ha sido rescatado. El, el guerrillero heroico, toma y es contundente para afirmar que es la clase obrera la vanguardia de la revolución. No es un planteo para quedar bien, no era ese Guevara, está en sus numerosas intervenciones, en sus trabajos, que son muchos más de los que hemos reflejado aquí.

Por eso a 43 años que nos dejaron sin su voz, tenemos sus escritos, ejemplo y convicción para poder tener algunos de sus errores y para empezar a caminar por sus aciertos.

Nota

1) Mujalismo. Línea política establecida por Eusebio Mujal Barniol, quien fuera secretario general de la central sindical cubana, antes del triunfo revolucionario en 1959.

* Publicado por Agencia Argenpress 9 de octubre del 2005 y otros medios. Actualizado el 09/10/2010