26/10/10

Camilo Cienfuegos, vuelo a la historia

Foto: Camilo Cienfuegos y Fidel Castro

Dai Liem Lafá Armenteros

A las seis y un minuto de la tarde del 28 de octubre de 1959, el avión bimotor marca Cessna 310 C, de cinco plazas, salió del aeropuerto de Camagüey con rumbo a La Habana.

A bordo, el piloto y primer teniente, Luciano Fariñas Rodríguez; el soldado Félix Rodríguez y el Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán.

El tiempo transcurría y la aeronave no llegaba a su destino. La inquietud comenzó a aparecer en los principales dirigentes. Más tarde, la angustia era general.

Al día siguiente, el naciente gobierno revolucionario hacía pública la desaparición del Cessna y sus tripulantes.

La nota emitida por la Sección de Prensa del Ejército Rebelde informó que las búsquedas efectuadas hasta aquel momento habían resultado infructuosas. Se estimaba que el accidente había ocurrido en algún punto al norte de las provincias de Camagüey, Las Villas o Matanzas.

Turbonadas entre Ciego de Ávila y la última de estas provincias pudieron provocar la tragedia.

Reportes ofrecidos por las tripulaciones de otras aeronaves indicaron que, al parecer, el Cessna cayó dentro de una poderosa tormenta que venía del sur, lo cual hizo al piloto desviarse de la ruta habitual y volar más al norte.

Con esta maniobra, el viaje se hizo más largo y el combustible era insuficiente. Bajo esas circunstancias, las posibilidades de sobrevivir se hacían remotas.

Durante dos semanas, en toda Cuba se realizó intensa búsqueda por mar y aire. Las zonas por las cuales podría haber sobrevolado la nave aérea fueron revisadas palmo a palmo.

El joven Estado revolucionario empleó para este fin todos los medios disponibles, mientras la prensa mantenía informado al pueblo de los esfuerzos que se hacían para encontrar a Camilo y sus compañeros. Pero el avión nunca apareció.

El 12 de noviembre de 1959, Fidel Castro anunció la definitiva desaparición del Héroe de Yaguajay.

Ese día, el máximo líder afirmó que en el pueblo había muchos Camilos, y señaló: “(…) lo único que nosotros podemos pedirle a nuestro pueblo es que, cada vez que la Patria se encuentre en una situación difícil y en un momento de peligro, que se acuerde de Camilo.”

Han pasado desde entonces 51 años y el recuerdo del Señor de la Vanguardia vive en la memoria de los cubanos.

El imperialismo yanqui, en su afán por desacreditar a la Revolución, ha tratado de vender la historia de que Camilo fue asesinado por supuestas desavenencias con los máximos líderes del gobierno revolucionario en ciernes.

Ante la conspiración reaccionaria surgida en Camagüey días antes de su desaparición física, el Comandante Camilo Cienfuegos enfrentó, denunció y apresó a los traidores, hecho que demostraba su lealtad a Fidel y al rumbo histórico de justicia social por el cual siempre luchó.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article167415.html