20/9/10

Lula aplica también “operación demolición” a favor de Dilma Rousseff


El panorama electoral brasileño parece bastante definido cuando faltan sólo dos semanas para las elecciones generales, que elegirán al presidente y vicepresidente, dos tercios del Senado y la totalidad de los diputados.
A menos que las denuncias de irregularidades, que provocaron la renuncia de la ministra de la Casa Civil, tengan algún efecto de última hora sobre las intenciones de voto de la población, la enorme popularidad del presidente Lula da Silva parece asegurar una amplia victoria de sus candidatos.
El apoyo de Lula ha sido el principal ingrediente de la campaña de Dilma Rousseff, que encabeza holgadamente las encuestas. Pero además, el presidente elaboró cuidadosamente una política de alianzas que asegura no sólo la victoria de Rousseff, sino también de sus aliados.
Río de Janeiro también con Lula y Dilma
El estado de Río de Janeiro es un buen ejemplo de la victoriosa estrategia del presidente. Con 10,9 millones de electores -8,65 por ciento del total nacional, el presidente impuso aquí a su propio candidato, el gobernador Sergio Cabral, del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), aliado de Lula y su candidata Rousseff, quien de acuerdo a las últimas encuestas, será reelecto con el 55 por ciento de los votos.
También en Río de Janeiro, los dos candidatos al Senado con mayores posibilidades son Lindbergh Farias y Marcelo Crivella, precisamente los predilectos de Lula, y en la disputa presidencial, Dilma Rousseff vence a su principal oponente, el socialdemócrata José Serra, por 46 a 23 por ciento de las intenciones de voto.