4/9/10

Con Walter Benjamin cerca del lago de Banyoles


Atardecer en el Lago de Banyoles
El forum sobre Walter Benjamin fue quizás el más ambicioso y dificultoso de todos los que tuvieron lugar en la febril Universitat d´Estiu. Una lástima porque su interés y su nivel estaban fuera de toda duda…
Pepe Gutiérrez-Álvarez
El primer día fue el más arduo de esta Universitat que ha marcado un precedente. Habíamos salido temprano del lugar de partida, y llegamos a las proximidades del lago con el estómago vacío, y en muchos casos, después de dar unas cantas vueltas añadidas por las carreteras con el mapa en la mano.

Para muchos fue una verdadera alegría encontrar los primeros carteles que señalaban “A la Universitat d´Estiu”.
Nada más llegar, los talleres. El de Cultura que me tocó planteó una buena discusión para los trabajadores, cuándo era más difícil acceder a la cultura socialista, ¿antes o ahora?   No había tiempo, y a las 20 pasada comenzaba el Foro inaugural, dedicado a la memoria del filósofo Walter Benjamin, nada menos. Se esperaba la presencia de nuestro Michael Lówy,quien el 24/09/2010, en las jornadas internacionales que se celebran en Port-Bou para hablarnos de La revolució és el fre d’emergència. Actualitat de les Tesis de Benjamin. “Sobre el concepte de Història”, 1940-2010…Sin embargo, Michael, a sus 75 años, se había disculpado. Luego los del NPA nos contaron que se había tenido que retirar indispuestos de las jornadas francesas.

Pero a pesar de la ausencia de Löwy, la ponencia estuvo notablemente representada por un cuarteto formado por el colega de Viento Sur, Antonio Crespo, que nos ofreció una intervención precisa y vibrante, en total consonancia con la ocasión, le siguió Eduardo Maura Zorita, n especialista en Benjamin, y del que he encontrado en Internet un trabajo titulado   Una historia de violencia. Notas sobre democracia, terror y teología política, que recomiendo encarecidamente.   Santiago Alba Rico   nos contó que un par de horas de antes no sabía que tendría que hablar  de Benjamín, y por lo tanto, que estaba improvisando, sin embargo, era obvio que conocía el paño, y finalmente, Jorge Riechmann, que nos acompañó en los días siguientes, y que traía un trabajo específico que habría requerido la mesa para él solo, y seguramente otro horario.  Dicho trabajo se puede encontrar ya en la Web Corriente alterna, con el título De las tramas piramidales ¿a la complejidad autolimitada?...Un trabajo que llevó un par de día repasándo, y aunque no encuentro las notas a pie de página, entiendo que entre sus líneas hay materia para anotar y debatir muy en serio en cualquier otro momento, quizás en la próxima Universitat… Ya lo decía en una nota anterior sobre Blanqui, Benjamin era un plato más que suficiente para cubrir toda la Universitat si se encartara, y dado el muy limitado conocimiento que la práctica totalidad de los y las asistentes las asistentes teníamos sobre el filósofo alemán, las cuatro intervenciones tuvieron la característica de sobredosis, tanto fue así que, pasiones obvias aparte, el forum sobre Benjamin pasó a ser referido una yo otra vez en la Universitat, y por lo general, con un asomo de ironía, como cuando una camarada aseguró que Walter Benjamin era ya, por lo menos primo nuestro. Como viejo rockero, menda considera que en una mesa dos son más que suficiente, tres son multitud (no sé cómo demonios se extraen estas rayas), cuatro undislate, por lo cual, se hizo acuse de recibo, y se considero que sería la última vez que sucedería algo así, sobre todo porque es a todas luces imposible apreciar y asimilar tanta reflexión e información filosófica en un tiempo tan apresurado y apretado.     Con Walter Benjamin en las maletas, y el recuerdo del Forum, he aprovechado el primer momento que he encontrado para componer una breve introducción sobre este marxista herético y singular donde los haya, pensando que para de aquí a unos meses la Fundació Andreu Nin lo tomara como un buen pretexto para realizar unos segundos Encuentros sobre el Exilo con viaje a Port-Bou incluido, y con unas jornadas que se repartirán sobre diversos pueblos cercanos a la frontera, actividad sobre la que quedó un buen precedente el año pasado con los primeros Encuentros… ¿Qué se puede decir –brevemente- sobre Walter Benjamin para el personal que empieza ahora a conocerlo?      
Digamos de entrada que Walter Benjamin nació en Berlín el 15 de julio de 1892, y que murió, ahora hace 70 años, concretamente   el 27 de septiembre de 1942 en Port-Bou (España). Aunque se trata de un autor que ha podido ser asilado por las instituciones que en estas cosas o tienen muchos problemas,   Benjamin ha sido según algunos el más importante de los teóricos culturales dentro de la tradición marxista, desde luego, actualmente es mucho más reconocido que George Lukács, que lo fue mucho más hace varias décadas, y al que ahora le pesa sus variantes estalinistas. Benjamin fue apenas conocido durante su vida, pero en los últimos tiempos ha adquirido una extensa influencia, sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial. Con todo, las claras implicaciones de su obra siguen siendo objeto de discusión entre quienes ven en él una figura ultraterrena y más bien trágica, agraciada con dotes casi místicas, y los qíi1 estiman por su empecinado marxismo.
Tal como contó E. Maura, sus primeros trabajos se inspiraron en un sofisticado interés en la teología. Su primer artículo importante, sobre la novela de Goethe Las afinidades electivas, constituyó un intento de confrontar el simbolismo amoralista de la teoría cultural de comienzos del siglo XX con su propia ética, bastante puritana. Este intento culminó, en la tesis doctoral Origen del drama trágico alemán, en una crítica exhaustiva al impolítico “estoicismo” de la vida intelectual considerado en contraste con el drama luterano del siglo XVII. Este trabajo, que fue completado cuando Benjamín tenía treinta y tres años, está reconocido como la exposición teórica de mayor alcance formulada por él. Pero fue también, como dijo él mismo diría, “el final de mi período dedicado a la literatura alemana”.
Después, desde mediados de la década de 1920, Benjamín se consagró casi exclusivamente a los problemas surgidos de un modo marxista de entender la cultura, y desde esa perspectiva los cánones clásicos de la historia literaria académica sólo podían desempeñar un papel muy secundario. En este cambio influyó asimismo un factor externo: la Universidad de Francfort, a la que Benjamin había presentado su obra, la rechazó, haciendo trizas sus esperanzas de una carrera universitaria.
En su biografía hay que anotar el siguiente detalle: entre 1925 y 1933 Benjamín vivió fundamentalmente del folletín periodístico, haciéndose amigo de Brecht y de otros intelectuales izquierdistas de la época. Aunque resolvió no militar en el Partido Comunista alemán, el más importante de la Europa capitalista, y todavía inmerso en   frondosos debates internos,   su viaje a la Rusias soviética en el invierno de 1926-1927, o sea, casi un año antes del golpe estalinista que sigue al décimo aniversario de la revolución de Octubre, le llevó a considerar y profundizar su interés por la vida cultural del nuevo Estado soviético. Esto quedó reflejado en los ágiles y polémicos artículos (en su mayoría reseñas) que escribió durante ese período.
La imparable toma del poder por los nazis obligó a Benjamin a abandonar Berlín y le privó casi completamente de su fuente de trabajo periodístico. Pero obtuvo encargos del Instituto de Investigación Social de Francfort, lo Cual, junto con otras pequeñas fuentes de ingresos, le permitió reanudar su obra en Paris. Durante aquellos años publicó varios e importantes escritos teóricos en la revista del Instituto. El primero, La actual situación social del escritor francés, analizaba los progresos de los intelectuales burgueses —como el propio Benjamin— desde una vanguardia puramente cultural a un compromiso político organizado. La mayor parte del resto de su trabajo para el Instituto estuvo vinculada a su proyecto de una historia de las ideologías del siglo XIX francés, el llamado complejo de las “Arcadas”.
  En este empeño se incluye el que seguramente sería su trabajo más emblemático,   La obra de arte en la edad de la reproducción mecánica, que esclareció el sentido en el cual el “arte” era inseparable de su entorno de tecnología y clase social. La teoría de la Technik desarrollada por Benjamín aquí y en el artículo sobre Eduard Fuchs viene a ser fundamental para su comprensión de la posición marxista de que las ideas y la cultura carecen de una historia independiente. Los dos artículos sobre Baudelaire —de los cuales sólo uno, Sobre algunos temas de Baudelaire, fue editado en la época— incorporaron el concepto de Benjamin acerca de clase, tecnología y cultura, en una más amplia crítica del fascismo y la ideología reaccionaria en general. Para estos dos notables trabajos, Benjamin echó mano generosamente de Freud y de la antropología fascista de Ludwig Klages.
  En estas líneas sólo hemos mencionado la obra producida para su publicación por el propio Benjamin, trabajo que da una visión razonablemente coherente del desarrollo de su pensamiento. A partir de su muerte, sin embargo, ha habido una enorme presión en el sentido de disociarlo de la postura más francamente marxista, brechtiana, con la que resultaría sumariamente fácil asimilarlo. Haciendo hincapié en la oscuridad de El origen de! drama trágico alemán y utilizando fragmentos inéditos fundamentalmente de los primeros años, amigos de Benjamin, como Adorno y Gershom Scholem, han tratado de presentarlo como un cabalista misterioso cuyos intereses políticos estuvieron siempre subordinados a un mesianismo utópico.
  Ciertamente, en lo que tiene que ver con las principales publicaciones contemporáneas, esta interpretación es difícil de sostener. No obstante, es cierto que su último trabajo, Tesis sobre la filosofía de la historia, plantea graves dificultades a una comprensión marxista. Escrito tras la conmoción traumática del pacto nazi-soviético de 1939, es absolutamente pesimista acerca del compromiso político organizado, y se representa la actividad intelectual como una recordación   mágica, y la revolución como la utópica cesación del tiempo. Se estima que las posibles contradicción en la obra de Benjamín no resta necesariamente mérito a los principios fundamentales del análisis cultural marxista establecidos en los textos principales del período de su madurez, una madurez truncada por aquella guerra en la que lo malo se enfrentaba a lo peor, y cuya sombra se proyectaba sobre este judío, marxista, de talento exquisito y sin par, animado por una educado que era como una obra de arte, y un señor del que tenemos tanto que conocer y aprender.
  Aunque solamente fuese porque dejó constancia de ello, se puede asegurar que el Forum de la Universitat de Banyoles (escribir esta palabra sin que te traicione la correctora castellana es toda una tarea),   valió ciertamente la pena.