2/8/10

Rodney Arismendi entendía que había una continuidad entre Gramsci y Lenin

Foto: Rodney Arismendi

Raúl Legnani
Desde el 1º de julio Álvaro Rico es el nuevo decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República. En Uruguay es conocido por sus investigaciones sobre el pasado reciente (dictadura).  Es entrevistado para conocer la marcha de sus investigaciones sobre la historia del Partido Comunista del Uruguay (PCU).
Vivimos en un país, desde que ganó el Frente Amplio en 2004, donde los temas de la ciencia y la tecnología están arriba de la mesa, como una prioridad. Usted como decano de la Facultad de Humanidades ¿no se siente fuera de la cancha?
De un tiempo a esta parte ha habido una reconfiguración del conocimiento, en función de las necesidades del desarrollo del capitalismo. Por eso se ha priorizado la importancia de aquellas ramas de la investigación, directamente vinculadas a la producción y reproducción del capitalismo. Por ello, la producción de pensamiento y de generación de cultura queda muchas veces por fuera de las exigencias de esa lógica.
Ahora, esto no es nuevo. Hace muchos años que se viene en esta dirección. En este tiempo, ha quedado demostrado que ese desarrollo de las ciencias por sí mismas, vinculadas a la reproducción del sistema productivo, si se producen sin reflexión, sin pensamiento, sin crítica, llevan a la Humanidad a un estado muy primario en su autocomprensión y sobre todo en su capacidad de elevarse por sobre las situaciones concretas y materiales y así poder proyectar lo que puede ser un ideal de vida.
Esa función crítica, esa necesidad del análisis filosófico, cultural, esa recuperación de la capacidad de pensarnos como Humanidad y proyectarnos con estrategias de largo plazo para el desarrollo del individuo y de la sociedad, también vuelven a poner en el orden del día la necesidad de promover, fomentar y sostener, el desarrollo de las ciencia sociales, ciencias humanas que hacen a esta reflexión del hombre como tal.
Usted está trabajando, junto a otros investigadores, sobre la historia del Partido Comunista de Uruguay. ¿Cómo surgió esta línea de investigación?
La Facultad de Humanidades tiene planteado, desde hace un tiempo, algunos ejes de investigación muy importantes y con producción de conocimiento original en diversos aspectos. Uno es sobre la historia reciente en Uruguay, donde equipos universitarios han participado en la investigación sobre detenidosdesaparecidos que ha impulsado la Presidencia de la República y sobre la dictadura y el terrorismo de Estado la represión y sus víctimas, que concluyó en la publicación de ocho tomos.
Este proceso que ya lleva más de cinco años de investigaciones históricas y arqueológicas, está contextualizando este interés de desarrollar proyectos de investigación que vayan tomando aspectos parciales de esas elaboraciones más macro, elaboradas sobre el período dictatorial.
Entre ellas, está la historia de las organizaciones de izquierda, bajo la dictadura. La documentación recopilada permite hoy, con mucha propiedad, reconstruir cuál fue la forma de sobrevivencia de las formas organizativas de las fuerzas de izquierda que adoptaron durante la dictadura. Muchas veces las propias características de la represión, han carecido de un enfoque más global, de un estudio más en conjunto. En este marco aparece la investigación sobre el Partido Comunista.
¿Qué tiempos abarca esa investigación?
El proyecto que yo coordino va desde 1973 a 1985, desde el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, hasta que Sanguinetti asume el 1º de marzo de 1985.
Desde hace unos días he estado haciendo entrevistas a distintos dirigentes del FA sobre la hora que vive el Uruguay, preguntando sobre como se puede superar el capitalismo, en caso de que alguien se lo proponga, entre otros tópicos. En esa investigación sobre el PCU ¿se notan cambios en al estrategia de los comunistas liderados por Rodney Arismendi? ¿El PCU es el mismo cuando ingresa a la lucha contra la dictadura y es distinto cuando cae la dictadura?
Creo que hay un cambio de enfoque. El 27 de junio de 1973 significó una derrota del proyecto revolucionario que tenía como objetivo la revolución socialista, en el corto plazo. Incluso el golpe de Estado y la dureza de la represión durante la dictadura es directamente proporcional a esa construcción de la izquierda y particularmente del Partido Comunista de Uruguay en los años 60, siempre bajo el objetivo revolucionario.
Durante la dictadura hay una reelaboración de las definiciones del Partido Comunista, fundamentalmente el concepto de fascismo, la caracterización fascista de la dictadura uruguaya. Esto importa, porque de esa caracterización, que es toda una discusión, tiene que ver con la posibilidad de establecer una estrategia de unidad y convergencia de partidos, gobiernos y pueblos.
A la vez en la medida que las condiciones internas de la represión dificultaban, en el período 1975 y 1984, la posibilidad de instrumentar esa estrategia, la misma tuvo una concreción muy importante en el exterior del país, como fue la creación de la Convergencia Democrática en Uruguay, que jugó un papel fundamental en la lucha solidaria desde el exterior del país.
Cuando se empieza a dar el proceso de apertura en Uruguay, a partir del plebiscito 1980, algunas elaboraciones en el Partido Comunista se empieza a trabajar en el concepto de democracia, mediante una estrategia amplia para derrotar a la dictadura, que quizás tenga su correlato concreto en la propuesta del voto programático, cuando las elecciones internas de los partidos tradicionales autorizados por la dictadura, a los efectos de ampliar la fuerzas sociales contrarias a la dictadura.
Estamos ante un proyecto revolucionario en los años 60 que tenía una propuesta de acumulación de fuerzas que iba más allá de las fuerzas comunistas y de las fuerzas obreras y que terminaron plasmando la creación del Frente Amplio.
Fue una estrategia antifascista, amplia, de pueblos y gobiernos, que de alguna manera es un cambio y que a la vez contiene ideas anteriores. La idea de unidad y convergencia genera los antecedentes de la propuesta de democracia avanzada.
Propuesta que no está pensada sólo para lo inmediato, dentro de la estrategia de la salida de la dictadura, sino que tiene que ver con el proceso de cambios en el Uruguay: está pensada como una etapa histórica.
En la década del 60, para la izquierda, el socialismo era un régimen que se implantaba después de la toma del gobierno y/o del poder por parte de las izquierdas, sin importar qué desarrollo tenían las fuerzas productivas en una sociedad. Pero tengo la impresión, me puedo equivocar, que Arismendi se proponía desarrollar un poco más el capitalismo ­quizás mucho más, junto a la profunda democratización de la sociedad. Y ese era el contenido de la propuesta de democracia avanzada. ¿Este nuevo capitalismo tenía que contener gérmenes de otra sociedad, superadora del capitalismo?
Tenía que tener algún germen de una sociedad superadora del capitalismo. Nosotros hemos podido revisar las discusiones que el Comité Central del PCU tuvo en el exterior del país, principalmente desde 1982 a poco antes del fin de la dictadura, y allí aparece muy claramente argumentado y muy expresado eso de considerar a la democracia avanzada, como una etapa histórica. Y en este sentido es muy difícil ponerle término: sobre cuándo se termina esta etapa histórica y cuando se inicia una nueva.
Dentro de eso se iban generando condiciones del punto de vista político, legal, del protagonismo de los trabajadores, de los derechos humanos. Todas condiciones para que el socialismo no pudiera ser visto como una imposición como usted bien dice, sino como una continuación con quiebres que irían marcando esos sucesivos avances de los procesos de cambio, sobre la base de una idea del socialismo democrático.
Siempre me llamó la atención que Arismendi, en Moscú, publicara una serie de trabajos referidos al italiano Antonio Gramsci.
Un desconocido para la izquierda uruguaya, en ese momento...
No para Arismendi, pero sí desconocido para la cultura comunista, con una muy fuerte impronta leninista.
Creo que en esa actitud intelectual de Arismendi, iba también de la mano el poder explicar a los comunistas que la realidad no sólo se debería entender bajo una impronta leninista. Así aparece el concepto de hegemonía, aunque Arismendi entendía que había una continuidad entre Gramsci y Lenin.
En la investigación que hemos hecho podemos reconstruir las diferentes oleadas represivas contra el PCU, tanto colectivas como individuales, podemos apreciar documentadamente que esa continuidad de la lucha de los comunistas, que ese recambio general y permanente que se dio, que esa sucesión de direcciones partidarias en el interior del país, explican la historia de un partido político bajo la dictadura, sino también permiten explicar por qué ese embanderamiento con el tema de la democracia.
Hace pocos días pasó algo insólito, por lo menos desde mi punto de vista. Me sorprendió que usted haya hecho declaraciones a Búsqueda y que su director, Claudio Paolillo, un reconocido ex socialista, debatiera con usted con bastante mal humor, casi desmelenado. Confieso que en el periodismo mundial nunca había visto algo igual, en tanto usted no se refirió ni a su persona ni a sus ideas, si es que las tiene.
Paolillo se enojó, sigo sin entender su malestar, porque usted está haciendo una investigación sobre la historia del PCU, porque fue, en su momento, integrante de ese partido en sus años jóvenes. Se enojó porque usted dijo que el PCU fue el único partido político que resistió como fuerza dentro del país y a la vez porque Alvaro Rico, usted, está utilizando recursos del Estado para una investigación que le interesa personalmente. ¿Por cuál le gusta empezar?
(Se ríe). Van de la mano... Ambas críticas encierran un pensamiento muy conservador, son palabras de alguien que utiliza el arma de la crítica para fines muy pequeños.
Yo estoy haciendo una investigación que no es partidaria, que no es ideológica, que está radicada en el ámbito de la Universidad de la República y que ha transitado por todos los procesos de llamado y selección, que nuestra casa tiene establecidos para cualquiera de nuestros proyectos y que finalmente fue seleccionada por una serie de parámetros, como cualquier otra investigación que se plantee en la Universidad. Estamos hablando de la libertad de cátedra, de la cual quizás algunos no entiendan bien su alcance.
Este señor, el director de (la revista) Búsqueda, reacciona desmedidamente. Se molesta porque yo dije que el PCU fue una organización que mantuvo su estructura partidaria durante la dictadura, tanto dentro como fuera del país. No dije que existió sólo la dirigencia del PCU, sino que manifesté que hubo un partido político existente bajo la dictadura, tanto dentro como fuera del país, que fue el partido de los comunistas. Con esta afirmación no estoy negando la existencia de otros partidos. Eso mismo lo he demostrado en otras investigaciones, incluso sobre los partidos tradicionales.
Lo que digo es que el PCU no sólo tuvo dentro del país miembros de su dirección, que siempre fueron clandestinos y no semilegales, sino también toda una estructura.
Un partido, además, organizado en el exterior del país. Creo que esto vale estudiarlo. No olvidar que los comunistas difundieron documentos, volantes, hicieron pintadas, organizaron gente durante todo el período dictatorial, acciones que aparecen sistemáticamente a lo largo de los años de dictadura, mostrando que había una organización.
Cuando uno revisa los listados de presos durante la dictadura, ve que el volumen de presos y detenidos aumenta en relación a los operativos contra el PCU. Cuidado, no dije que no haya habido otros actores, pero según la investigación esas fuerzas enfrentaron a la dictadura bajo otras condiciones.
En nuestras investigaciones vemos que el MLN, el PVP, el GAU, las organizaciones de militantes socialistas, el PCR fueron salvajemente reprimidos, pero fundamentalmente en Argentina y en Chile, más allá de los vuelos de la muerte y los traslados ilegales.
En la investigación no sólo intentamos aportar conocimiento a la historia de los partidos políticos bajo la dictadura, en particular sobre la historia del PCU, sino que también se trata de abordar otros aspectos que no están para nada estudiados.
No hemos estudiado, lo estamos haciendo ahora, sobre la clandestinidad. ¿Qué es la clandestinidad? No es sólo describir cómo funciona un militante clandestino, qué medidas de seguridad asume, sino también definir aspectos más conceptuales: cómo se relaciona la lucha clandestina con la lucha semilegal, legal, cómo esa resistencia clandestina influye en la sociedad o si es sólo para salvar al partido.
¿Se puede decir que la mayor obra del PCU fue aportar sustancialmente a la creación del Frente Amplio?
Los dos resultados mayores de esa historia del PCU, desde 1955, fueron la autoconstrucción del partido y la creación del Frente Amplio.
El partido que se construye entre 1955 y 1973 es una de las mayores realizaciones del propio PCU.
Del punto de vista de su estrategia, de la contribución militante y teórica de los comunistas, el mayor resultado fue la creación del Frente Amplio, que contiene a su estrategia de acumulación de fuerzas. Esta concepción política se continuó durante la dictadura, que permitió sortear la feroz represión. Luego viene la propuesta de una democracia avanzada, bajo otras condiciones históricas.
Si estudiamos los documentos de las reuniones de Comité Central del PCU en el exterior, vemos que la segunda preocupación más importante de Arismendi, luego de derrotar a la dictadura que era la primera , fue que su partido no quedara aislado políticamente. Que no les pasara como el caso de los comunistas italianos y otros partidos de izquierda, que fueron fuerzas políticas opuestas a la dictadura, pero en democracia terminaran siendo organizaciones marginadas del sistema político y democrático. Arismendi no quería un PCU dador de sangre, ni ser bienes de difunto.
Una Facultad en permanente cambio
¿Qué áreas de estudio concentra la Facultad de Humanidades?
Nuestra Facultad ha ido cambiando. Antes era Facultad de Humanidades y Ciencias y en 1991 se denominó con Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, hoy concentra siete licenciaturas, como algunas más clásicas filosofía, letras, historia a otras ramas del conocimiento que se han desarrollado en nuestro país, más recientemente. Hablo de la ciencia antropológica, de la educación, lingüística y últimamente hay un desarrollo muy importante del turismo. Tenemos una licenciatura en Maldonado y otra binacional en Salto y Entre Ríos (Argentina).
Asimismo la Facultad de Humanidades ha hecho cambios en sus planes de estudio, incorporando en los últimos años otras modalidades de enseñanza e incluso de la titulación.
Hoy tenemos tres tecnicaturas como corrección de estilo, lenguaje de señas y también en turismo, con posibilidades de que en este año se instrumente una cuarta: museología. A la vez tenemos ocho maestrías.