21/8/10

Estados Unidos va a la oscuridad


Paul Krugman
Las luces se apagan en todo EE.UU., literalmente. Colorado Springs ocupó los titulares de los diarios con su desesperado intento por ahorrar dinero apagando un tercio de las luces de sus calles, pero cosas similares están pasando o están siendo pensadas en todo el país, desde Filadelfia a Fresno.
Mientras tanto, un país que antes deslumbraba al mundo, ahora está en proceso de despavimentarse: en una serie de estados, los gobiernos locales están rompiendo rutas que ya no pueden mantener. Y un país que antes valoraba la educación –que se contaba entre los primeros que ofrecían enseñanza básica a todos– ahora está haciendo recortes. Se despiden profesores; se anulan programas; en Hawai, el año lectivo está siendo drásticamente acortado.

Y todas las señales apuntan a más recortes en el futuro.
Nos dicen que no tenemos alternativa, que las funciones estatales básicas –servicios esenciales que se brindaron por generaciones– ya no se pueden pagar. Y es cierto que los gobiernos locales y estatales, castigados por la recesión, no tienen efectivo. Pero no les faltaría tanto efectivo si sus políticos estuvieran dispuestos a considerar por lo menos algunos aumentos impositivos.
Y al gobierno nacional, que puede vender bonos a largo plazo protegidos de la inflación a una tasa de interés de sólo 1,04%, no le falta efectivo en absoluto. Podría y debería ofrecer ayuda a los gobiernos locales, para proteger el futuro de nuestra infraestructura y a nuestros hijos. Pero Washington está dando sólo un goteo de ayuda, e incluso a regañadientes. Debemos dar prioridad a reducir el déficit, dicen los republicanos y los demócratas "centristas".
Y acto seguido declaran que debemos conservar los recortes fiscales a los muy ricos, a un costo presupuestario de US$ 700.000 millones en la próxima década.
Efectivamente, una gran parte de nuestra clase política está mostrando sus prioridades: ante la alternativa de pedir al 2% más rico de los estadounidenses que vuelvan a pagar las tasas fiscales que pagaron durante el boom de la era Clinton, o permitir que los cimientos del país se desmoronen eligen esto último.
Es una elección desastrosa tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo, estos recortes estatales y locales son un obstáculo importante para la economía, que perpetúa destructivamente el desempleo alto.
Es crucial tener en mente al gobierno estatal y local cuando se oye despotricar a la gente en contra del gasto público descontrolado del presidente Obama. Sí, el gobierno federal está gastando más, aunque no tanto como podría creerse. Pero los gobiernos estatales y locales están haciendo recortes.
¿Y el futuro de la economía? Todo lo que sabemos sobre crecimiento económico dice que una población bien educada y una infraestructura de alto nivel son cruciales. Los países emergentes están realizando enormes esfuerzos para mejorar sus rutas, sus puertos y sus escuelas. Pero en EE.UU. estamos yendo para atrás.