20/6/10

Joseph Chatoyer: Héroe Nacional de San Vicente y las Granadinas

Foto: Monumento a Joseph Chatoyer


Felipe de J. Pérez Cruz

La historia del Caribe –afirmó con certeza Juan Bosch-, es la historia de las luchas de los imperios contra los pueblos de la región para arrebatarles sus ricas tierras; es también la historia de las luchas de los imperios, unos contra otros, para arrebatarse porciones de lo que cada uno de ellos había conquistado; y es por último la historia de los pueblos del Caribe para libertarse de sus amos imperiales. Y la historia de Joseph Chatoyer y del pueblo garinagu, hoy más conocido como garífuna [1], se inserta con dramática fuerza en esa ecuación de fuerzas en combate definida por el profesor Bosch. 
Joseph Chatoyer encarna la resistencia de los llamados caribes negros, a la colonización británica, y su historia es compartida desde San Vicente y las Granadinas en el Sureste del Mar Caribe, por toda la nación garífuna que se extiende por el arco del Caribe centroamericano. 

En momentos que conmemoramos el bicentenario del movimiento independentista de Nuestra América, que precisamente se inició en el Caribe insular a partir de 1790, con la Revolución de Haití, resulta necesario rescatar la historia de un pueblo que durante más de un siglo, mantuvo una constante lucha por su territorio y cultura.


Los caribes negros

Los caribe kalium o caliponan, procedentes del territorio continental sudamericano, invadieron San Vicente y conquistaron a sus más primitivos habitantes, los arawak o arahuacos, trasladados también desde la América del Sur, en sucesivas migraciones que se remontan a los primeros años del pasado milenio[2]. Este pueblo nacido de las tradiciones caribes y arahuacas, protagonizó una sistemática resistencia a la expansión de los colonialistas europeos por el Caribe, que los denominaron caribes-rojos. 

En 1635 dos buques españoles que llevaban esclavos africanos, naufragaron frente a la isla de San Vicente. Los caribes rojos intentaron dominar a los recién llegados; pero los africanos se resistieron, y logrando huir a las serranías nororientales, donde fundaron comunidades. No todo fue hostilidad y guerra entre africanos y caliponan, con el paso de los años aprendieron a convivir, intercambiaron experiencias culturales y realizaron matrimonios mixtos. Fue muy rápida la asimilación de los africanos del nuevo medio geográfico y de la cultura caribe. Nació así la nueva etnia y cultura de los garinagu, donde prevalecieron los rasgos físicos de los padres africanos, en medio de un robusto proceso de transculturación. Los europeos, testigos sorprendidos de aquella nueva e inédita floración étnico- cultural, los llamaron caribes negros.

La conquista de Barbados y Santa Lucia a mediados del Siglo XVII[3]; trajo como consecuencia, la migración a San Vicente (a tan solo a 28 millas de Barbados) de indígenas y negros esclavos rebeldes, por lo que la población de San Vicente se fortaleció notablemente, y fue apreciada por los colonialistas, como un importante obstáculo para sus planes de continuar colonizando las islas. 

La población garinagu siguió creciendo y desarrollándose, y ya al finalizar el Siglo XVII, se produjo un cambio sustantivo en la correlación de fuerzas dentro de San Vicente. La sociedad garinagu se había convertido en un pueblo, con capacidad para disputar el territorio de la isla, y de hecho obligan a los caliponan, a moverse hacia la parte Oeste de la isla. Ya al finalizar el siglo los garinagu habían tomado posesión de la parte noroeste. 

Cuando la noticia acerca de las disputas entre ambos grupos de pobladores de San Vicente, llegaron a Francia, el gobierno francés calculó que esa era una buena oportunidad para apoderase de la isla. En esas circunstancias, los franceses en alianza con los caliponan intentaron afianzar la colonización, y en 1719, envían cerca de 500 soldados. Los garinagu evadieron la captura retirándose a las montañas, para descender de estas en las noches, y atacar a los franceses, practicando lo que hoy conocemos como guerra de guerrillas. Esta forma de hacer la guerra resultaba nueva para los colonos europeos, y los lleva a la derrota. Durante esos años, una y otra vez los franceses recibieron el rechazo de los garinagu, que defendían sus tierras de cualquier tipo de colonización europea. Finalmente los colonialistas franceses se convencieron de que no podían reducir al pueblo garinagu, y optaron por tratar de establecer lazos de comunicación y coexistencia con ellos. En esas circunstancias, los colonos franceses comenzaron a producir café, tabaco, añil, maíz y azúcar en plantaciones cultivadas por esclavos africanos.

La resistencia de Joseph Chatoyer

En 1772 se produce el primer asentamiento inglés en San Vicente con el manifiesto interés de esa potencia europea, de consolidar su presencia caribeña, y de inmediato comienza la resistencia de los habitantes de la isla a la ocupación de sus tierras. En 1763 es firmado el Tratado de París, y las islas de San Vicente y Dominica son apropiadas formalmente por los ingleses. Ese mismo año comienzan a llegar a la isla colonos ingleses para desarrollar plantaciones de caña de azúcar, pero este propósito es frenado por la insurgencia indígena. El líder de la resistencia fue Joseph Chatoyer, el cacique principal garífuna. 

Cuentan que el cacique Chatoyer, informado de que la isla había pasado a ser posesión del Rey inglés, preguntó con completo desprecio: “¿Qué Rey?”, con lo que marcó la postura beligerante de su pueblo frente a los colonizadores. Ante la imposibilidad de vencer a las fuerzas de Chatoyer, los británicos se ven obligados por primera vez en su historia, a firmar un acuerdo con una población indígena en las Américas. 

El apoyo de Francia a la independencia de las Trece colonias inglesas de Norteamérica, permite a los pobladores de San Vicente, entre 1779 y 1783, recuperan el control de la isla, con la colaboración de los franceses. Pero un nuevo tratado de reparto colonial entre las potencias europeas (París, 1783) ratifica la adjudicación de San Vicente a los ingleses. Estos regresan, invaden la isla con una numerosa tropa mandada por el general Sir Ralph Abercromby, y se extiende la guerra. Joseph Chatoyer, dirige la  resistencia contra los invasores, en alianza con un grupo de franceses inspirados en los ideales de la Revolución que sacudía a ese país europeo. El 14 de marzo de 1795 cae asesinado en una emboscada [4]. Los ingleses después de la muerte de Chatoyer arrecian su ofensiva y aplican una criminal política de “tierra arrasada, queman los pueblos, las canoas y destruyen las siembras. La guerra termina en 1796, con la derrota de los caribes negros. Aunque derrotados, los ingleses temen a los garinagu y empiezan a discutir la forma de deshacerse de estos. Primero los reconcentran y confinan a la isla de Belliceaux, donde las pésimas condiciones de vida y la fiebre amarilla, hacen que mueran más de 2400, la mayoría niños y mujeres. No quedó claro si además, fueron envenenados por sus carceleros ingleses. 

El 15 de Julio 1796 los ingleses expulsan a los garinagu de su territorio. El 12 de abril de 1797, 2080 hombres, mujeres, y niños garinagu son desembarcados en el destino final decidido por los ingleses, la isla Roatán, frente a la costa actual de Honduras. 

En tiempos de Bicentenario

No estaban los garinagu dispuestos a aceptar la suerte que para ellos había planificado el imperio inglés. El 17 de mayo de 1797, los caribes negros se trasladan a tierra firme, arriban a Trujillo donde fundan dos comunidades: Garibalu (Caribal) al este y Cristalu (Cristales) al oeste. Por su experiencia militar, los españoles los incorporaron a la milicia. Luego se extenderían por las costas del Caribe Centroamericano, Honduras, Guatemala y Belice.

Hoy la cultura garífuna se mantiene con toda fuerza. Se caracteriza por su énfasis en la música, el baile y la historia. Tienen su propia religión, que consiste en una mezcla de catolicismo, africanismos y creencias indígenas. El legado indígena en el modo de vida y la lengua resultan evidentes. La presencia aborigen está en su forma de cultivo, la preparación de casabe, pasión por el mar y la pesca, la forma en que dividen las labores, sus velorios, el uso de maracas en danzas festivas, y la fe en el buyei como curandero o consejero. Por otra parte en la lengua garífuna, aunque hay préstamos del bantú, español, misquito, inglés y francés, el tronco arawak resulta central.  La riqueza cultural del pueblo garífuna recibió el reconocimiento de la UNESCO en el año 2001, como "obra maestra del legado oral e intangible de la humanidad", y se incluyó en la lista del Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad. 

El 14 de marzo del 2002, el gobierno y pueblo de San Vicente y las Granadinas, en búsqueda y encuentro con su identidad histórica, declaró a Joseph Chatoyer, Primer Héroe Nacional del país. Esta nación caribeña, es uno de los países que se ha integrado a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA- TCP), como manifestación concreta del crecimiento y fortalecimiento de este proyecto de independencia económica y político cultural que avanza en la región. La recuperación de la figura histórica de Joseph Chatoyer, y su resistencia armada durante casi tres décadas a la ocupación inglesa [5], resulta hoy un importante aporte, al esfuerzo de rescate de la memoria de nuestros pueblos, que se realiza bajo el impulso de la plataforma internacionalista del ALBA-TCP. 

La V Cumbre del ALBA – TCP celebrada en Cumaná durante los días 16 y 17 de abril de 2009, acordó crear la Comisión del Grupo ALBA para la conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Revolución de Independencia en Nuestra América. En enero en La Habana esta voluntad se concretó en un grupo de tareas que deben articularse como programa en la próxima Cumbre de abril de este año en Caracas. A tales esfuerzos, desde el Caribe insular, San Vicente y las Granadinas reafirma su guerra por la independencia y con ella un mensaje para todos los tiempos: 

En ningún momento estuvo dispuesto Joseph Chatoyer, el líder de los caribes negros, a comprometer la soberanía de su nación en ciernes, con los colonizadores británicos, plenamente consciente de la intención de los europeos de arrebatarles sus tierras y esclavizarlos.

Los colonialistas ingleses planificaron la destrucción de la etnia y la cultura garífunas, pero este etnocidio no es recogido y calificado en los libros de Historia, por los que estudian nuestros escolares y universitarios. Muy pocas personas en el mundo conocen de esa “diáspora” obligada y ejecutada por la corona inglesa contra el pueblo caribeño. 

Dos siglos después del asesinato del héroe garífuna, de la destrucción de los asentamientos garinagu en San Vicente, del etnocidio de la reconcentración y expulsión de los sobrevivientes de la isla y el archipiélago que tanto amaron y defendieron; constatamos con admiración y respeto, la victoria histórica de aquel pueblo de primeros rebeldes de América. 

Me enorgullece la presencia y actualidad de la cultura garífuna. De quienes se reafirmaron a pesar de sus enemigos –de nuestros enemigos históricos-, lograron sobrevivir, crecer, y fertilizar este multiétnico y pluricultural entorno civilizatorio “real y maravilloso” en que vivimos, y en tal naturaleza, concretar su aporte específico a lo universal. 

La intransigencia y el valor que Joseph Chatoyer, supo personalizar y simbolizar, constituyen legado y explicación, compromiso y emulación, para quienes hallamos en la historia, razones suficientes para pensar y realizar el presente.




Notas
[1] En realidad, el término "garífuna" se refiere al individuo y a su idioma, mientras que garinagu es el término usado para la colectividad de personas. En lengua materna de los garífunas, garinagu, significa caribes negros.
[2] Años 160, 410 y 1000 d.C.
[3] Barbados pasó a ser una posesión de la Corona inglesa en 1663
[4] Se cree que Chatoyer se dirigía a entablar negociaciones con los ingleses. 
[5] La historiografía escrita desde la perspectiva de la ocupación colonialista, habla de una primera y segundas guerras caribes.