30/6/10

Algún día cambiaremos la denominación de “Estado” por el de “Provincia”


Mapa político de Venezuela en el año de 1840. Sirvió de ilustración del libro
"Atlas Físico y Político de Venezuela", de Agustín Codazzi. 
Se encuentra en la Biblioteca Nacional de Colombia, en Bogotá

Omar Montilla
I. Razones de una proposición y sus antecedentes históricos 
Mi proposición es muy sencilla: Reformar el Artículo 16 de la Constitución Nacional, para que se elimine la denominación de “Estado”, que ha sido la usual para indicar la forma de organización (no de división) político-territorial básica de nuestro país y que sea sustituida por el de “Provincia”, por su evidente raigambre histórica y jurídica en nuestro país. 
Cuando Venezuela declaró su independencia en 1811, quienes allí participaron lo hicieron a nombre de las “Provincias Unidas” que conformaron originalmente a nuestro país, que como se sabe eran: 

Margarita, que fue establecida en 1525 y que debería retomar su nombre original.


Nueva Andalucía (Cumaná), que fue creada en 1568 y que evoluciona histórica y políticamente igual que Margarita. 




Trinidad, que formó parte de la provincia de Guayana por 140 años, desde 1.591 a 1.731. Ese año fue declarada como Gobernación y Capitanía General y así funcionó por 66 años hasta el nefasto día del 17 de febrero de 1.797 cuando es ocupada por los ingleses, convirtiéndose en colonia. Trinidad fue venezolana casi por 300 años, y sustraída de nuestro territorio sólo 13 años antes de la independencia de Venezuela. 

Guayana, su provincialidad comienza en 1.530 y es ratificada históricamente en 1.568 y 1.591. 



Venezuela, que creada como provincia por Real Cédula en 1.528 y es la génesis de nuestro territorio nacional. Sus límites fueron fijados indubitablemente desde el Cabo de la Vela (Guajira) hasta Maracapana (en lo que hoy es Puerto La Cruz). 


Trujillo formó parte de la Provincia de Venezuela hasta el año 1786, cuando por Real Cédula, pasa a formar parte de la Provincia de Maracaibo. Luego de la revolución de 1810, el territorio de Trujillo fue separado de la Provincia de Maracaibo, pasando a constituir la Provincia de Trujillo. 

Maracaibo es heredera de la Provincia de La Grita-Mérida-Maracaibo, y fue durante el período colonial, una entidad político-administrativa que, a pesar de estar compuesta por tres nombres, se formó como una entidad que fue aumentando su territorio y mudando su capital en el transcurrir del tiempo. A la Provincia de Maracaibo se le anexó la ciudad de Trujillo por lo que ésta quedó integrada por las ciudades de Maracaibo, Mérida, Trujillo, La Grita, Villa de San Cristóbal, Perijá y demás pueblos de españoles e indios. 

Mérida como provincia fue originalmente creada en La Grita y así funcionó entre 1.570 y 1.622, cuando pasó a llamarse Provincia de Mérida. Maracaibo formaba parte de la provincia de Venezuela y se le anexa a la de Mérida en 1.676. En 1678 Maracaibo se transforma en capital de Provincia. 


Barinas se desprendió de la provincia de Maracaibo. El 15 de febrero de 1786, Barinas fue erigida como provincia y, a su vez, nombrada como capital. Por decreto, el 17 de julio de 1823, fue dividida en dos provincias: Barinas y Apure. En 1862 cambia el nombre por el de Zamora.

Barcelona se separó de la provincia de Nueva Andalucía el 11 de julio de 1810, la Junta Suprema de Caracas incluyó a Barcelona entre las provincias que desconocían a la autoridad del gobierno español. Durante la Primera República, la Provincia de Barcelona mantuvo la particularidad de constituir una República independiente, cuya constitución fue elaborada por Francisco Espejo y aprobada el 12 de enero de 1812. Sin embargo este proyecto duró poco tiempo, ya que en la Constitución de 1811 aparecen firmantes los diputados por la provincia de Barcelona, como parte de la Confederación de Provincias de Venezuela. Después de la caída de la Primera República (25-07-1812), se mantuvo la denominación de provincia de Barcelona. 

Coro, como provincia en 1821 entró a formar parte con Trujillo, Mérida y Maracaibo del Departamento del Zulia, y figuró en la constitución grancolombiana como Provincia de Coro. Disuelta la Gran Colombia en el año de 1830 y por disposiciones constitucionales, la Provincia de Coro, fue dividida en los cantones de Coro, Cumarebo, Costa Arriba, Casigua, San Luis y Paraguaná.

El legado de la Escuela de Frankfurt


Foto: Martin Jay

"Una de las cosas más extraordinarias del legado de la Teoría Crítica, como también se la conoce, es su capacidad para ir cambiando a través de las generaciones. Es decir, el hecho de que figuras de la primera hornada, como Horkheimer, Adorno, Marcuse y otros de su generación de inmigrantes, que ya han desaparecido hace mucho tiempo, hayan sido seguidos por otra generación, con figuras como Habermas o Albert Wellmer en Alemania, y ahora por una tercera generación, muy activa en Alemania, en los EE.UU. y en otras partes, con figuras como Axel Honneth, Richard Bernstein o Susan Buck-Morss. Ahora bien, tal supervivencia pasa por una respuesta creativa frente a los nuevos desafíos, por sobre cualquier apego dogmático a los principios de los fundadores. Así, un ala de continuadores de la Teoría Crítica, pienso en Habermas, ha sido capaz de elaborar los viejos temas del pensamiento de izquierdas en términos de una teoría de la democracia radical. Asimismo, la Teoría Crítica ha estimulado la búsqueda de alternativas para la ideología dominante de la industria cultural. Las obras de Adorno y Benjamin han sido capaces de inspirar una enorme cantidad de trabajo en el campo de los estudios culturales y de la literatura. En suma, hay muchos diferentes legados. La Escuela de Frankfurt nunca cristalizó en una ortodoxia, sino que, de hecho, ha tenido la habilidad para reinventarse. Ese es su gran legado".
Fuente: Entrevista de Eduardo Sabrovsky a Martín Jay en El Mercurio, Santiago de Chile

Marx y los críticos anti-totalitarios (… de derecha)


George Wirth (Panamá) Desnudo parcial

Javier Biardeau
“(...) puede mostrarse cómo la línea que va de Aristóteles a Marx muestra a la vez menos rupturas y mucho menos decisivas que la línea que va de Marx a Stalin”. (Hanna Arendt)
"Estamos en mejores condiciones que Marx para responder a esta pregunta. La nueva era bárbara está limitada por el fascismo y la degeneración del estado obrero. Una alternativa de este tipo -socialismo o servidumbre totalitaria- no sólo tiene una enorme importancia teórica, sino también agitativa, pues a su luz la necesidad del socialismo aparece con mayor claridad." (Leon Trotsky)
"Es absolutamente indiscutible, que la dominación de un solo partido sirvió jurídicamente de punto de partida del régimen totalitario stalinista." (Leon Trotsky)
Existen críticas del totalitarismo que tienen piernas cortas (pues son de cabo a rabo de derecha), que aún no se descentran de su implicación subjetiva en el totalitarismo suave o de baja intensidad de la sociedad capitalista de mercado y su pensamiento unilateral de apologética del “liberalismo democrático”; es decir, su fe supersticiosa en la “democracia representativa”, o más bien en el “elitismo democrático”.
La crítica anti-totalitaria de corte capitalista, repite a los cuatro vientos una racionalización defensiva de lo que Marcuse llamó “tolerancia represiva”, sin indagar su emplazamiento en los dispositivos de dominación, control social y disciplinamiento propios del auto-designado “mundo libre y democrático”; es decir, del actual Imperio global.

29/6/10

Lo que todo ambientalista necesita saber sobre capitalismo


Willem de Kooning (Holanda-EEUU) Puerta hacia el río


Fred Magdoff
John Bellamy Foster

Ha llegado el momento de que aquellos preocupados por el destino de la Tierra enfrenten los hechos: no sólo la grave realidad del cambio climático sino también la acuciante necesidad de un cambio en el sistema social. La incapacidad de arribar a un acuerdo sobre el clima global en Copenhague en diciembre de 2009 no fue únicamente una simple abdicación de liderazgo mundial, como se ha sugerido frecuentemente, sino que tuvo raíces más profundas en la inhabilidad del sistema capitalista para lidiar con la creciente amenaza a la vida en el planeta. El conocimiento de la naturaleza y los límites del capitalismo, y los medios para trascenderlo, tienen entonces importancia vital. En palabras de Fidel Castro en diciembre de 2009: “Hasta hace muy poco se discutía sobre el tipo de sociedad en que viviríamos. Hoy se discute si la sociedad humana sobrevivirá”.[1]

I. La crisis ecológica planetaria
Existe abundante evidencia de que los humanos han causado daño ambiental durante milenios. Problemas por deforestación, erosión de suelos, y salinización de suelos irrigados se remontan a la antigüedad. Platón escribió en Critias:

Diferentes modos de adherir al Socialismo


Roberto Mamani Mamani (Bolivia) Aves de los Andes

Rómulo Pardo Silva

Generalmente se argumenta la necesidad del socialismo con los datos de la ciencia y se olvida o deja de lado que su modelo de nueva sociedad atrae por sí mismo.
La economía, ecología, historia, politología, climatología… entregan datos científicos que demuestran la obligación política de construir una civilización poscapitalista sustentable, planificada, solidaria.
A una parte importante de la humanidad no le hacen falta esas evidencias metódicas para inclinarse por un modelo de mundo justo y comunitario.
Dejarse cautivar por los sentimientos es propio de los pueblos. Las religiones tienen miles de millones de seguidores que no piden la comprobación de sus creencias; les basta con que satisfagan sus inquietudes.
El sistema capitalista inculca y materializa una forma de existencia basada en la pertenencia a clases sociales piramidales, la libertad para explotar el trabajo de otros, el derecho ilimitado de propiedad de algunos, el individualismo, la inseguridad de empleo y salud, la baja calidad de educación pública, la amenaza delincuencial. Miles de millones de personas la aceptan.

¿Qué significa el socialismo hoy?


Xul Solar [Argentina] Marina

Jorge Celetti

Recapitulación crítica

“Estamos frente a un proceso social y político diferente, frente al cual no se puede repetir más lo sabido.”
(“Reformismo social y disputa de hegemonía” de Francisco Hidalgo Flor, )

La cita demarca la frontera teórico-política ante la que nos hallamos. Y aún no podemos desprendernos de los contrapesos del bagaje conceptual anterior que no responde a los desafíos actuales, sea por repetición de libretos ya “vencidos” o por proclamar lo nuevo como si bastara con invocarlo. Desde luego existen aportes de ideas valiosas, pero lo más rico de lo que está naciendo surge de experiencias concretas con diversas características sin que las construcciones teóricas estén a su altura.
No es de extrañar entonces que la situación que se presenta en Argentina y en Latinoamérica dispare fuertes polémicas y divisiones, producto de interpretaciones sostenidas desde discursos parcializados cuando no precarios. Así, quienes apoyan las políticas de los gobiernos “progresistas”, cualquiera sea su grado de adhesión, apuntan a morigerar los efectos depredadores del orden capitalista pero sin cuestionar la naturaleza del sistema que origina dichos efectos. En cuanto a los que sí cuestionamos al capitalismo, ubicados al margen de los cánones clásicos y de la reproducción de cursos agotados, constituimos una franja donde el momento que vivimos también provoca valoraciones disímiles y no pocas fricciones. Este entramado de divergencias muestra lo difícil que supone el reto: “no se puede repetir más lo sabido” y mayor aún, el de lograr bases comunes para que vaya surgiendo una inteligencia colectiva capaz de inducir cambios sustanciales, comenzando por los propios. 

28/6/10

Enrique Dussel: Marx y las ciencias sociales críticas


Betania Uzcátegui (Venezuela) Ceremonia de esplendor

Alan Rush
Algunos datos sobre la trayectoria intelectual de Dussel: en los años 60 y 70 predominan en su investigación los problemas éticos y antropológicos desde una perspectiva latinoamericanista, cristiana y de izquierda. El resultado es una "filosofía de la liberación" emparentada con la "teología de la liberación" del catolicismo latinoamericano de izquierda. En los 70 Dussel se exilia en México, siendo hoy la UNAM su ámbito de investigación y docencia. En su etapa mexicana, la línea de trabajo mencionada, ético-antropológica, teológica y latinoamericanista, se entrelaza con y resulta enriquecida por un estudio directo y prolongado de los escritos éditos y especialmente los manuscritos inéditos de Marx preparatorios de El Capital. Este fue un prolongado, paciente y titánico esfuerzo de Dussel, porque implicó descifrar y exponer el contenido de decenas de cuadernos inéditos garabateados por Marx, de varios miles de folios originales conservados por ej. en el Archivo de Historia Social de Amsterdam -algunos de ellos en curso de publicación en los MEGA- y valorar su impacto teórico respecto de las numerosas y enfrentadas interpretaciones recibidas del marxismo. La labor de Dussel se plasmó en una polémica pero valiosa trilogía que cubre el período 1857-82 de la producción de Marx. Los tres libros son: La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse (1985), Hacia un Marx desconocido. Un comentario de los manuscritos del 61-63 (1988), y El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana. Un comentario a la tercera y a la cuarta redacción de El Capital (1990)[2]. Paralelamente, Dussel prosiguió su trabajo ético, elaborando sistemáticamente una "ética de la liberación" en diálogo polémico con la tradición filosófica y las éticas contemporáneas de Apel, Habermas, Rorty, Rawls, etc.. Recientemente Dussel publicó una voluminosa Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y de la Exclusión (1998)[3]. Se advertirá que el referente y el ámbito de interlocución de la filosofía de Dussel no se limitan hoy a Latinoamérica, sino que se amplían a la humanidad planetaria.

¿Réquiem para El Polo Democrático en Colombia?


Alejandro Obregón [Colombia]  Amanecer en los Andes


Octavio Quintero

Luis Alberto Matta, militante del PDA, es un exiliado colombiano en Canadá. El 29 de septiembre del año pasado, días después de la consulta interna que dejó a Petro como candidato presidencial, Matta escribe en una columna que le reproduce ARGENPRESS.info, esta frase premonitoria y lapidaria: “Aunque lo dudo, ojalá que Petro recapacite y no destruya al Polo con una alianza reaccionaria, clientelista e inmoral con la derecha. Amanecerá y veremos”.
Si alguna frase debiera un analista político enmarcar como piedra filosofal de su cotidiano trabajo es esa del hoy presidente Juan Manuel Santos cuando en defensa de sus muchas volteretas dadas a lo largo de su carrera política y burocrática dijo: (…) “Sólo los estúpidos no cambian cuando cambian las circunstancias”.
Bueno, Petro es un aventajado alumno de Juan Manuel en esta filosofía, inclusive desde antes de que el presidente electo se escudara en este inmarcesible pragmatismo para esconderle el bulto a sus eclécticas metamorfosis.
Es imposible olvidar un reportaje de Petro a la desaparecida revista Cambio hace más de dos años cuando dijo que el problema no era Uribe y que la izquierda en Colombia tenía que volverse pragmática si quería sobrevivir al medio hostil que le rodea.

José Saramago: Una voz crítica en la literatura

Amadeo de Souza-Cardoso [Portugal] Cabeza

Demian Paredes
El escritor, novelista, dramaturgo, poeta y periodista portugués falleció el pasado 18 de junio. Dejó casi 40 títulos, además de comentarios en su blog y discursos en conferencias e instancias similares.
Proveniente de una familia humilde, Saramago publicó su primera novela en 1947: Tierra de pecado, con la que no logró mucha repercusión. Siguió igualmente escribiendo, mostrando en sus obras –como recordó en su discurso de aceptación al Premio Nobel de Literatura- a los “condenados de la tierra a que pertenecieron mi abuelo Jerónimo y mi abuela Josefa, campesinos rudos obligados a alquilar la fuerza de los brazos a cambio de un salario y de condiciones de trabajo que sólo merecerían el nombre de infames”. En 1969 se afiliará al Partido Comunista, bajo la dictadura de Salazar.
En 1980, con Levantado del suelo, conseguirá llamar la atención con un relato acerca de la dura vida de los campesinos que culmina con la Revolución de los Claveles en 1974. Saramago contó en el discurso ya citado su inspiración:

25/6/10

Datos sobre Karl Marx

Foto: Karl Marx

Introducción

Karl Heinrich Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Alemania, 5 de mayo de 1818 – Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra, incursionó en los campos de la filosofía, la historia, la religión, la política, y la economía. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y el libro El Capital. Fue miembro fundador de la Liga de los Comunistas (1847-1850) y de la Primera Internacional (1864-1872). 

Biografía

Karl Marx fue el tercero de siete hijos de una familia judía de clase media. Su padre, Herschel Mordechai (luego Heinrich) Marx, quien era descendiente de una larga línea de rabinos, ejercía la abogacía en Tréveris, su ciudad natal. Era además consejero de justicia, sin embargo recibió fuertes presiones políticas, por parte de las autoridades prusianas que le prohibieron continuar con sus prácticas legales de acuerdo a su religión y le obligaron a abrazar el protestantismo para poder mantener el cargo en la administración de Renania. Su madre fue Henrietta Pressburg, nacida en los Países Bajos, y sus hermanos fueron Sophie, Hermann, Henriette, Louise, Emilie y Caroline. 

23/6/10

Afganistán, la guerra perdida más longeva

James Petras


A pesar de casi diez años de guerra, incluidas una invasión y una ocupación, el ejército estadounidense, sus aliados y las fuerzas armadas de los estados clientelistas están perdiendo la guerra en Afganistán. Exceptuando los distritos centrales de algunas ciudades y las fortalezas militares, la resistencia nacional afgana, con todas sus complejas alianzas nacionales, regionales y locales, controla el territorio, el pueblo y la administración.
Introducción
Esta guerra sin fin representa el mayor sangrado para la moral de las fuerzas armadas estadounidenses, socavando el apoyo civil dentro del país y limitando la capacidad de la Casa Blanca para emprender nuevas guerras imperiales. 
El desembolso militar anual de miles de millones de dólares está agravando el déficit presupuestario desaforado e impulsando duros recortes impopulares en los programas sociales a todos los niveles gubernamentales. 
No se vislumbra el fin, mientras el régimen de Obama sigue aumentando en decenas de miles el número de soldados desplegados y en decenas de miles de millones los desembolsos militares, pero la resistencia avanza, tanto militar como políticamente.
Confrontados con el creciente descontento popular y las demandas de control fiscal por parte de un amplio espectro de grupos ciudadanos y bancarios, Obama y el mando general han buscado una «salida parcial» mediante el reclutamiento y entrenamiento de un ejército mercenario y una policía afganos, a gran escala y largo plazo, bajo el mando de oficiales estadounidenses y de la OTAN.

Marxismo para anticapitalistas. El poder y el Estado ¿Cómo cambiamos el mundo?


Víctor Vásquez [Guatemala] Cosechando cebolla

Manel Ros / Kaos en la Red 
El debate sobre la cuestión del poder siempre ha estado presente en los movimientos que buscan cambiar el mundo. Habitualmente, el debate ha girado en torno a si tenemos que tomar el poder o no. Pero en los últimos años ha evolucionado y ha generado otros. Hoy en día este debate no es tanto sobre si tenemos que tomar el poder o no, sino si tenemos que ignorar la cuestión del poder del Estado y centrarnos en otros aspectos.
En este sentido una de las influencias más destacadas ha sido la ideología autonomista, que en gran parte se resume en el libro de John Holloway Cambiar el mundo sin tomar el poder. La idea básica del libro, a pesar de su provocador título, no es la de rehusar tomar el poder, sino la de que tenemos que olvidarnos del Estado y tratar de desarrollar alternativas locales al sistema, creando suficientes grietas para poder derrotarlo.
De esta manera, los objetivos de los movimientos de resistencia no han de ser aspirar a desafiar el poder del Estado. Y eso define la manera en que nos tenemos que organizar. La referencia no ha de ser el Estado sino la sociedad que queremos crear. El objetivo es crear la sociedad que queremos aquí y ahora. Para Holloway, mientras que el concepto de tomar el poder estatal pone el énfasis en la transformación de la sociedad después de que eso pase, el otro pone el énfasis en transformar la sociedad aquí y ahora.

El fascismo financiero

Cándido Portinari [Brasil] Mujer con niño muerto

Boaventura de Sousa Santos  /  Carta Maior
Hace doce años publiqué, por invitación del ex presidente de la República, Mário Soares, un breve texto titulado "Reinventar la democracia" que, por su rabiosa actualidad, no resisto a la tentación de evocarlo aquí. En él considero que una de las señales actuales de la crisis de la democracia es la emergencia del fascismo social. No se trata del regreso al fascismo del siglo pasado. No es un régimen político, sino un régimen social. En vez de sacrificar la democracia a las exigencias del capitalismo, el fascismo social promueve una versión empobrecida de la democracia que vuelve innecesario, e incluso inconveniente, el sacrifico. Se trata, por tanto, de un fascismo pluralista y, en virtud de ello, de una forma de fascismo que nunca ha existido.
En aquellos tiempos identificaba cinco formas de sociabilidad fascista, una de las cuales era el fascismo financiero. Sobre él decía lo siguiente:
El fascismo financiero es quizás el más virulento. Es el que impera en los mercados financieros de valores y divisas, la especulación financiera global. Es todo un conjunto que hoy se designa como “economía de casino”. Esta forma de fascismo social es la más pluralista en la medida que los movimientos financieros son el producto de decisiones de inversores individuales o institucionales esparcidos por todo el mundo y, además, sin nada en común fuera de su deseo de rentabilizar sus activos. Por ser el más pluralista es también el más agresivo debido a que su espacio-tiempo es el más refractario a cualquier intervención democrática

Homenaje a Gerald A. Cohen, marxista analítico y filósofo de la igualdad


Alfredo Ramos Martínez [México]  Las floreras.


Andrés de Francisco
En agosto de 2009 falleció Gerald A. Cohen, emblema del marxismo analítico y figura principal del llamado Grupo de Septiembre, justamente conocido por el trabajo de revisión crítica del corpus doctrinal del marxismo que sus miembros -E. Olin Wright, Van Priks, J. Elster, J. Roemer o R. Brenner, por citar a los más destacados- llevaron a cabo sobre todo a lo largo de la década de los años ochenta del pasado siglo. Aunque recientemente se le ha tratado a Cohen con olímpica y desnortada injusticia, creo que el pasado 5 de agosto la izquierda contemporánea perdió a una de sus mejores y más honradas inteligencias. Con la brevedad que me impone este acto, este mi sincero homenaje quiere destacar tres cosas: la novedad de su aportación, su academicismo y la centralidad de la ética en el segundo Cohen.
1.- Novedad: El gran libro de Cohen, La teoría de la Historia de Karl Marx: una defensa [1] aparece en 1978. Sólo un año antes había muerto Ernst Bloch, y Marcuse lo hacía sólo un año después, en 1979. Adorno y Horkheimer habían fallecido años atrás, en el 69 y el 73 respectivamente. Por lo tanto, a finales pues de los 70, al tiempo que Cohen publica su gran libro sobre el materialismo histórico, abandonan este mundo los principales representantes de la gran corriente neohegeliana del marxismo occidental, cuyo rasgo más destacado es el diálogo con Freud y el psicoanálisis. Nada que ver Cohen con esta corriente alemana del marxismo, como demuestra el hecho de que en su libro no haya una sola cita de Habermas, el principal seguidor coetáneo de la escuela de Frankfurt.
Dos años después de la aparición de La teoría de la Historia de Karl Marx: una defensa, esto es, en 1980 muere Sartre y, con él, si se quiere, muere otra gran corriente del marxismo, esta vez existencialista y humanista. Tampoco hay una sola referencia a Sartre en el libro de Cohen.

¿Enrique Dussel se opone a la Escuela de Frankfurt?

Foto: Enrique Dussel


Rosa Itzel 

Dussel critica la Escuela de Frankfurt y sus pensadores más que todo en la orientación formal y trascendental de la ética del Discurso, Dussel opone una ética material, con las éticas analíticas y con la filosofía del lingüstic turn, pero nunca entró en serio debate con las éticas de contenido” (solo de manera tangencial, con el “culturalismo” del comunitarianismo). 

El argumenta que la escuela de Frankfurt dice lo siguiente:  “se ha testimoniado in actu y con ello reconocido, que la razón es práctica, o sea, es responsable del actuar humano, al igual que su pretensión ética de la razón, al igual que su pretensión de verdad, pueden y deben ser satisfechas a través de argumentos; o sea que las reglas ideales de la argumentación en una, en principio ilimitada, comunidad de comunicación, de personas que se reconocen recíprocamente como iguales, representan condiciones normativas de la posibilidad de la decisión sobre pretensiones de validez ética a través del consenso (...)” 

Dussel opina lo siguiente: “La Escuela de Frankfurt intenta superar la separación existente entre la racionalidad ético discursiva y la racionalidad estratégica, y también la separación entre ética deontológica y estratégica; es decir, ve la necesidad de reintegrar todo el ámbito de la ética material. Pero ahora es demasiado tarde para eso, porque hay que asumir y autocriticar la historia de la que se forma parte, y reconstruir normativo-racionalmente esa historia; pero hay un orden: primero se trata de recortar los aspectos materiales y pretender una igualdad formal de los sujetos hablantes en simetría (en todo caso, hay que eliminar las asimetrías); en segundo lugar, hay que reconstruir la historia.”

Michel Foucault y la Escuela de Frankfurt


Enrique Bustamante [Perú] Palomas

Fragmento de la entrevista realizada por Duccio Trombadori a Michel Foucault cuyo texto completo puede conseguirse en Internet bajo el título “¿Quién es el que niega la Historia? Foucault y la Escuela de Frankfurt”. Traducción de Christian Courtis y Máximo Langer. 

Duccio Trombadori: Hasta ahora me ha hablado sólo de lo que le resultó atractivo de la Escuela de Frankfurt. Pero me gustaría saber cómo y por qué razones se distingue de ellos. Por ejemplo, una clara crítica del «estructuralismo» francés ha tenido origen en autores de la Escuela de Frankfurt y sus discípulos. Recuerdo por ejemplo los escritos de Alfred Schmidt sobre Lévi-Strauss, Althusser y también Ud.: se los sindica en general como «negadores de la historia». 

Michel Foucault: Por cierto existen diferencias. Esquemáticamente podría afirmarse que la concepción de «sujeto» adoptada por la Escuela de Frankfurt era muy tradicional, de carácter filosófico. Estaba además notoriamente impregnada de un humanismo de tipo marxista. Esto explica también la particular articulación del marxismo con ciertos conceptos freudianos en la relación entre alienación y represión, entre «liberación», desalienación y el fin de la explotación. Estoy convencido de que, dadas estas premisas, la Escuela de Frankfurt no podía admitir de ningún modo que el problema no es recuperar nuestra identidad «perdida», liberar nuestra naturaleza encarcelada, nuestra verdad profunda; sino que, en lugar de ello, el problema consiste en moverse hacia algo radicalmente distinto, hacia lo Otro. El centro, entonces, parece poder seguir encontrándose en la frase de Marx: el hombre produce al hombre. Todo depende de cómo se lo mire. Para mí, lo que debe producirse no es un hombre idéntico a sí mismo, exactamente como lo habría diseñado la naturaleza, o bien de acuerdo a su esencia. Por el contrario, debemos producir algo que todavía no existe, y sobre lo que no podemos saber cómo y qué será.

Habermas abre el camino a la moderna razón religiosa

Pedro Rafael González [Guatemala] Milpas

La vía no es que la Religión imponga su discurso ni que el Estado implante una metafísica secular. En su larga evolución, Habermas ha construido una crítica de la sociedad que ha denunciado diversos estados insatisfactorios de comunicación (o mejor, de incomunicación) humana. Pero, finalmente. Habermas ha trazado la lógica que debería llevar a la integración y cohesión social: la apertura no dogmática y abierta al diálogo racional intercultural-religioso, por una parte, y secular-religioso por otra. La vía no es que la Religión trate de imponer su discurso. Pero tampoco es que el “sistema” (el Estado), que debería ser neutro ideológicamente, trate de imponer una metafísica secular. La sociedad es libre y la nueva sociedad reconciliada – entre culturas, religiones y razón técnico-científica moderna – sólo podrá surgir de un diálogo racional profundo entre la tradición cultural del mundo de la vida y la razón técnico-científica que se ha apropiado hasta ahora del “sistema”. 
Guillermo Armengol
La reciente publicación de la tercera edición de la obra del profesor Enrique Menéndez Ureña La Teoría Crítica de la Sociedad de Habermas. La crisis de la sociedad industrializada (Tecnos, Madrid 2008) puede servirnos de hilo conductor para revisar la significación de la obra de Habermas y su especial conexión con la valoración del papel de la religión en lo que Habermas concibe como la gran aventura de la humanidad, a saber, hacer posible el ejercicio de una “razón comunicativa” que permita llegar a la “comunión interhumana” en el dominio del mundo. ¿Cómo podría la historia humana “reconciliarse” con sus propios ideales? Para Habermas esto no será posible si la razón moderna no logra re-formularse desde dentro de una apertura a la razón religiosa que ha configurado gran parte de las tradiciones humanas. Esta necesidad de diálogo entre la razón moderna y la razón religiosa afecta en gran parte al diálogo de la razón científica de la modernidad con la razón metafísica de la tradición religiosa.