12/9/09

Evocando a Agostinho Neto



Jorge Risquet Valdés

El 10 de septiembre de 1979, hace 30 años, dejó de latir el noble corazón de Antonio Agostinho Neto.

La dolorosa noticia nos la expresó con lágrimas en los ojos Kundy Paihama, que presidía la delegación angolana a la VI Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, que había concluido en La Habana el día anterior.

Fidel, Raúl, Almeida, Samora Machel, Presidente de Mozambique, quien en ese momento conversaba con nosotros sobre el histórico evento, quedamos profundamente consternados.

Siete días después, el 17 de septiembre Neto hubiera cumplido 57 años de edad de una vida entregada con pasión, heroísmo e inteligencia a la liberación de su Patria del yugo colonial y la construcción de una sociedad justa para todos los angolanos, que sería también baluarte de solidaridad para los pueblos hermanos víctimas del oprobioso régimen del Apartheid, Zimbabwe, Namibia, Sudáfrica.

Antonio Agostinho Neto fue luchador independentista, poeta, médico, guerrillero y hombre de Estado, en ese orden.

Para un joven de una colonia africana donde la inmensa mayoría de la población era analfabeta, resultaba difícil acceder a la enseñanza secundaria. Neto, hijo de un pastor protestante y una maestra, logró cursarla y se dedicó a trabajar en Luanda, como auxiliar en los servicios de salud. Su sueño era ser médico.

En esos años empezó a despuntar como una figura del movimiento cultural que en la década de los 40 conoció una fase vigorosa de expansión, bajo la divisa "conozcamos a Angola".

Durante varios años reunió dinero y a la edad de 25 años, en 1947, partió para Portugal a matricularse en la Facultad de Medicina de la antiquísima Universidad de Coimbra.

Una beca de estudio de la iglesia de metodistas norteamericanos al hijo del pastor, ayudó a Neto, a partir de su segundo año de residencia en Portugal, a sobrevivir en la metrópoli y perseverar en el sueño de ser médico.

Mas otros sueños, más fuertes aún, iluminaban la vida de Agostinho, la independencia de la Patria y salvar al mundo de una nueva conflagración.

Involucrado en actividades, políticas, sufre prisión por vez primera durante tres meses al ser detenido en 1952, cuando reunía firmas al pie del Llamamiento de Estocolmo para la Paz Mundial.

Bajo el régimen colonial fascista de Portugal, estrechamente vinculado a Estados Unidos y Gran Bretaña, autores de una nueva cruzada contra la URSS y las democracias populares de Europa y Asia, abogar por la paz mundial constituía un delito.

Aquella primera prisión no hace cejar a Neto. Participa en la creación de instituciones para agrupar a los residentes que proceden de las colonias, el Club Marítimo Africano, la Casa de África Portuguesa, el Centro de Estudios Africanos. De esa época data su amistad con Amílcar Cabral, estudiante de Agronomía, Lucio Lara, Marcelino dos Santos y Mario Andrade.

Los ideales de Neto van más allá del independentismo: ingresa en el Partido Comunista Portugués.

Solidaridad con los asaltantes al Cuartel Moncada

Entre fines de julio y principios de agosto de 1953 se efectuó en Bucarest, Rumania el IV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad y allí tuve el privilegio de haber sido el primer cubano que conociera a Agostinho Neto. Yo tenía 23 años y él 30.

Era un estudiante aventajado de medicina y había viajado clandestinamente a Rumania en representación de las colonias de Portugal, dentro de la delegación de ese país. Mas en vez de alojarse con las representaciones europeas, prefería las latinoamericanas, específicamente la de Brasil y alguien le indicó que yo podía facilitarle ese traslado de un área a otra.

Neto fue el primer angolano que vi en mi vida. De su país solo conocía el nombre y que era una colonia portuguesa en África. Él sabía más de Cuba. Recordaba los versos de Nicolás Guillén y lo admiraba como la voz más alta de la poesía negra en el mundo.

Marcelino dos Santos, fundador junto a Modlane y Samora Machel del Frente de Liberación de Mozambique —FRELIMO—, integró también esa delegación de la juventud democrática de Portugal y de sus colonias.

Neto me habló de las ansias de liberación del pueblo angolano. Le hablé de nuestras luchas, del asalto al cuartel Moncada, que se había producido días atrás, cuando aún no se sabía de la suerte del Jefe de la heroica acción, Fidel Castro, y de la de su hermano Raúl, que era uno de los firmantes de la convocatoria al Festival Mundial en que participábamos. Pedíamos a las delegaciones de todos los países se sumaran a la campaña de "¡Salvad la vida de Fidel Castro y sus compañeros!", que inició la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD).

Me encontré nuevamente con Neto en Viena, en diciembre de 1954. Yo había salido de Guatemala luego de largos meses de estancia en el país centroamericano. Después del golpe imperialista contra el gobierno democrático del presidente Jacobo Arbenz y haber luchado en la clandestinidad contra Castillo Armas, el sanguinario líder impuesto por Estados Unidos, logré salir de aquel país en septiembre y me reintegré en Europa a la FMJD.

La FMJD preparaba la Conferencia Internacional de la Juventud Rural. Agostinho Neto asistió a aquel evento de fines del año 1954.

Pocas semanas después, el 9 de febrero de 1955, Neto fue apresado por la tenebrosa policía política portuguesa (PIDE). Fue un cruel encierro de más de dos años. Ya Neto había publicado su primer opúsculo de poemas.

Voces de intelectuales conocidas mundialmente se pronuncian por la libertad del luchador anticolonialista y antifascista: Jean Paul Sartre, André Mauriac, Aragón, Simone de Beauvoir, Nicolás Guillén, Diego Rivera, entre otros.

Amnistía Internacional lo declara en 1957 "El prisionero político del año".

El régimen se ve obligado a montar una farsa judicial. El tribunal que lo juzga lo condena a 18 meses de prisión, cuando había estado tras las rejas 28 meses y tres días.

En octubre de 1958, en la Universidad de Lisboa, termina la carrera de medicina y contrae nupcias con María Eugenia, su compañera hasta su muerte y madre de sus tres hijos.

Ejerce como médico ginecólogo en un hospital de Lisboa poco tiempo. Retorna a Angola en 1959 donde trabaja como médico de los pobres, particularmente de las mujeres humildes, mientras asume la dirección del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), fundado en Luanda en 1956.

En junio de 1960 es encarcelado por tercera vez. El jefe local de la PIDE se encarga personalmente de apresarlo en su consultorio en Luanda. Enviado a la cárcel en Lisboa, es después confinado en la isla de Sao Antón, luego en la de Santiago, ambas en el archipiélago de Cabo Verde y continúa ejerciendo la medicina, entre la población caboverdiana y sus compañeros, los patriotas de las diversas colonias portuguesas allí desterrados.

Nuevamente surge una campaña por la libertad de Agostinho Neto, Presidente de Honor del MPLA y las autoridades portuguesas se ven obligadas a liberarlo en 1962, fijándole residencia en Portugal.

El MPLA y los antifascistas portugueses urden un plan de evasión. Neto sale de Portugal, con su esposa e hijos pequeños y tras un viaje azaroso llega a la capital del Congo Leopoldville (hoy Kinshasa) donde radicaba entonces la sede del MPLA en el exterior.

En diciembre de ese año, es electo Presidente del MPLA, en la Conferencia Nacional de la Organización.

En 1963, la sede de la Dirección del MPLA se traslada de Kinshasa, donde el gobierno se ha convertido en un instrumento yanki-belga, a Brazzaville, la capital del Congo ex francés, donde se ha instalado un gobierno progresista presidido por Massemba Debat.

A finales de agosto de 1965, once años después de nuestra coincidencia en Viena, volví a encontrarme con Agostinho Neto, esta vez en tierra africana, en el Congo.

Con Fidel en La Habana, durante la Conferencia Tricontinental

En enero de ese año 1965, en aquella misma capital del Congo ex francés Neto había recibido en el local de la Dirección del MPLA al Comandante Ernesto Che Guevara, de recorrido por África. Cien días después el Che llegaría de nuevo a África, como jefe de la Columna Uno, para unirse a los lumumbistas en el este del Congo ex belga.

No obstante, la petición de Neto al Che, seis instructores cubanos para que entrenaran y pelearan con los guerrilleros del MPLA en el Frente de Cabinda fue satisfecha desde mayo, cuando el capitán Rafael Moracén y otros cinco compañeros viajaron desde La Habana y se incorporaron a los combatientes angolanos.

Llegué a Brazzaville y fui inmediatamente a visitarlo a la sede del MPLA. Ahora yo hablaba no como organizador de festivales y congresos internacionales, sino como Jefe de la misión internacionalista de Cuba, el Batallón Patricio Lumumba, Segundo Frente del Che en la Cuenca del Congo, con un ilustre interlocutor, el Presidente del Movimiento Popular para la Liberación de Angola.

El punto principal que llevaba en mi agenda era Cabinda, donde realizaban su labor los seis instructores cubanos. Intercambiamos opiniones sobre el tema, pero bien pronto comprendí que en Cabinda no radicaba su preocupación primordial.

Nambuangongo, dijo, hizo una pausa y repitió con más fuerza la palabra, que tiene la sonoridad de un tambor africano. Me mostró en un mapa grande de Angola que cubría un metro cuadrado de la pared, la Sierra de Dembos. Nambuangongo, relativamente cerca de Luanda. Sentía una gran angustia por la suerte de los combatientes de aquella Primera Región político-militar contra los cuales se concentraban muchos millares de soldados colonialistas.

Portugal había lanzado sobre la vegetación de la zona el desfoliante químico que más tarde utilizaron los yankis en Vietnam.

Enviar refuerzos al Primer Frente era su obsesión. Luego me habló de las posibilidades de abrir un Tercer Frente en el este de Angola, para lo cual se gestionaba la colaboración de Zambia, recién independizada. Comprendí su idea estratégica y que el Frente de Cabinda era principalmente un polígono con enemigo real para formar cuadros mediante la vida guerrillera y pequeños combates.

La idea de la formación y envío de columnas a la primera región cobró más fuerza después de la Operación "Macaco" en Cabinda, realizada a finales de diciembre por fuerzas conjuntas angolano-cubanas que no logró el objetivo puntual de golpear un cuartel portugués, pero resultó ser un ensayo en grande de una unidad de más de 100 hombres operando como tal.

La conversación sostenida en la Habana entre Fidel y Neto, a quien acompañaba Hoyi Ya Henda, en ocasión de la conferencia Tricontinental en enero de 1966, giró justamente en torno a nuestra colaboración en estas ideas estratégicas.

A mediados de julio estuvo lista para reforzar la Primera Región una columna de un centenar de combatientes. Fue una decisión de Neto que esa unidad élite llamada a cumplir una misión tan difícil, llevara el nombre de nuestro héroe Camilo Cienfuegos.

La columna hizo honor a su glorioso nombre. Se infiltró clandestinamente en el Congo Leopoldville. Se constituyó en columna armada en la frontera de este país con Angola y en 35 días de marcha, eludiendo al enemigo, llegó a la Primera Región. No recordaba haber visto reír a Neto antes. Su risa de grandes dientes iluminó su rostro cuando meses después se recibió la noticia del Escuadrón Cienfuegos y su exitosa marcha.

Dos nuevas columnas, la Kamy y la Ferraz Bomboko partirían con el mismo destino, al interior de Angola, aunque con distinta suerte. No vamos a hacer el largo relato, pero ambas contribuyeron a impulsar la lucha en el interior de Angola, en el norte y en el este. A dos años y medio de nuestro primer encuentro en Brazzaville las ideas estratégicas de Neto se convertían en realidad.

Guardé durante años el recuerdo de la imagen de Neto con esa sonrisa victoriosa. Nos volveríamos a encontrar en Luanda, nueve años después, a principios de diciembre de 1975.

Tuve el privilegio de colaborar estrechamente en Angola con el Presidente Neto, durante tres años y medio. Mientras más lo trataba más admiraba su posición de principios, su pensamiento revolucionario, su identificación inconmovible con la causa de la justicia, la libertad y el Socialismo.

Regresé de mi larga estancia permanente en Angola, como Representante de la Dirección de nuestro Partido y Jefe de la Misión Civil, el Primero de Mayo de 1979.

Cuatro meses y diez días después, sufrimos su pérdida.

Su poesía habla de la necesidad de batallar, de soñar, de luchar por la independencia. Es preciso luchar por una nueva Angola, reconquistar la identidad angolana a pesar de la presencia del colonizador.

Permítanme ofrecer este vívido retrato biográfico de Agostinho Neto, en las palabras pronunciadas en su presencia por Fidel en el acto del 26 de julio de 1976, en la ciudad de Pinar del Río:

"Y tenemos aquí a un hombre que también consagró toda su vida al esfuerzo de liberar a su patria, que se vio en la necesidad de enfrentarse a enormes dificultades. Para ser más parecidas las situaciones, Neto es también un hombre de extraordinaria cultura, de gran capacidad intelectual y un extraordinario poeta que consagró su vida y su pluma a su pueblo, a sus hermanos discriminados y esclavizados, a forjar la conciencia política de los angolanos.

"Y así como Martí, escribió muchas de sus mejores obras y de sus mejores versos en el sufrimiento de las prisiones, del exilio y de la esclavitud de sus hermanos. Martí y Neto han sido forjadores de patria.

"Y no solo forjó Neto una conciencia, forjó también como Martí el instrumento de lucha, y trazó una línea, un camino —el único camino en Angola como ayer en Cuba— para alcanzar la independencia, que era la lucha heroica del pueblo, la lucha armada del pueblo. Y durante muchos años ha dirigido esa lucha. Neto es también uno de los hombres más modestos, nobles y honestos que he conocido".

Termino mi evocación sobre la figura entrañable de Agostinho Neto, reiterando la afirmación del compañero General de Ejército Raúl Castro, expresada en Luanda, en febrero del presente año, en el inicio de las conversaciones oficiales con el Presidente de la República de Angola, José Eduardo dos Santos:

"La hermandad histórica entre Cuba y Angola es indestructible. Fue forjada en la lucha común contra el colonialismo y el apartheid, bajo la guía de dos hombres excepcionales: Agostinho Neto y Fidel Castro".